Nostradamus en Puebla (o los acuerdos Marín-Moreno Valle)

Arturo Luna Silva

1.

En los próximos días, el Congreso del estado dará entrada a una iniciativa de reforma a la Ley Orgánica de la Administración Pública del Estado de Puebla.

El paquete incluirá modificaciones sustanciales al actual, digamos, organigrama del poder Ejecutivo.

Los cambios tendrán vigencia a partir de febrero de 2011 y serán elogiados y aprobados por supuesto sin remilgos por la mayoría de diputados del PRI, los diputados de Mario Marín.

Será el primer paso para fusionar algunas secretarías estatales (la de Desarrollo Económico con la del Trabajo y Competitividad y la de Educación Pública con la de Cultura, por ejemplo) y crear nuevas estructuras, como la Secretaría General de Gobierno, la Secretaría de Infraestructura, la Secretaría de Administración o la Oficina de la Gubernatura, entre otras.

Tal y como lo quiere el gobernador electo, Rafael Moreno Valle.

2.

En los próximos días, el Legislativo también dará su visto bueno a una iniciativa de reforma a la Constitución Política del Estado de Puebla.

Dicha reforma irá en tres sentidos:

El primero para eliminar los candados legales que impiden que personas no nacidas en Puebla sean magistrados o jueces del poder Judicial, lo que incluye la presidencia del Tribunal Superior de Justicia. (Si la mentada poblanidad aparece como requisito para encabezar determinada Secretaría de Despacho, también desaparecerá).

El segundo para establecer a la Zona Metropolitana de Puebla como sede o asiento oficial del poder Ejecutivo (el nuevo centro de poder del gobernador, su oficina principal, y un edificio de oficinas administrativas se ubicarán en San Andrés Cholula, en la moderna zona de Angelópolis).

Y el tercero para evitar que el gobernador en funciones tenga forzosamente que dar aviso al Congreso y al Tribunal Superior de Justicia para poder ausentarse del territorio del estado por más de 15 días.

3.

En los próximos días (a mediados de enero), el gobierno de Mario Marín anunciará lo inevitable: el incremento a la tarifa del transporte público.

Será de un peso.

No más, no menos.

Habrá gritos y sombrerazos, desde luego.

Pero todo el costo político será asumido en pleno por el actual gobernador, en una acción similar a la que en su momento –al final de su respectivo sexenio- hizo Melquiades Morales respecto al propio Marín.

(Marín llegó al poder sin tener que lidiar con el Problema; ahora le toca a Marín liberar a Moreno Valle del mismo Problema).

Públicamente el morenovallismo se dirá sorprendido y hasta indignado.

“¿Cómo fue posible?”.

“¿Qué no ven la crisis en la que está sumido el pueblo?”.

“¡Su cinismo no tiene límites!”

“¿Cómo se atrevieron?”.

“¡Y sin consultar!”.

Pero Marín sólo habrá cumplido con su palabra.

Y palabra empeñada es palabra de honor.

4.

En los próximos días, de persistir La Rebelión de los Notarios –que le quieren torcer el cuello al actual mandatario-, es altamente probable que Mario Marín tome la decisión de renunciar a otorgar los clásicos premios políticos de fin de sexenio.

En otras palabras: desde Toxqui, sería el primer gobernador que no entregaría notarías a sus favoritos.

Tal decisión no sería gratuita: iría acompañada de una iniciativa de reforma a la Ley del Notariado para devolver al Ejecutivo poblano las facultades metaconstitucionales que una reforma previa (reforma melquiadista) le arrebató para asignar notarías a capricho.

Pero la nueva Ley del Notariado tendría dedicatoria y nombre y apellidos, y un primer Gran Beneficiario.

Concreta y específicamente buscaría que Rafael Moreno Valle no pase los mismos apuros de Melquiades Morales y del propio Marín a la hora de entregar patentes y notarías.

Y con el mutuo consentimiento de los dos gobernadores, el actual y el electo.

Como diría el clásico:

No es una casualidad, son “las normas del poder”.

5.

En los próximos días, juntos o por separado, los diputados electos del PRI y de “Compromiso por Puebla” descubrirán el hilo negro:

Lo mejor para la nueva Legislatura –dirán- es mantener la figura de la Gran Comisión.

Unos y otros coincidirán en que la traída y llevada Junta de Coordinación Política, a la que le encontrarán mil y un defectos, no es la solución.

Lo que procede –concluirán- es preservar la actual forma de gobierno del Congreso del estado, pero con Presidencia Rotativa.

Y un ¡ooohhh! largo y profundo se escuchará como música de fondo.

***

Posdata:

Si usted es de los que piensan que a partir de ahora Rafael Moreno Valle sacará más fácil y más rápido sus asuntos legislativos con los actuales diputados del PRI, los diputados de Mario Marín, que con los actuales diputados del PAN, los diputados de Juan Carlos Mondragón, está en lo correcto.

Y es que el obvio rechazo de los panistas para apoyar con sus votos al soldado morenovallista (el inefable José Luis Javier Fregoso Sánchez) para la Comisión de Acceso a la Información Pública, es una clara muestra de que el PAN no siempre estará dispuesto a acompañar al nuevo gobernador en el Congreso y no sólo eso: es probable que más de una vez le lleve –o intente llevarle- las contras.

Es por eso que Moreno Valle está aprovechando el nuevo momentum de la transición poblana, para de una buena vez sacar las modificaciones legislativas que requerirá el modelo de gobierno que impulsará.

No vaya a ser la de malas y que ya en el poder, la ultraderecha incrustada en el PAN intente bloquearle en el Congreso, por ejemplo, sus reformas a la Ley Orgánica de la Administración Pública.

Hoy, la mayoría del PRI, la mayoría de Marín, trabaja a favor de los intereses inmediatos de Moreno Valle.

Así será, al menos, hasta el final de la actual Legislatura.

No es perversidad ni un contrasentido.

Simplemente es Real Politik.

gar_pro@hotmail.com

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