Encuestadores: la gente “ocultó su voto”

Arturo Luna Silva

Sobre el 4 de julio, la prestigiada revista Emeequis realizó un interesante ejercicio: preguntó a tres famosos encuestadores nacionales, que por cierto realizaron mediciones en Puebla, ¿por qué fallaron en sus pronósticos?

Palabras más, palabras menos, Roy Campos (de Consulta Mitofsky), Federico Berrueto (de Gabinete de Comunicación Estratégica) y Francisco Abundis (de Parametría) se justificaron con el argumento de que el encuestado no dijo la verdad, que no alcanzaron a percibir el voto oculto, que hubo un cambio de opiniones en los últimos días y que el abstencionismo de plano no se puede medir.

Para la historia, sin duda.

Veamos:

¿Por qué la diferencia entre encuestas y resultados?

Roy Campos:

“Tenemos que aceptar que 2010 no fue el mejor año de las encuestas. Partimos el año con Yucatán y ahora éstas.

“No es un problema de diseño de muestra, ni de fraseo de la pregunta. El problema es que el encuestado no nos dice la verdad. No pudimos percibir ese voto oculto. Encontrar la solución es difícil porque lo que miden las encuestas es lo que dice la gente. Tenemos que encontrar una fórmula de vencer la espiral del silencio con preguntas de otro tipo: por ejemplo, preguntar simpatías por el candidato, pero olvidarnos del partido”.

Federico Berrueto:

“Las encuestas no son pronósticos, son fotografías del momento, fotografías borrosas, porque no sabemos quiénes van a votar. El abstencionismo no se puede medir y los ciudadanos no quieren revelar su voto porque es secreto.

No hay manera de controlar las respuestas o las omisiones de la gente. La única manera de hacerlo es con polígrafo y ningún encuestador usará ese método”.

Francisco Abundis:

“La diferencia entre las encuestas y los resultados, más allá de un error de medición, fue un cambio de opiniones. Eso se percibió en Hidalgo, Puebla y Durango, tal vez no a esos niveles, pero veíamos una diferencia de 10 puntos entre encuestas y las de semanas anteriores.

“Para varios encuestadores, la lectura general de esta elección fue que iba a ganar el PRI, no con los márgenes que el partido esperaba y eso fue lo que pasó”.

¿Qué explica el triunfo de las alianzas?

Francisco Abundis:

“En Puebla, Oaxaca y Sinaloa hay un electorado orientado a nombres. Los tres candidatos de esas alianzas tienen una imagen pública consolidada y carreras políticas largas. Su reputación precede la formación de las alianzas. PAN y PRD, simplemente, les dieron una plataforma.

Roy Campos:

El principal elemento del triunfo son los candidatos. En Puebla, Rafael Moreno Valle hizo una buena campaña. Su desventaja se fue reduciendo poco a poco y luego drásticamente al final de la campaña.

“Gabino Cué prácticamente lleva seis años haciendo campaña en Oaxaca. También hizo acuerdos que fortalecieron su carrera: López Obrador, la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, el PAN y corrientes del PRI como José Murat.

“En Sinaloa, Mario López Valdez se enfrenta a Jesús Vizcarra, un empresario popular como él. El encuentro de estas dos fuerzas termina definiéndose por menos de cuatro puntos. Al final se inclinó por López Valdez por la alta participación de votantes en el norte del estado, donde él es muy popular”.

Federico Berrueto:

Las alianzas se construyeron donde había más posibilidades de ganar dado el ambiente de rechazo al gobierno en turno. Si hubo una estrategia de campaña exitosa fue la de enfatizar ese sentimiento de rechazo.

“No es que haya habido buenas campañas o alianzas. La gente está confiando en su voto para quitar del poder a los que no gobiernan bajo sus estándares”.

(Nota: la recopilación de opiniones es de la reportera Mónica Cruz).

gar_pro@hotmail.com

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