“Mosco” cae, Janeiro entra

Arturo Luna Silva

Paren prensas. Y es que unos van y otros vienen, unos caen y otros entran en el gabinete (en construcción) del presidente municipal electo de Puebla, Eduardo Rivera Pérez.

Tal es el caso de José Antonio “El Mosco” Díaz García, quien ya se sentía dueño del ayuntamiento y resulta que ya mejor le dijeron: “no, gracias” o el típico “lástima, Margarito”.

Resulta que el ultra conservador militante del PAN ya tenía amarrada la Secretaría General de la comuna, sin duda una de las posiciones políticas de mayor relevancia.

Lalo Rivera había maniobrado al interior de Acción Nacional para entregar esa importante cartera a tan connotado integrante de “El Yunque”.

Pero la soberbia –esa mal consejera- se atravesó en el camino y “El Mosco” ya no llegará a tan ansiado puesto.

Típico en él, empezó a hablar de más. Llegó a decir que el edil electo casi, casi le suplicó que aceptara la invitación a formar parte de su gobierno; que él, José Antonio, llegaría al gabinete con nivel de “indispensable” e “intocable”, y que Puebla se fuera preparando porque después de Lalo, él y sólo él sería el siguiente presidente municipal –puesto al que ya aspiró en el pasado sin ningún éxito-.

Es decir: se sintió patrón y comenzó a comerse el pastel antes de la fiesta, y sus palabras llegaron a Rivera. Y a éste no le hicieron ninguna gracia. Y más que molesto, tomó la decisión de bajar al “Mosco” de la susodicha Secretaría General. Y como un elefante se columpiaba sobre la tela de una araña y como vieron que resistía fueron a llamar al todavía diputado José Manuel Janeiro Fernández, juicioso y combativo político panista que ahora (o sea, desde febrero próximo) ocupará lo que Díaz García no quiso o no supo cuidar.

El más feliz debe ser su cuñado, el regidor electo José Luis “El Chango” Carmona, pues ahora no tendrá que pedir licencia para dejarle el camino libre a su pariente. Carmona podrá formar parte del nuevo Cabildo sin ningún impedimento de tipo legal o ético.

¿Quién fue el sabio que dijo que del plato a la boca se cae la sopa?

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Hay otros que también pueden dormir en paz, pues hace unas cuantas horas Lalo Rivera los acaba de ratificar en sus posiciones.

Uno es Pablo Montiel, quien ya amarró la Secretaría de Gobernación. Otro es Ignacio Dávila, confirmado como director de Comunicación Social. Uno más es Enrique “El Huevo” Guevara, que encabezará una Comisión Metropolitana a cargo de los problemas –que no son pocos- con los municipios de la zona conurbada. Y al grupo hay que sumar a Ceci Espina, como directora del Instituto Municipal de la Mujer; a Adán Larracilla, como coordinador de Giras y Eventos, y a Ruth Ramos, como coordinadora de agenda del presidente municipal.

A todos ellos ya les llegó su Navidad.

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Por cierto que casi no viene al caso pero una fuente privilegiada me asegura que la inteligente Blanca Jiménez Hernández, esposa del panista Genaro Ramírez, estará al frente del Instituto Poblano de las Mujeres del gobierno del estado que encabezará Rafael Moreno Valle. ¿Será?

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Con quien hay cierta molestia al interior del PAN es con el futuro tesorero municipal, Arturo Botello Vargas, quien lo será por tercera ocasión.

Colaboradores cercanos a Lalo Rivera señalan que Botello no sólo no movió un dedo durante la campaña, sino que el pasado domingo no tuvo la cortesía de por lo menos hacer acto de presencia en la asamblea del PAN en que Gerardo Maldonado resultó electo como presidente del Comité Municipal.

No está cuando su partido lo necesita, pero sí se aparece cada vez que hay hueso trienal, es la queja.

Y su caso no es el único. Hay varios que llegarán al gabinete de Rivera y ocuparán buenas posiciones sin haberse ensuciado los zapatos.

Y es que los compromisos políticos y el pago de cuotas, van primero.

gar_pro@hotmail.com

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