RMV y el 2012: juegos peligrosos

“Desconcierte a la gente y manténgala en la mayor ignorancia posible, sin revelar nunca el propósito de sus acciones”, aconseja Robert Greene en, según su propio dicho, el libro de cabecera de Rafael Moreno Valle: “Las 40 leyes del poder”, de editorial Atlántida.

Y es que no es casual que en tiempos de gatopardismo –nada es lo que parece-, el jefe del Ejecutivo de Puebla haya anunciado durante su primer informe de gobierno que no, no cuenten con él para hacer proselitismo abierto, y público, a favor de algún candidato a la Presidencia de la República, ni siquiera del que se supone es su partido, el PAN.

Movimiento audaz, el juego de Moreno Valle es también, sin embargo, un juego peligroso; juego de alto riesgo, juego de intereses cruzados, y entonces hay que obrar en consecuencia: ¿qué conviene más: ponerse camisas de fuerza o moverse según vayan soplando los vientos, siempre en función del 2013 y del propio proyecto presidencial?

Si las causas de fuerza mayor obligan a contribuir al triunfo del candidato del PRI, Enrique Peña Nieto, para no romper pactos con la mentora, Elba Esther Gordillo, entonces hay que hacerlo.

Y sin que, al menos hasta el 5 de mayo de 2012, el presidente Calderón se sienta abandonado o incluso traicionado por un gobernador que, según se vio, se decantó anticipadamente por el “delfín”, Ernesto Cordero, aunque luego otras circunstancias, y razones, lo hayan forzado a replantear o reevaluar su “cariño”.

¿Por qué Moreno Valle anunció que a pesar de que ninguna ley se lo impide, se abstendrá de participar en cualquier acto público a favor -o en contra- de cualquier acto de campaña durante el proceso electoral 2012?

Entre otras cosas, porque la indefinición es, en su caso, un activo, no un pasivo; la falta de compromiso, permite el movimiento libre y, así, el acomodo (o reacomodo) de acuerdo con las circunstancias del proceso electoral.

¿Quién le va a poder reprochar algo si con anticipación anunció que se ausentará de las elecciones 2012, aunque eso no sea precisamente verdad?

Es la apuesta de siempre, y que ha resultado: quedar bien con Dios, y con el diablo, pero siempre, bajo cualquier forma, caer bien parado.

“Si no tienen la menor idea de qué es lo que usted quiere lograr, les resultará imposible preparar una defensa.

“Condúzcalos por el camino de las falsas suposiciones, envuélvalos en una nube de humo y verá que, cuando al fin caigan en la cuenta de las verdaderas intenciones de usted, ya será tarde para ellos”.

En síntesis, de acuerdo con Greene: hay que disimular las intenciones, utilizar fachadas, crear cortinas de humo, hacer uso del engaño…

Es el juego morenovallista.

Juego, juegos peligrosos pero eficaces.

Las claves para alcanzar el poder.

Así de fácil, así de difícil.

gar_pro@hotmail.com

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