Los frentes abiertos del morenovallismo

Nadie dice que el ejercicio del poder sea como estar sobre un lecho de rosas, pero ¿ya se valoró el costo de mantener abiertos tantos, y tan complicados, frentes al mismo tiempo?

Y más: ¿alcanzan el capital político, los recursos humanos y materiales, y hasta el equilibrio emocional para librar tantas batallas a la vez?

Aun más importante: ¿hay con qué ganarlas todas?

Y peor: ¿se puede?

Existe gente cercana, muy cercana, al círculo de poder en Puebla que ya empieza a dudarlo.

Misma gente que en corto, y en alto, ha empezado a recomendar irse con un poco de más calma y, sobre todo, comenzar a administrar las guerras que se enfrentan desde el arranque del actual gobierno.

Y es que pasado el periodo especial de los 100 días, ya son demasiados los frentes y numerosos los cabos sueltos.

Políticamente, la agenda no sólo ha estado –y está- llena de peligros, sino que, para decirlo en términos coloquiales, “un día se tapa un hoyo para al siguiente destapar otro”.

Ahí están, sólo por mencionar algunos, el caso del Sindicato del Colegio de Bachilleres y sus ya conocidos (y peligrosos) nexos con la sección 22 del SNTE de Oaxaca.

O el conflicto social en Izúcar y la fábrica “El Dragón”. O el rompecabezas de los mototaxis. O las rencillas con la dirigencia del Partido Acción Nacional.

O la deserción del gabinete –por la razón que sea- de la secretaria de Desarrollo Social. O las sospechosas jubilaciones de magistrados en el poder Judicial. O el descontrol del Legislativo gracias a la impericia de su líder.

O la tensa, inútil lucha de fuerzas con los medios de comunicación. O los municipios que se resisten a que les impongan constructoras. O las (ni tan veladas) amenazas de Antorcha Campesina.

O la permanente escalada contra el alcalde Eduardo Rivera. O los litigios pendientes contra Ricardo Henaine. O la inconclusa, complicada negociación con el SNTE.

O los agravios a los comerciantes de “La 46” y de “La Fayuca”. O el despido de cientos de empleados gubernamentales. O la persecución al ya de por sí exiliado líder de la “28 de Octubre”.

O la rebelión silenciosa de la Iniciativa Privada. O la alta probabilidad de una huelga en VW, la empresa más importante del estado. O la encrucijada de mantener o reventar ya el pacto de impunidad con el marinismo. O la ruptura de facto de lo que algún día fue “Compromiso por Puebla”.

O, ahora, las dudas sembradas por otro de los frentes abiertos del morenovallismo (el diputado convergente José Juan Espinosa) sobre el caso del narcoganadero que hizo negocios con el gobierno de Marín, negocios de los cuales sabían y, pese a ello, callaron, según el “Niño Naranja”.

¿Se pueden tener tantos frentes abiertos al mismo tiempo y sobrevivir sin morir en el intento?

Habrá que ver, pero quizá sea tiempo de hacer caso a quienes recomiendan segmentar las fuerzas y escoger cuidadosa y hábilmente las batallas, cuidando siempre, siempre de “no dar suficiente cuerda a tus rivales y enemigos porque, en un descuido, pueden terminar usándola para ahorcarte”.

***

El problema del pleito callejero entre Elba Esther Gordillo y Miguel Ángel Yunes no es el pleito en sí mismo, sino a cuántos va a salpicar.

Yunes declaró ayer que en su tiempo como director del ISSSTE, la profesora le exigió 20 millones de pesos mensuales para financiar las actividades de su partido, el Partido Nueva Alianza.

En respuesta, la dueña del SNTE calificó las acusaciones de “temerarias”, “frívolas” y “calumniosas”.

El choque entre Elba Esther y su ex pupilo promete.

¡Vaya que promete!

gar_pro@hotmail.com

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