La desaparición de la Secretaría de Cultura: Jorge Amado vs. Frankestein (o Santo vs. Los Asesinos de Otros Mundos)

Arturo Luna Silva 

Además de estupenda -y muy divertida- amiga, Gabriela Puente es una poeta enorme. Original, ruda, rotunda, profeta en su tierra y dueña de un humor negro y una ironía que no se encuentran precisamente a la vuelta de la esquina.

Pero no sólo eso: en las últimas semanas se ha puesto al frente de las voces -que no son pocas- que ven con algo más que malos ojos la virtual desaparición de la Secretaría de Cultura por decisión (i-rre-vo-ca-ble, al parecer) del nuevo-próximo gobernador-emperador de Puebla, Rafael Moreno Valle.

Ayer, Gaby me envió el más reciente artículo que ha escrito sobre el espinoso tema con el noble pero insano propósito de verlo aquí publicado.

“Si desaparece la Secretaría de Cultura, en Puebla tendremos un Frankestein, un monstruo que mirará pasmado cómo le crecen las estructuras mientras engulle avances, logros y, sobre todo, la esperanza de convertirnos en una sociedad más crítica, sensible y participativa”, dice –y dice bien- Puente, autora de Papel/era, poemario imprescindible que en 2005, por cierto (no es por dárselos a presumir), recibió un premio Interamericano en Navachiste, remota laguna de nuestro México tan querido como enfermizo.

Hete aquí su interesante reflexión:

“Jorge Amado, el gran escritor brasileño autor de las novelas Gabriela, clavo y canela y Doña Flor y sus dos maridos dijo alguna vez que “A todos los hombres les gustaría cambiar el mundo.” El escritor brasileño fue una figura pública muy respetada. Congruente con sus decisiones, sus acciones como artista y como ciudadano. Un creador que siempre estuvo y siempre habló a favor de las causas perdidas: las mujeres, los niños, los inmigrantes. Y hablando y escribiendo inspiró muchos cambios. Ahora su país tiene una mujer como primera mandataria. Tremendo cambio en la región latinoamericana. Gran avance.

“En México no ha surgido aún una figura tan congruente ni tan ética como Jorge Amado. Según van las cosas, parece que nuestro Estado ya nunca lo producirá. En el estado de Puebla, la creación de la primera Secretaría de Cultura en la década de 1980 parecía ser una acción que catapultaría a Puebla hacia el escenario nacional como una entidad donde el acceso a la cultura sería un derecho ciudadano protegido, garantizado.

“Ahora, los estrategas del nuevo gobierno del recién electo Rafael Moreno Valle planean tachar a la cultura de su lista de preocupaciones económicas. La desaparición de la Secretaría de Cultura será un enorme paso atrás, un desbarranque que dichos estrategas pretenden mitigar con banditas y Lonol, es decir, fusionando la Secretaría de Cultura con la Secretaría de Educación Pública. Tremendo error. La cultura, aunque prima hermana de la educación, tiene otras funciones y otras responsabilidades. Bastantes problemas tiene ya Educación Pública con los índices de analfabetismo del país, con su sindicato y las carencias de la educación básica como para estarse preocupando por la cultura. Esta quedará confinada en una oficina, inhabilitada de ejercer su función principal: proporcionar las herramientas para el fomento de la sensibilidad, de la pasión, de la conciencia crítica para el avance de lo humano.

“La gran marcha hacia las elecciones del 2012 quizá así lo exige. Absorber sindicatos es tener más votos para la elección presidencial. Pero atomizar o empobrecer las instancias de la cultura en una entidad tan rica y hasta ahora tan progresista como el estado de Puebla es dejar muy claro que los ciudadanos, sobre todo los artistas y los creadores, somos, en el mejor de los casos, una menudencia, un punto a tachar en una agenda; en el peor, un enemigo potencial cuya aparición se debe neutralizar desde su origen: las aulas. Los talleres de educación artística en las escuelas no serán garantía para el respeto de un derecho: el libre acceso a la cultura en todas sus manifestaciones. Si acaso dichos talleres acabarán vacunando a los niños contra las expresiones artísticas como a muchos nos vacunaron contra las matemáticas o la lectura de los clásicos. Los profesores de primaria y secundaria serán los encargados de echar a andar programas complementarios de cultura, ellos que ya bastante tienen con los programas escolares.

“Hombres y mujeres queremos cambiar el mundo. Desde una Secretaría de Cultura bien habilitada con recursos y personal capacitado será posible hacerlo. Desde ella, también, podría realizarse una transformación administrativa hacia un Consejo Estatal para la Cultura y las Artes como existe en Jalisco, y al mismo tiempo apoyar a otras instancias, instituciones e individuos dedicados a promover la cultura. Todo eso, de manera gradual, consensuada, y con la participación real de la comunidad cultural y artística de este gran Estado. Si desaparece la Secretaría de Cultura, en Puebla tendremos un Frankenstein, un monstruo que mirará pasmado cómo le crecen las estructuras mientras engulle avances, logros y, sobre todo, la esperanza de convertirnos en una sociedad más crítica, sensible y participativa”.

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Por cierto: cuentan que el próximo secretario de Educación, Luis Maldonado, sigue sin querer bajarse del ladrillo en el que ya se subió para hacer el favor de recibir a los representantes de la comunidad artística e intelectual de Puebla, con el fin de expresarle su sentir sobre la extinción de la Secretaría de Cultura. Y eso, eso que todavía no empieza formalmente el nuevo sexenio

 gar_pro@hotmail.com

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