De debates, autogoles y cosas peores

Que otra de las novedades de la nueva (y reelaborada) reforma política y electoral tendrá que ver con la obligatoriedad de los debates entre los candidatos a la gubernatura de Puebla.

La propuesta del gobernador Rafael Moreno Valle planteaba la posibilidad de efectuar debates, sí, pero ya no de forma obligada como hasta la fecha se plantea en el Código Electoral.

Sin embargo, anoche, al reunirse informalmente, los coordinadores de los distintos grupos parlamentarios le metieron tijera y acordaron que siempre sí se establezcan dos debates entre los aspirantes a Casa Puebla, y que sean obligatorios.

¿La razón?

Los tiempos para hacer campaña ya serán muy reducidos y los debates compensarían el conocimiento por parte de los ciudadanos de los candidatos y de sus propuestas de gobierno.

Según me cuentan, este acuerdo será formalizado antes del próximo viernes cuando finalmente se apruebe la reforma morenovallista, ya sin la redistritación pero sí con el minigobernador, tal y como ayer acordaron el gobernador poblano y el presidente del CDE del PRI, Humberto Moreira, en el Pacto del Estoril.

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Que la investigación que la PGJ le abrió al diputado y dirigente estatal del Partido Convergencia, José Juan Espinosa, podría representar de alguna forma un autogol.

Y es que están pidiendo al IEE que se revise el uso de las prerrogativas durante el año 2010, por lo que forzosamente, en su informe al Ministerio Público encargado de la indagatoria, tendrán que entregar la información correspondiente a la campaña de la coalición “Compromiso por Puebla”, de la que Convergencia formó parte.

¿Y si de repente descubrieran que se rebasó el tope de gastos de campaña de la elección del gobernador?

¿Y si hubiese documentos, del PAN incluso, que así lo probaran?

¡Qué escándalo!

Bastaría que alguien con personalidad jurídica obtuviera copias certificadas del informe que entregó el PAN a la autoridad electoral para hacer cuentas y descubrir una verdad por demás incómoda.

Por eso digo que igual y el asunto acaba en autogol.

Aunque, como siempre, de cierto yo no sé nada.

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Que en agosto próximo el presidente de la Gran Comisión del Congreso de Puebla, Guillermo Aréchiga Santamaría, estará haciendo pública su declaración patrimonial.

Aunque la ley no lo obliga, el diputado del Partido Nueva Alianza hará ése, un inédito esfuerzo de transparencia en lo que corresponde al poder Legislativo poblano.

¿Cuántos otros diputados se atreverán a seguirlo?

Sentado espero.

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Que la mano de Mario Marín para bloquear la reforma electoral de Rafael Moreno Valle sí se hizo sentir y de ello se tomó puntual nota en Casa Aguayo.

Desde hace unos días, el ex gobernador tiró “línea” a tres de sus diputados: David Huerta, Ernesto Leyva y Eleofermes Palacios, para que de ninguna manera avalaran la propuesta del minigobernador, y mucho menos la redistritación, pues entonces –y cito- “el PRI nunca regresará a Casa Puebla”.

El inquieto e impune Marín sigue operando, reagrupando a sus fuerzas y trazando la ruta de su regreso político, por lo que en la discusión por la iniciativa de reforma electoral encontró una oportunidad de oro para seguirse metiendo donde no debe.

Por cierto, quien por fin fijó una postura completamente contraria a la de su progenitor político, es decir, el propio Marín, fue el ex candidato a la gubernatura y aspirante al Senado, Javier López Zavala, con influencia en la mayoría de los diputados locales del PRI.

Si alguien procuró el acuerdo entre Rafael Moreno Valle y Humberto Moreira fue precisamente el secretario de Gobernación y Desarrollo Social en tiempos del marinismo omnipotente y omnipresente.

¿Ya se habrá cortado del todo el cordón umbilical?

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Que incluso entre el círculo cercano al gobernador de Puebla sorprendió, y muchísimo, el nombramiento de Néstor Gordillo –sin parentesco con Elba Esther Gordillo- como nuevo secretario de Desarrollo Social.

Y no sólo por su perfil y su no militancia panista, sino por su estilo.

Funcionarios de la dependencia dedicada al combate a la pobreza cuentan que la pasada semana se le vio llegar con un par de guaruras y en pose de perdonavidas.

Todavía no era nombrado secretario y ya se había mareado, y gacho.

Cabe mencionar que su antecesora, Myriam Arabian, nunca tuvo necesidad de presentarse a trabajar a la Sedeso acompañada de sus guardias de seguridad.

Lo dicho: cuestión de estilos.

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Que el informado periodista Ricardo Morales Sánchez fue quien adelantó antes que nadie lo que finalmente sucedería con la reforma electoral y política del Ejecutivo poblano.

Como bien lo previó el autor de la columna “Serpientes y Escaleras”, se eliminó la redistritación y se mantuvo el minigobernador.

Honor a quien honor merece.

gar_pro@hotmail.com

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