¿Y ahora cuál dedo nos chupamos?

Arturo Luna Silva

Ésa, no otra, fue la pregunta que tuvieron que hacerle Mario Montero, Enrique Doger, Jesús Morales Flores, Víctor Hugo Islas, Alberto Amador Leal y Jorge Estefan Chidiac (o sea: seis de los siete asistentes al cónclave de Casa Puebla) al gobernador Mario Marín.

(¿Se la habrán hecho?).

(¿Por qué no?).

Y es que hasta el momento, y ellos lo saben mejor que nadie, el proceso sucesorio ha sido todo menos equitativo.

Sólo uno (precisamente el séptimo asistente) ha recibido todo, todo el respaldo (el respaldo, obvio, que cuenta).

Sólo uno ha sido autorizado a moverse con todo el presupuesto.

Sólo uno ha podido contar con, por ejemplo, el helicóptero del gobierno para moverse por el interior del estado.

Sólo uno ha recibido tanto, tanto en tan poco tiempo.

Sólo uno, en fin, ha sido bendecido por la señal divina.

Sí: aquí los dichos no valen nada ante los hechos.

Javier López Zavala ha sido tratado, digamos, de un modo distinto al del resto de los convidados (¿de piedra?) a la cita con El Gran Elector.

No por nada Zavala lleva colgada en la frente la etiqueta de “delfín”.

No es casual ni un invento de los medios.

Ninguno de los asistentes a la reunión con el gobernador se cuece al primer hervor.

Ninguno de ellos es ingenuo.

(¿O sí?).

De ahí que se necesitaría estar loco para creer que salieron de la cita convencidos de que Marín no tiene favorito y de que procederá con justicia y equidad.

Y es que si lo hiciera (proceder con justicia y equidad), dejaría de ser de plano El Gran Elector.

¿A resultas de qué tendría que ser diferente?

¿Por qué debería comportarse distinto?

¿No acaso es él y su circunstancia?

Todo es -sigue siendo- parte de un gran engaño.

Un acto más de la gran obra de teatro del poder.

Repito, por eso:

¿Y ahora cuál dedo nos chupamos?

***

El más feliz con la exclusión del rector Enrique Agüera no fue Zavala, sino Enrique Doger.

Tampoco echó las campanas al vuelo, pues sabe, intuye que la decisión de Marín de no invitarlo parece más bien parte de una estrategia a largo plazo (y no, como se pretende hacer ver, un manotazo para condenarlo y/o descartarlo por anticipado).

Pero sí hubo, digamos, regocijo (disimulado, pero lo hubo) en el ex alcalde de Puebla.

Sobre todo ahora que éste ya pactó con Zavala.

Y que pactó para eliminar a Agüera.

***

Por cierto: ya se sabía de la animosidad de Doger hacia Agüera.

Dice que lo traicionó (“a pesar de que yo lo hice rector”) y de que le dio la espalda cuando optó por Marín en lugar de él, su amigo, su compadre, su tocayo, su mentor.

Por eso pocos se llamaron a engaño cuando trascendió que su pacto con Zavala se firmó para ir juntos contra Agüera.

Lo que no se sabía era de la animosidad de Zavala hacia Agüera.

De hecho, hasta hace poco, ambos decían ser aliados.

Zavala presumía, incluso, que el rector estaba con él y que lo apoyaría con todo para llegar a Casa Puebla.

Pero algo pasó en el camino. Y algo grave. De seguro. Porque hoy Zavala va contra Agüera con la ayuda de ¡Doger!, y no al revés: Zavala contra Doger con la ayuda de Agüera.

No cabe duda: nadie sabe para quién trabaja.

Y más: cría cuervos… y te sacarán los ojos.

***

Pero Doger también trae cuentas pendientes con Alcalá.

A ella le reprocha no cumplir compromisos ni agradecerle todo, todo lo que él hizo (y sí hizo) para ayudarla a ganar la elección al panista Toño Sánchez Díaz de Rivera.

Incluso no le perdona haber dejado correr aquella historia de los autos chatarra para Cáritas y otros señalamientos de corrupción al inicio del presente trienio.

Doger (el más hábil, me parece, después de Marín, de todos los actores relacionados con el 2010) sabe que el caso de Blanca es diferente al de Agüera. Y que su exclusión de la cita en Casa Puebla con los aspirantes sí fue un mensaje de: “Contigo no”.

Si había frío entre Blanca y el gobernador, ahora la relación pasó a menos cero.

Y sí: Alcalá no está entre los planes de Marín.

No al menos para el 2010.

Más claro ni el agua.

***

También estuvo presente Alejandro Armenta.

Pero no quedó claro en calidad de qué.

Disfrazado de qué.

¿De presidente estatal del PRI?

¿O de aspirante a Casa Puebla?

Quién, quién puede aclararlo.

***

A final de cuentas…

Marín es el único que sabe el nombre del juego.

Y el único, por cierto, que no cometerá equivocaciones.

Vivió su propia sucesión y sabe qué tiene que hacer (y también qué no) para salirse con la suya.

Ve el bosque, no nada más el árbol.

Por eso, las piezas las mueve él a discreción.

Cuando van, él ya viene.

Cuando vienen, él ya les lleva dos vueltas.

Y más: se ha dicho hasta el cansancio pero hoy es necesario repetirlo:

Mario Marín no es Melquíades Morales.

***

Bienvenidos a la aventura de Puebla On Line.

No inventamos el hilo negro.

Tratamos únicamente de ofrecer una alternativa y de hacer periodismo, periodismo sin atajos.

Gracias a todo el equipo.

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Y sobre todo gracias a ti, que nos acompañas desde ahora en este ratón loco que es hacer un diario electrónico.

Bienvenidos.

No defraudaremos.

***

Aunque ya tiene libre acceso, Puebla On Line será presentado (en sociedad, digamos) este jueves 26 de febrero, a las 20:00 horas, en el salón “Los Arrayanes” (Camino Real a Cholula 4512, Santa Cruz Buenavista).

De hecho, ya corren las invitaciones.

Será una noche inolvidable.

Y habrá no pocas sorpresas.

Allá nos vemos.

gar_pro@hotmail.com

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One Response to “¿Y ahora cuál dedo nos chupamos?”

  1. Itzel Contreras Pacheco says:

    Estuve leyendo su portal y me parecio muy bueno, los felicito por este lanzamiento aunque a comparación de otros portales les hace falta mejorar, ojalá que en Puebla se hagan buenos sitios.

    Soy ingeniera en sitemas computacionales y creo que si cambian su forma escueta pueden ser los mejores del estado felicidades

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