Marinistas vs Zavalistas (La Guerra del Fin del Mundo)

De manera paralela al ajuste de cuentas con el ¿prófugo? Víctor Manuel Hernández Quintana, la Puebla política contempla con atención desde hace al menos dos días un pleito callejero de antología, pleito que crece y que en el fondo se deriva de las profundas fracturas internas en el grupo que gobernó el estado el anterior sexenio y que ni en las buenas ni en las malas ni en las peores –como hoy- logró mantenerse cohesionado bajo la sombra de su líder y guía, Mario Marín.

La coyuntura –y más que eso: la emergencia- surgida tras la orden de aprehensión liberada contra el auditor general del Órgano de Fiscalización Superior (OFS) del Congreso local, una auténtica tragedia para el grupo tratándose del custodio y depositario de los más escondidos secretos financieros del viejo régimen -contenidos en cientos, miles de cajas repletas de facturas, comprobantes y otros documentos delicados-, ha reabierto antiguas heridas y provocado un sisma definitivo entre los integrantes del clan conocido como el marinismo.

Mientras un agobiado y severamente herido Marín, quien permanece acuartelado y en alerta máxima desde la tarde del pasado viernes, ha dado a sus soldados leales -Valentín Meneses, Humberto Aguilar Viveros, David Villa Issa, David Huerta, José Bailleres y hasta Enrique Marín, su hermano- la orden de contraatacar con todo a sus verdugos (Meneses ha llamado “loco” al procurador Carrancá y Aguilar Viveros ha calificado de “ignorante” al diputado descubridor de las cajitas del OFS, Jesús Zaldívar), otros soldados que se suponía alineados le han plantado cara y más que eso: lo han desobedecido abiertamente.

Es el caso del diputado y coordinador del grupo parlamentario del PRI, José Luis Márquez, quien en las últimas horas ha dicho “no” a cada instrucción de Marín, quien a través de docenas de llamadas le ha exigido que dé la cara por él y el grupo desde el Congreso del estado, rompiendo lanzas y denunciando la “ilegalidad” de la embestida del poder contra Hernández Quintana. Cercano a Casa Aguayo y convertido en un útil operador desde el PRI para los fines del morenovallismo, Márquez ha quedado atrapado en sus intereses, entre la espada y la pared, pero ha decidido seguir un camino distinto al del marinismo, al que perteneció nominal y oficialmente.

Desde la sombra, Javier López Zavala marca ese camino y dirige los pasos de Márquez, su pupilo, y de la mayoría de los diputados locales del PRI –que controla- para dificultar en todo lo posible –y todo es todo- la defensa de los marinistas en la picota. Así, el ex delfín confirma la ruptura con el que fue su padre político, avanza un poco más en el deslinde de su antiguo mentor en busca del Senado y de paso le cobra algunas de las facturas pendientes a quien, según él, lo traicionó de múltiples formas en el proceso electoral de 2010, el año de la derrota.

Por citar un solo ejemplo, una petición expresa hecha llegar a Márquez desde el bunker marinista, para que ataque aprovechando la coyuntura personal del secretario General de Gobierno, Fernando Manzanilla, quien el fin de semana se convierte legalmente en cuñado del gobernador, fue parada en seco por Zavala. “Ese no es tema”, estableció el ex candidato a la gubernatura, para enojo y furia de Marín, quien ahora tendrá que optar por los canales mediáticos que ha venido usando desde el fin de su sexenio para lanzar sus dardos y fijar postura al respecto.

Es una guerra sin cuartel entre marinistas y zavalistas, guerra que promete porque es entre antiguos aliados, conocedores de todas sus debilidades y que por eso es encarnizada, bestial y a muerte.

Guerra que también tiene que ver con el control del PRI en Puebla, con la selección natural de las especies -¿quién prevalecerá en el escenario local más allá del 2012?-, con el fin del Marinmato, y que por supuesto dejará varios heridos y numerosos muertos, así como grandes, enormes ganancias en lo inmediato para el maquiavélico y astuto grupo en el poder.

En otras palabras: la real, auténtica, única Guerra del Fin del Mundo.

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Fue en el marco del Congreso Educativo “El Maestro del Siglo XXI” que el titular de la SEP, Luis Maldonado Venegas, emitió varios interesantes mensajes a los docentes del estado; uno de ellos resaltó la importancia que tiene cada uno de los maestros como agentes de cambio y como elementos indispensables para transformar el sistema educativo en México y alcanzar la anhelada –y siempre postergada- calidad educativa en Puebla.

Maldonado sabe lo que dice, pues trae bajo el brazo un proyecto de largo aliento: no es fortuito que en Puebla ya hayan confluido los principales actores de la educación a nivel nacional en este primer semestre de gobierno, como tampoco que el Museo de Arte Virreinal haya sido testigo de dos grandes momentos para la educación no sólo en Puebla sino en el resto del país: la firma por la calidad educativa y el establecimiento del Consejo Estatal de Educación.

El secretario de Educación informó también en su discurso que el gobierno de Rafael Moreno Valle invertirá 100 millones de pesos en la capacitación de los maestros e invitó a éstos a informarse sobre estos capacitadores.

Por cierto, la inversión del gobierno no incluye el material que se les entrega a los maestros en el Congreso Educativo, en el que participan poco más de 3 mil docentes poblanos, sin contar los que acudieron de 17 estados de la República y que reconocen la relevancia de este evento en el ámbito pedagógico; mientras que para los docentes poblanos tendrá un costo de 600 pesos en pagos quincenales de solo 15 pesos, otros tendrán que pagar mil 800 pesos por persona.

Bien dicen que cuentas claras, amistades largas, y más en el tema educativo.

gar_pro@hotmail.com

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