Marín, ¡¡¡¿senador de la República?!!!

Arturo Luna Silva 

Que ya se supo que el verdadero interés de Mario Marín de imponer a Javier López Zavala en el PRI estatal es porque el gobernador quiere ser ¡senador de la República!, llevando como compañero de fórmula ni más ni menos que al oriundo de Pijijiapan, Chiapas.

Que no, no es broma.

Que a pesar de las señales enviadas por Enrique Peña Nieto, Beatriz Paredes, Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa desde la debacle del 4 de julio, el todavía huésped de Casa Puebla cree tener todo para ser senador en el 2012 y –agárrese- por la vía uninominal, pues la plurinominal es para quienes, en sus propias palabras, “no tienen capital político”.

Que la mera, simple sugerencia de que la fórmula para el Senado pudiera ser la conformada por Marín y Zavala provocará que los priístas poblanos ahora sí pasen de la rebelión silenciosa a la rebelión activa, abierta y directa, con el fin de impedir como sea lo que a todas luces parece ser un despropósito del tamaño de la Catedral poblana.

Que, en ese sentido, el que ya abrió fuego fue Enrique Doger, quien este fin de semana declaró a varios medios (en especial a “Milenio Puebla”) en contra del “nuevo” proyecto marinista.

Que el ex alcalde y ex rector dijo de Zavala: “Yo lo respeto, pero eso de ser el niño del pastel, el chamaco del bautizo, el novio de la boda, la quinceañera, quiere ser todo. Ya que deje a otros hacer cosas. Ya perdió, hombre” (sic). Y de Marín: “No aprendió la lección de la derrota electoral del 4 de julio y su deseo de imponer no va a terminar” (resic).

Que el más sorprendido con los deseos (ni tan) ocultos de Mario Marín es, será, Jorge Estefan Chidiac, quien ya había alcanzado los suficientes consensos nacionales, es decir, el apoyo de Gamboa, Beltrones y, por supuesto, Peña Nieto, para perfilarse como el sucesor de Alejandro Armenta al frente del PRI estatal.

Que por eso, todo eso, la maquinaria –bufalada incluida- ya se echó a andar desde Casa Puebla para que en octubre próximo López Zavala se ungido como el nuevo presidente del Comité Directivo Estatal del PRI, aventura en la que, por cierto, el perdedor del 4 de julio no será acompañado por Alejandro Armenta, actualmente distanciado del grupo en el poder, pero especialmente del ex candidato a la gubernatura.

Que incluso operadores marinistas están obligando a consejeros del PRI, en todo el estado, a firmar cartas de adhesión en las que dicen sumarse a la “candidatura” de López Zavala, a pesar de que la mayoría no está precisamente de acuerdo.

Que será a finales de septiembre cuando Beatriz Paredes designe al delegado nacional especial que se encargará de mediar entre las fuerzas que pujan por hacerse del control del ex partidazo en Puebla.

Que dicho delegado será un ex gobernador o un senador en funciones, mismo que llegará con la misión -¿imposible?- de frenar a Mario Marín en su intentona de emular a sus antecesores, Manuel Bartlett Díaz y Melquiades Morales Flores, quienes –como todo mundo sabe- de la gubernatura saltaron al palacio de Xicoténcatl; ¡claro!, en circunstancias muy, pero muy diferentes a las del actual jefe del Ejecutivo del estado.

Que en esta Puebla bananera y apocalíptica, ¿quién, quién dice que no se puede?

gar_pro@hotmail.com

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