La Reina del Nepotismo y su Príncipe Consorte

Por no querer mocharse con Marco Antonio Tepanécatl  Romero, mejor conocido como El Príncipe Consorte en el  preciado reino de Cholollan, situado en un lugar muy, muy cercano a la capital del estado, pero donde no se conoce aún el honor, la vergüenza y el respeto por las leyes que emanan de la Constitución, el pasado 1 de julio presentó su renuncia, con carácter de irrevocable, el comandante Marcos Bravo Tejario, quien durante cuatro meses y medio fungió como director de Seguridad Pública y Vialidad en San Pedro Cholula, aparentemente gobernado por la Reina (¿o ya será Emperatriz?) del nepotismo en todo el reino mexica, Lolita Parra Jiménez.

Y digo aparentemente porque en los últimos días ha cobrado mucha fuerza en los pasillos de la Presidencia Municipal, que el verdadero centro de poder no es la Emperatriz, sino el influyentísimo Príncipe Consorte, quien desde las sombras ha fungido como el dedo de oro para elegir por lo menos al 75 por ciento de los proveedores de la actual administración municipal. Sí, al 75 por ciento.

Pero no contento con las fabulosas ganancias que ya empieza a obtener, merced de los generosos pagos autorizados por la Emperatriz a los proveedores del H. Ayuntamiento, el Príncipe Consorte también se ha dado a la tarea de “sablear” a los directores de las dependencias más importantes, como es el caso de la Dirección de Seguridad Pública, a quien durante meses le exigió una cuota no menor a los 80 mil pesos mensuales, por concepto de utilidad al permitirle la ostentación de ese cargo público, para el cual él lo propuso.

Ese dinero supuestamente debería de salir por concepto de mordidas a “transportistas”, derechos de piso en el corralón, arrastre de vehículos con motivo de accidentes de tránsito y las extorsiones a policías municipales con motivo de la aplicación del Bando de Policía y Buen Gobierno.

Sin embargo, el comandante Marcos Bravo Tejario se las veía muy difíciles para poder cumplir con el pago mensual de dicha cantidad, por lo que optó mejor por presentar su renuncia. Y se fue, como diría el clásico, asqueado de tanta asquerosidad.

En el lugar del hoy defenestrado ex funcionario arribó el también comandante Víctor Ávila Andrade, quien trae una larguísima cola desde su paso por la Secretaría de Seguridad Pública en la ciudad de Puebla y posteriormente en San Andrés Cholula, pero que viene con toda, toda la disposición de atender la voracidad del primer caballero del municipio de San Pedro Cholula y de paso también satisfacer su propia ambición personal.

Así que pobres cholultecas, que Dios los agarre confesados…

gar_pro@hotmail.com

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