La Crisis en el ISSSTEP (Escenas del Fin del Mundo)

Donde las cosas de plano no sólo no mejoran, sino que francamente van peor que nunca, es en el ISSSTEP, que sufre la peor crisis de su historia.

El Instituto de Seguridad y Servicios Sociales para los Trabajadores del Estado de Puebla, que fue y sigue siendo saqueado, hace agua, y a la fecha no hay a la vista algún plan de rescate que le ofrezca viabilidad financiera y certidumbre de cara al futuro.

La situación es terrible y el diagnóstico no da lugar al optimismo.

A la conocida quiebra técnica del sistema de pensiones, las toleradas corruptelas del pasado reciente, los escandalosos sobresueldos de los directivos, los numerosos “jubilados de oro” y el abultado déficit presupuestal, ahora hay que sumar la actual incapacidad operativa del ISSSTEP para atender más o menos con dignidad a ya poco más de 150 mil derechohabientes.

Hoy, el ISSSTEP es una bomba social a punto de estallar; si no lo ha hecho, es sólo por los arreglos políticos por debajo de la mesa con los dirigentes sindicales que, a cambio de pingües beneficios personales, se hacen como que la virgen les habla (véase por favor los casos de Héctor Posadas Manzano, Cirilo Salas, José Uver Romero y, por supuesto, el inefable Don Cuco: Refugio Rivas Corona).

El panorama es tan grave que hace unos días, las autoridades del instituto mandaron a colocar una manta enorme en el Hospital del ISSSTEP, pidiendo a los derechohabientes que las medicinas que no usen las lleven al Voluntariado para donarlas a los pobres de la Sierra Norte de Puebla.

La verdad, la mera verdad, es que esos medicamentos van a parar a Emergencias porque el desabasto ya es caótico, y un foco rojo permanente.

Ha habido, por supuesto, quejas y protestas que sin embargo han pasado un tanto desapercibidas.

Por ejemplo, el conato de manifestación de parte de José Uver Romero, líder del Sindicato Estatal de Trabajadores de la Educación de Puebla.

Citó a los pensionados el pasado jueves a las 10 de la mañana, pero el director del ISSSTEP, Roberto Rivero Trewartha, lo mandó a llamar para hablar en lo oscurito y milagrosamente ya no se hizo la protesta.

¿Qué negociaron?

Sólo ellos lo saben.

Pero lo cierto es que sigue sin haber medicinas.

Que la atención es pésima.

Y que los médicos dan vales hasta por un par de aspirinas, sin importar, claro, que el precio que cobran en las farmacias es por supuesto mucho más alto, y el costo lo tienen que absorber los pacientes.

Las consultas. Si bien les va, el tiempo de espera promedio es de cuatro horas.

Y la cosa es peor para los derechohabientes de las Sierras, a quienes por su condición y aspecto los tienen ahí todo el día, pero no pueden comer sus itacates (tortas, tacos, etcétera) porque está prohibido.

Esta gente tiene lo del pasaje y nada más, pero eso a nadie le importa.

El trato que reciben no es mejor que en tiempos del marinismo, y por estas y otras razones más el ISSSTEP sigue siendo uno de los grandes, grandes pendientes del gobernador Rafael Moreno Valle.

¿Hasta cuándo?

Por cierto: cuentan que hace poco se encontró una factura por 12 millones de pesos.

¿El concepto?

Compra de pañales, ninguno de los cuales apareció por ningún lado.

Y ni esperanzas de que algunos de los conocidos saqueadores del ISSSTEP, como Alfredo Arango, paguen por sus pecados.

Como director del instituto, antes de ser ascendido por su jefe y compadre Mario Marín a secretario de Salud, Arango desvió 650 millones de pesos del fondo de pensiones para la construcción del Hospital Torre de Especialidades “5 de Mayo”.

Y no pasó nada.

Fue durante su gestión al frente del ISSSTEP que se llegó a la maravillosa cifra de 170 personas que cobraban pensiones sin ser jubilados, varios de ellos políticos o parientes de los mismos.

Y no pasará nada.

En la Contraloría siguen como los tres monos japoneses.

Sí, aquellos que no ven, no oyen y no hablan.

¿O me equivoco?

***

Para este jueves está prevista la visita del gobernador Rafael Moreno Valle a la BUAP.

Sí, otra vez.

Esta ocasión no habrá recorrido de obras en proceso ni inauguración de edificios.

De no surgir problemas de agenda de última hora, el jefe del Ejecutivo acudirá al edificio Carolino, donde acompañará a su amigo, el rector Enrique Agüera, al acto protocolario donde la máxima casa de estudios recibirá un nuevo reconocimiento.

La BUAP recibirá la certificación CIES, es decir, de los Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior.

Y luego hay quien dice que no hay luna de miel.

Sí, cómo no.

gar_pro@hotmail.com

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