Ardelio Vargas, palomeado por la SEDENA

Arturo Luna Silva

Cuentan que Rafael Moreno Valle no perdió el tiempo durante la reunión que hace unos días sostuvo con el secretario de la Defensa Nacional (SEDENA), Guillermo Galván Galván, en el D.F.

Y es que el gobernador electo no lo fue a saludar simplemente para hacer un muy merecido reconocimiento a la labor del Ejército en los desastres naturales de 1999 en Puebla.

La verdad es que también aprovechó para sacar adelante la que tal vez sea su primera gran decisión en la conformación de su gabinete: Ardelio Vargas Fosado para la Secretaría de Seguridad Pública.

Sin rodeos, Moreno Valle puso su nombre sobre la mesa (nombre que ya había trascendido en medios de prensa locales) y el general Galván no sólo no mostró ninguna objeción: habló muy, pero muy bien del actual diputado federal del PRI (por el distrito 1 con cabecera en Huauchinango).

Y es que a Vargas Fosado no sólo lo avala su amplísimo currículum en la materia: ex director de Investigación del CISEN, ex jefe del Estado Mayor de la PFP y ex comisionado de la AFI.

Como influyente presidente de la Comisión de Defensa Nacional de la Cámara de Diputados ha sostenido una excelente relación personal y de trabajo con los altos mandos de la milicia nacional, pese a ser el primer civil en ocupar esa posición legislativa.

(Por cierto: como senador, Moreno Valle fungió precisamente como secretario de la Comisión de la Defensa Nacional, donde varias veces coincidió con Ardelio en no pocos temas relacionados).

Vargas Fosado luce hoy sencillamente como la mejor propuesta de Moreno Valle para una función de vital importancia: la seguridad pública, el más importante –si no es que el mayor- reto de su administración, y no sólo por la amenaza permanente del narco.

Como se sabe, Manuel Bartlett, Melquiades Morales y Mario Marín optaron por militares de rango para el rol de secretarios estatales del ramo.

Moreno Valle ciertamente rompería con esa inercia, pues nombraría a un civil, pero no a cualquier civil, sino a uno que en el papel luce como el más preparado para desempeñar la tarea y que, por si faltara algo, tiene ya con el visto bueno de todos los factores de poder que deben ser tomados en cuenta para una decisión de esa naturaleza, empezando desde luego por la SEDENA.

Ex presidente municipal de Xicotepec, Vargas Fosado tiene, además, otra gran virtud: es priísta.

Sí, virtud.

Y es que de confirmarse su llegada al gobierno a partir del próximo sexenio, ¿quién diablos, de paso, se atrevería a poner en duda la buena voluntad de Moreno Valle para conformar un gabinete plural y abierto a todas las corrientes políticas, incluido el alicaído y extraviado PRI?

Jugada de varias bandas.

Sin duda.

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El único cabo suelto para la designación de Vargas Fosado parece ser lo que pasaría con la curul que éste actualmente ocupa en San Lázaro, la J-342.

Porque su suplente es ni más ni menos que Ricardo Urzúa Rivera, diputado local electo por Huauchinango el pasado 4 de julio.

¿Tendría Urzúa que renunciar a la curul local para asumir la federal?

¿Y el “gran ganador” sería, entonces, el ex convergente Édgar Sánchez Gómez, suplente a su vez de Urzúa?

Qué enredo.

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Que ayer el ex presidente municipal de San Pedro Cholula y actual diputado federal Juan Pablo Jiménez Concha recibió una “sopa de su propio chocolate”.

Resulta que cuando gobernaba como un pequeño dictador ese ayuntamiento se negó por sus pistolas al regreso de la regidora de Convergencia Ana María Rangel Villanueva, quien había solicitado licencia al Cabildo para contender por un nuevo cargo de elección popular.

Este lunes, la priísta Beatriz Munguía Cervantes, pieza de Jiménez Concha y quien el 4 de julio buscó la diputación por el distrito 8 y perdió, solicitó lo mismo: regresar al Cabildo, del que es regidora.

Pero el Cabildo encabezado por el también priísta Francisco Covarrubias votó en contra, incluido el síndico municipal, Justo Juan Taylor Torres.

Jiménez Concha recibió, pues, el mismo trato que él en su momento le dio a Ana María Rangel. Y lo peor: de parte de sus propios “compañeros de partido”.

Dicen que detrás de la venganza -¿pos qué otra cosa fue?- estuvo la mano de Convergencia y del diputado electo por el distrito de Cholula, Julio Lorenzini Rangel, posición precisamente de ese partido y quien derrotó en las urnas a la vapuleada candidata de Jiménez Concha, la citada Beatriz Munguía.

gar_pro@hotmail.com

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