Indalecio y el horroroso caso de las preliberaciones hechizas

Una fuente del gobierno del estado por lo regular muy bien informada me asegura que, además del Expediente ISSSTEP y la cloaca de los “muertos” (muy vivos) que seguían cobrando sus pensiones, uno de los casos de corrupción del marinismo que está más y mejor documentado, y casi listo para caminar por la vía penal, es el de las famosas preliberaciones que la pasada administración autorizó de forma tan ilegal como arbitraria.

A la fecha, la investigación va avanzada en casi 80 por ciento y si bien no son los 30 que en su momento se manejaron, sí hay por lo menos diez reos que salieron de la cárcel sin que hayan cumplido con todos los requisitos de ley y, según se presume, tras erogar hasta 30 mil pesos por cada año de sentencia a diversos funcionarios de la larga cadena del ya de por sí corrupto sistema penitenciario poblano.

“Es un caso de alta prioridad, que no quedará impune”, dice la fuente, cercana a la oficina donde se integra la acusación formal contra los presuntos responsables, ésos, quienes pusieron en la calle a delincuentes que no terminaron de cumplir sus condenas, que de ninguna forma se rehabilitaron y que por lo tanto representan un verdadero peligro para los ciudadanos.

Por lo pronto, le puedo confirmar que la clave del gran negocio, que abarca familiares de algunos muy conocidos políticos del PRI, sigue estando en el ex director de Ejecución de Sentencias de la Dirección General de los Ceresos, Indalecio Cuesta Torres.

Y es que si bien a este sujeto no se la ha podido probar su supuesto parentesco con el ex gobernador Mario Marín Torres, sí se le ha acreditado un enriquecimiento muy explicable a la luz, siempre, irremediablemente, del célebre asunto de las preliberaciones hechizas.

Como ejemplo, uno solo, está la casita de más de 400 metros cuadrados de construcción, ubicada en una colonia popular como la de Maravillas, y misma que de ser una humilde, muy modesta morada, de la noche a la mañana se transformó en toda una residencia con acabados de lujo y camionetas del año a la puerta.

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Eso, insisto, por citar un solo ejemplo.

En poco tiempo, este asunto que apesta a kilómetros de distancia va a dar mucho, pero mucho de qué hablar en Puebla.

No es otra de las típicas bolas de humo para simular que se está castigando la obvia corrupción del marinismo.

Se lo firmo.

gar_pro@hotmail.com

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