Pecata minuta: Roberto Moya y sus renglones torcidos en el IMSS

Arturo Luna Silva

Pues no es por intrigar ni por ser aguafiestas, pero valdría mucho la pena que el súper secretario Fernando Manzanilla o el súper asesor -y headhunter- Luis Carlos Ugalde le echaran una última revisada a los historiales profesionales de los que a partir de febrero van a ser funcionarios de primer nivel del nuevo-próximo gobierno del estado de Puebla.

Tal es el caso de don Roberto Moya Clemente, aquel que originalmente estaba destinado para ser secretario de Desarrollo Rural y que en unos cuantos días más, por azares de la política –en concreto: la barroca y ya conocida caída de Luis Cuauhtémoc Sánchez Osio-, asumirá el importante cargo de secretario de Finanzas del gobierno de Rafael Moreno Valle.

Y es que según algunas informadas fuentes, hay ciertos antecedentes que a ojos de algunos podrían dejar muy mal parado al hasta hace poco director general adjunto de Fomento y Promoción de Negocios de Financiera Rural, egresado del ITAM y la Universidad de Londres, y diplomado en microfinanzas por la Universidad de Harvard en Boston, Estados Unidos.

Resulta que investigando un poco se sabe que, hace algunos años, Moya Clemente fungió como director de Afiliación y Cobranza del Instituto Mexicano del Seguro Social, en la época en que éste era dirigido por Santiago Levy Algazi.

Según el acuerdo 6/2001, signado por el propio Levy, el contador público Moya Clemente ocupó la mencionada dirección hasta el 1 de octubre de ese año, siendo sustituido por el licenciado José Antonio Alvarado Ramírez.

¿La razón?

Incurrió en un penoso caso de negligencia administrativa que provocó que el 30 de diciembre de 2002, ya fuera del cargo, Moya Clemente recibiera una amonestación pública por parte del Órgano Interno de Control del IMSS, de acuerdo con el expediente 40/2001.

Tal y como se muestra en el siguiente reporte del Sistema de Registro de Servidores Públicos Sancionados de la Secretaría de la Función Pública (SFP) del gobierno federal.

sfp-moya-001

Por eso digo que valdría mucho, mucho la pena que Manzanilla o Ugalde le dieran un último, completo vistazo a las currículas (las verdaderas) de los futuros secretarios del gabinete morenovallista.

Para evitar sorpresas, incomodidades, o que –en casos graves- le aparezcan a uno de ellos alguno que otro cadáver en el clóset.

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Por cierto: acompañado del que fungirá –sin duda- como su subsecretario de Egresos, Eduardo Tovilla, Roberto Moya Clemente llegó el pasado martes a las que serán sus oficinas en el edificio de la colonia Azcárate.

Por varias horas se entrevistó con aquel al que va a suceder al frente de la Secretaría de Finanzas: Gerardo Pérez Salazar.

Si fue observador, Moya Clemente seguramente pudo percatarse del artefacto de reciente adquisición por varios de los miembros de lo que hoy se conoce como “La Cueva de Alí Babá y los 40 ladrones”: Miguel Ángel Díaz González, Antonio Arellano Zazueta, Héctor Luna Castañeda, Ambrosio Bret Sierra, Martín Rodríguez Hernández y Antonio Gali Alonso, entre otros.

Se trata de una voluminosa máquina destructora de documentos, que en los últimos días ha venido trabajando –es decir: triturando- a marchas forzadas y sin parar; vamos, como dicen, en jornadas continuas de sol a sol.

Luego le cuento con lujo de detalles.

gar_pro@hotmail.com

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