Lozano Alarcón, mala copia de @RafaGobernador

Este miércoles, como estaba más que cantado, Javier Lozano Alarcón oficializó su declinación al proceso interno del PAN para seleccionar al candidato a la Presidencia para el 2012.

Al poblano no le alcanzaron las canicas y se tuvo que bajar los… humos.

No le quedó otra que enfrentar su triste realidad: ni su familia –por cierto asentada en Puebla- votaría por él.

No lo quieren los panistas, pero tampoco los que no lo son.

Basta revisar cualquier encuesta decente para saber que de gallo no tenía ni el pico.

Y ya se sabe: en una o dos semanas –si no es que antes-, Lozano Alarcón anunciará que se suma a la virtual candidatura del delfín calderonista, es decir, el todavía secretario de Hacienda, Ernesto Cordero.

Está más que planchado con Felipe Calderón que el secretario del Trabajo sea algo así como el patiño del favorito de Los Pinos, a quien más temprano que tarde terminará por levantarle la mano.

Por el momento y hasta que haya humo blanco en el PAN, su tarea será salir a golpear y desgastar a Santiago Creel y Josefina Vázquez Mota, los hasta hoy punteros del blanquiazul en todos los sondeos.

En realidad lo que Lozano siempre quiso fue ser gobernador del DF, pero para eso tampoco le alcanzó. Los capitalinos sencillamente lo detestan.

Su insólita incursión en la carrera panista a la Presidencia fue sólo para subir sus raquíticos bonos. Nunca tuvo con qué pelearla.

Ahora todo mundo está enterado que su nuevo y verdadero objetivo es ser senador y ¡por el estado de Puebla!

Como dirían los tuiteros que ayer se desataron apenas se enteraron de la declinación del odioso funcionario:

¿Y los poblanos qué pinche culpa?

Lozano, quien aspira a un acuerdo cupular similar al que en su momento y circunstancia convirtió a Rafael Moreno Valle en candidato del PAN al Senado, dice contar con el apoyo precisamente del gobernador de Puebla.

La insistente y ya hasta burda presencia del susodicho al lado del mandatario poblano, en supuestas o reales giras de trabajo, parece darle la razón.

(De ser así, ¿ya preguntaron a los panistas poblanos qué opinan de que van a perder una posición en el Senado a manos del arribista Lozano?).

En el fondo, Lozano admira a Moreno Valle (un político pragmático y hábil que desde el PRI y rompiendo al PRI logró ganar la gubernatura de Puebla) y más que eso: lo quiere imitar.

Sí, Lozano quiere ser senador y después gobernador de Puebla.

De esa misma Puebla que siempre ha ignorado y minimizado, pero a la que ahora voltea porque así lo dicta el Manual del Oportunista.

Ese, no otro, es el verdadero objetivo.

La estación final del “Proyecto JLA”.

Como Moreno Valle, Javier Lozano Alarcón también fue priísta; de hecho, hasta candidato a diputado del PRI llegó a ser en tiempos de Melquiades Morales (pero perdió y tan feo que, según sus allegados, es la hora que no se repone de esa añeja derrota).

Hace no mucho se afilió al PAN, el partido de su ex compañero universitario y actual jefe, el presidente Calderón, el mismo partido que ahora pretende utilizar para sus fines particulares y sobre todo para repetir la hazaña de su amigo, el gobernador de los poblanos.

Y es que cree que siguiendo exactamente el mismo camino, algún día vivirá en Casa Puebla.

Por eso, que nadie se sorprenda si Lozano resulta una copia, mala copia, de Moreno Valle.

Ya se lo propuso y desde ayer, al bajarse de la carrera presidencial, empezó a trabajar en ello.

Cuentan que es terco, impulsivo y obsesivo.

Y en una de esas hasta la jugada le sale, aunque acabe siendo un pésimo remedo de lo que aspira a emular.

Diga no a la piratería.

gar_pro@hotmail.com

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