¿Un nuevo auditor mayor?

Arturo Luna Silva

En los próximos días se multiplicarán las reuniones que ya de por sí vienen sosteniendo los diputados electos de la alianza “Compromiso por Puebla”.

¿El fin?

Empezar a aterrizar las propuestas de reforma que, en pleno acuerdo con Rafael Moreno Valle, presentarán una vez que inicie la nueva Legislatura.

Reformas que, según ha trascendido, tienen que ver, primero, con una reforma del Estado, después con una reforma Municipal y al final con una amplia reforma Electoral, todo para comenzar a cumplir la oferta de desmontar el viejo, caduco, desgastado aparato priísta que ha operado en Puebla por tantas décadas.

En el equipo del gobernador electo saben que la tarea no es ni será fácil y que las buenas intenciones, por más buenas que sean, no bastarán para transformar un sistema político que se define a partir de sus defectos y no desde sus virtudes –que sin duda tuvo, aunque fueron las menos-.

De hecho, no son pocos los factores reales de poder que intentarán prevalecer intocables aún más allá del marinismo y que incluso buscarán boicotear o dinamitar cualquier intento de renovación o modernización de las estructuras políticas locales.

Es en ese sentido que la figura del titular del Órgano de Fiscalización Superior (OFS) del Congreso del estado, Víctor Manuel Hernández Quintana, se erige como uno de los focos rojos de la nueva elite de poder que asumirá el control del estado desde febrero próximo.

Hijo del sistema que lo encumbró en una posición de máxima relevancia para el conocimiento verdadero del manejo de las finanzas estatales, el auditor mayor del OFS es al mismo tiempo una pieza clave en el tablero de ajedrez del actual grupo en el poder, que pese a todo intentará mantener buena parte del control político estatal a través del PRI y las presidencias municipales, diputaciones federales y diputaciones locales que responden a sus intereses.

Hernández Quintana es salvaguarda de muchos de los secretos que varios quisieran seguir manteniendo como tales; de ahí que hoy sea por parte del marinismo uno de los personajes más cuidados y blindados, pues él sí que tiene la llave que abriría la Caja de Pandora de los excesos, derroches y abusos de al menos la segunda mitad del sexenio que finaliza.

El titular del OFS fue electo por siete años y, según la ley, sólo puede ser removido por falta grave.

Y aunque Hernández Quintana no es bien visto por Moreno Valle, pues el gobernador electo –que ya fue presidente de la Gran Comisión del Congreso- conoce al detalle la forma en que ha procedido (más tapadera que fiscal) ante las cuentas públicas del actual gobierno, seguirá en su puesto durante la nueva administración estatal.

El punto es importarte porque más allá del terreno político y mediático, las únicas pruebas que podría haber para enjuiciar en el ámbito legal –donde sí importa- a alguno de los funcionarios marinistas señalados por corrupción, están en manos precisamente del auditor mayor del Legislativo, que tiene dueño.

El poder de Hernández Quintana es real e inmenso, y va en una sola dirección -como un libro abierto-: la de mantener el status quo y garantizar impunidad durante y después de la complicada transición política poblana.

Así que ya no es un secreto que para desmontar el viejo aparato marinista se requerirá contar, además de reformas legislativas que vayan al corazón de los problemas y rezagos, con un nuevo auditor mayor del OFS. Uno dispuesto a dar los pasos que se requieren. Uno que sí goce de la confianza y el respeto de los interesados en transformar la compleja realidad política local.

Al tiempo.

gar_pro@hotmail.com

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