La insoportable levedad de Aréchiga

Al parecer el diputado Guillermo Aréchiga Santamaría no se cansa de dar muestras de su torpeza como presidente –es un decir- de la Gran Comisión del Congreso poblano.

Lo peor es que a su ya conocida incapacidad para sacar los Grandes Acuerdos que interesan a Casa Puebla, perdón, a la bancada de Compromiso por Puebla, ahora hay que sumar su soporífera ingenuidad, prima hermana de su insoportable levedad como (dizque) primer operador legislativo.

Y es que en su afán de tratar de amainar la cada vez más creciente belicosidad del diputado convergente José Juan Espinosa y apapacharlo para que deje de arrojar ajos y cebollas hacia todo tipo de acción o iniciativa surgida del gobernador Rafael Moreno Valle, Aréchiga ha estado cabildeando con las demás fracciones parlamentarias para modificar la famosa (y súper fallida) Agenda Legislativa.

De hecho, Aréchiga ha tratado por todos los medios de convencer a panistas, perredistas, priístas y el resto de diputados para que acepten los dos temas que de último momento incluyó el llamado “Niño Naranja” para reventar la agenda común: la despenalización del aborto y las sociedades de convivencia.

Pero en su loca, loquísima necesidad de erigirse como el gran hacedor de consensos, Aréchiga no se ha dado cuenta de dos cosas: la primera, que José Juan Espinosa se lo está comiendo de un solo bocado, y la segunda, que está cambiando lo más por lo menos, pues por “ceder” un poco ante el legislador del Partido Convergencia no parece medir que va en camino de perder a 13 socios (los diputados del PAN) por uno solo (Espinosa), lo cual le puede acarrear mucho más dificultades en un futuro cercano.

A Aréchiga le urge un campanazo que lo reposicione políticamente frente a su verdadero jefe; de ahí que esté desesperado y que esa, la desesperación, lo esté llevando a cometer errores, como poner por encima los intereses de un claro “opositor” e ignorar las decisiones de sus aliados: los diputados del PAN, que ya establecieron con claridad que ni muertos van a legislar sobre aborto y matrimonios o uniones entre personas del mismo sexo.

Lo más grave no es eso, sino que, repito, José Juan Espinosa lo está dejando en ridículo.

Como se recordará, al principio de la actual Legislatura, en una de sus primeras torpezas, Aréchiga intentó adquirir iPads para todos los diputados con recursos de la Cámara.

Pero no lo logró porque se le atravesó precisamente José Juan Espinosa, titular del Comité de Administración, que boicoteó y tiró por la borda la sospechosa inversión.

Hace unos días, con una destreza digna de destacar, José Juan Espinosa maniobró y le comió el mandado a Aréchiga, pues logró adquirir computadoras de escritorio, nuevecitas de paquete, para todos los diputados pero a nombre y a cargo, claro, del mismísimo Congreso.

¿Y Aréchiga?

Pues ni las manitas metió.

Es obvio que Aréchiga se ha visto muy ingenuo (por decirlo con decencia) al ceder en algunos puntos que le interesan a un solo diputado mientras éste hábilmente lo madruga.

Y el asunto no es menor.

Tiene su relevancia porque finalmente el presidente de la Gran Comisión no ha dado pie con bola y no ha podido poner orden en casi ningún ámbito del Congreso, que francamente le quedó muy grande.

Otro ejemplo: apenas el pasado viernes se realizaron los primeros suministros de insumos básicos para los legisladores; y tanto ha sido el disgusto de muchos de ellos que en la sesión de ese mismo día, fue exhibido por Héctor Alonso Granados.

Así que si usted ve a Guillermo Aréchiga, apiádese y regálele no sólo un diccionario para que ya no escriba (y hable) con faltas de ortografía; también dele una brújula; en una de ésas, con un poco de suerte, todavía alcanza a encontrar el Norte.

***

Otro que no se mide es el diputado del PAN Antonio Vázquez.

Al arranque de la Legislatura, durante la disputa por las comisiones, Vázquez peleó con dientes y uñas por estar en la poderosa Comisión Inspectora del Órgano de Fiscalización del Congreso, por donde pasan tooodas las cuentas públicas.

Finalmente se le abrió el espacio, no sin problemas por tratarse de una de las comisiones más codiciadas.

Pero resulta que de las últimas cuatro sesiones de dicha Comisión Inspectora, Vázquez ha faltado a dos y en una más se salió al principio mostrando un total desinterés por apoyar a su partido a la hora de las gran discusiones con los otros diputados.

Es decir: primero luchó por pertenecer a esa comisión pero a la hora de los guamazos, nada más se ha hecho de lado dejando en claro su muy marcado interés por no participar.

Y es obvio que esto no ha caído nada, pero nada bien tanto en la dirigencia estatal del PAN como entre sus compañeros de bancada.

Antonio Vázquez se quebró a las primeras de cambio.

¡Para eso me gustabas!

gar_pro@hotmail.com

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