PAN: enroques y especulaciones

Arturo Luna Silva

Un inesperado movimiento en la cúpula del poder nacional podría generar un efecto carambola en la política poblana en los nuevos tiempos que corren.

Hace tan sólo unas horas que se conoció de la renuncia de Maximiliano Cortázar como portavoz de la Presidencia de la República y de su no menos sorpresivo nombramiento como secretario de Comunicación y vocero del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PAN, y ya se especula sobre el futuro de Abel Hernández López.

Hernández López venía fungiendo como director general de Comunicación Social del CEN panista, con el control absoluto sobre el tema, incluyendo las relaciones con los medios del país y el diseño de estrategias, pero ahora esas funciones serán asumidas plenamente por Maximiliano (“Max”) Cortázar, hombre -por lo demás- cercanísimo al presidente Felipe Calderón.

De hecho, en el organigrama del CEN del PAN no aparecía hasta ayer la citada “Secretaría de Comunicación”; el área operaba -y muy bien, por cierto- al nivel de dirección, pero un acuerdo entre Calderón y el dirigente del blanquiazul, César Nava, logró que el amigo del primer panista del país asumiera la nueva responsabilidad como secretario y como vocero al mismo tiempo. Para despejar cualquier duda sobre el rango de autoridad y margen de maniobra que tendrá el nuevo funcionario partidista.

¿Qué pasará con Abel?, se preguntaron ayer muchos en Acción Nacional.

Tanto por trayectoria como por experiencia, es difícil que acepte ser relegado a una posición secundaria dentro del staff de César Nava o quedarse a laborar con un equipo que obviamente, por ser nuevo, llega a disponer de un modo diferente.

Por eso, como afirman varios, tal vez el futuro de Hernández López esté en Puebla, entidad que no le es de ninguna manera ajena, pues desde su origen perteneció al equipo de jóvenes panistas que se forjó al lado del hoy presidente municipal electo, Eduardo Rivera Pérez, y que se propuso alcanzar el poder precisamente en esta década.

Egresado de la Escuela de Comunicación de la UPAEP, donde fue compañero de banca del hoy delegado del PAN en Puebla capital, Miguel Méndez, Abel Hernández fungió como jefe de prensa y posteriormente como secretario general del Comité Directivo Estatal del blanquiazul, esto último durante la dirigencia del actual diputado estatal electo, Juan Carlos Espina.

Durante el foxismo, su carrera despegó y trabajó durante un tiempo tanto para Notimex, la agencia de noticias del Estado mexicano –al lado de José Antonio “El Mosco” García-, como para la Presidencia de la República, en el equipo de relaciones públicas de la entonces primera dama, Martha Sahagún. Tiempo después se incorporó al CEN del PAN, donde con éxito escaló hasta convertirse en director de Comunicación Social, posición que hace unas horas se le entregó en bandeja de plata al citado Max Cortázar.

Por si faltara algo, Abel Hernández es amigo personal de Eduardo Rivera. Y no sólo eso: también uno de los denominados “cachorros” de El Yunque, pues es hijo de Abel Hernández Rosete, quien fungió como jefe de la organización de ultraderecha en Jalisco en los años ochenta.

Él, por tanto, puede ser una de las apuestas importantes de Lalo Rivera para integrar su equipo de colaboradores de primer nivel, y no precisamente para el área de comunicación o para el trato con los medios.

De darse, su reincorporación al grupo donde empezó a aprender de política y a dar los primeros pasos en los asuntos del poder deberá verse, en todo caso, con naturalidad y, sobre todo, como un punto a favor de quien en febrero tomará las riendas de la compleja y complicada ciudad de Puebla. Y es que si algo va a necesitar el por momentos ingenuo Rivera Pérez para salir adelante en el ejercicio del gobierno, es gente capaz y experimentada como el multicitado Abel Hernández López.

gar_pro@hotmail.com

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