Al PRI sólo le falta que lo orine un perro

Arturo Luna Silva

Sí, sólo eso le falta al PRI poblano.

Y es que la víspera trascendió que el IFE aprobó que se le aplique una multa por un millón 689 mil 655 pesos por irregularidades en sus informes sobre gastos de campaña de 2009.

El culpable fue –es- principalmente el líder cetemista Leobardo Soto, quien en aquel proceso resultó electo como diputado federal por el distrito 12 con cabecera en la ciudad de Puebla.

Resulta que esta criatura del señor dio cuenta de un gasto de 845 mil 444.01 pesos, cuando el tope aprobado por el Instituto Federal Electoral fue de 812 mil 680.60 pesos.

Es decir, Soto rebasó sus gastos de campaña por 32 mil 763.41 pesos, motivo suficiente para que el IFE le haya fijado dicha multota al PRI, que en 2009 conformó junto con el PVEM la coalición denominada “Primero México”.

¿Y si mejor se dan una vueltecita por Catemaco?

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Colaboradora involuntaria de este espacio, Jennyfer López me envió una crónica sobre la génesis de una candidatura fracasada: la de Javier López Zavala.

Hete aquí el interesante texto titulado “La madre de las encuestas poblanas”:

“En octubre de 2009, en la Subsecretaría de Asuntos Políticos de Gobernación del estado, un funcionario de medio pelo sugirió que al entonces secretario de Gobernación, Javier López Zavala, se efectuara una encuesta de medición de popularidad del gobierno y del candidato futuro por el PRI, para con eso determinar debilidades y fortalezas.

“La estructura a utilizar se efectuaría con personal de confianza de Gobernación y se aplicaría en diferentes partes de la capital, así como en el interior del estado.

“A Javier López Zavala le gustó la idea y le aconsejaron que esta misma no fuese tendenciosa, es decir, que estuviera con preguntas sencillas y directas para saber el número y sentir de personas que estaría dispuesta a votar por el PRI.

“El personal es capacitado rápidamente, no es difícil la chamba y es parte del trabajo que siempre efectúan.

“La encuesta se crea sencilla, los despliegan en los seis distritos locales, principalmente en colonias populares, fraccionamientos y unidades habitacionales.

“A los distritos locales fuera del municipio hacen lo propio en las cabeceras municipales más importantes.

“La presentación del personal se acreditaría a través de un supuesto mercado de estudios para una empresa X y las preguntas medulares estarían intercaladas de manera que a bote pronto, sin mucho razonamiento el encuestado responda.

“El trabajo se efectúa en un mes, con la recopilación de datos, cifras, etc., y en un espacio que Zavala otorga, el servidor público dueño de la idea presenta conclusiones:

“Señor, me da mucha pena –empieza con media voz el funcionario, asustado que al ser portador de las malas noticias, por la posible venganza recaiga en él y pierda el empleo- aquí le traigo las gráficas y francamente de cada diez encuestados, la mitad al menos no va a votar por el PRI y de cada diez personas establecen que no votarían por usted.

“Zavala no lo puede creer, sobre todo, porque en la capital del estado el repudio es grande a su persona y al partido.

“Intervienen en la plática sus asesores y después de algunas preguntas de metodología y posibles errores, el funcionario arrepentido y francamente asustado del enojo que puede suscitar sus pendejadas, opta por establecer que la información quizás no sea verídica por las fallas naturales a su inexperiencia (cosa que no es cierta) y se auto descalifica.

“Zavala queda nervioso e inquieto, los asesores “cerebros” son llamados en corto para el análisis de los documentos que tienen a la mano y le aconsejan que no lo tome en cuenta, que para eso existen personal profesional al que hay que contratar y que la mercadotecnia que han proyectado para la venta de su persona ante la ciudadanía es in-fa-li-ble.

“Se decide guardar en el cajón del olvido el estudio baboso de un mediocre burócrata con iniciativa y lo demás es una historia conocida por todos los poblanos”

gar_pro@hotmail.com

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