Blanca Alcalá: vetada (y sentenciada)

Tiene razón Blanca Alcalá al asegurar que no está vetada por Casa Puebla: está vetadísima.

Y peor: sentenciada.

Quien sabe a quién quiere engañar, o cuál es su juego, pero la única verdad –la verdad verdadera- es que no sólo no la quieren: se las van a cobrar todas.

Resulte o no finalmente candidata al Senado, su sola presencia en el (caótico) proceso interno del PRI se ha tomado como una declaratoria de guerra.

“Es una traidora”, insisten.

“Y con los traidores, ni a la esquina”, advierten.

Como ya se ha dicho antes, fueron por lo menos dos las reuniones secretas –una en Cuernavaca; la otra en el domicilio particular de Antonio Gali- que la entonces presidenta municipal sostuvo con el entonces candidato de la coalición “Compromiso por Puebla”, Rafael Moreno Valle.

En ambas, con firmeza, sobrada incluso, se comprometió a sacar las manos de la campaña del priísta Javier López Zavala, probablemente su actual –vaya paradoja- compañero de fórmula a la Cámara Alta.

Aseguró que nadaría de a muertita, y que el día de los comicios haría huelga de brazos caídos para evitar el triunfo del delfín de Mario Marín.

Los operadores del hoy gobernador se fueron confiados, creídos de la palabra de @SoyBlancaAlcala.

Pero conforme se acercó el día de la elección, la presidenta dejó de tomar las llamadas y de responder los mensajes, y se puso a practicar su verbo favorito: titubear.

(Yo titubeo, tú titubeas, él titubea, ya nos titubearon, no nos volverán a titubear, y así por el clásico estilo de Bla-Bla-Bla-Blanca Alcalá).

Por razones que sólo ella sabe, a última hora dudó del triunfo de Moreno Valle y al dudar, volvió al redil priísta.

Sí, nuevamente fue corriendo hasta Casa Puebla para jurarle amor eterno a su odiado Mario Marín.

Y para despejar cualquier sospecha (para entonces el góber precioso y Zavala ya sabían de sus juegos perversos), el día antes a la jornada, es decir, el sábado 3 de julio de 2010, propinó un golpe a Moreno Valle.

Un golpe silencioso pero severo.

De un manotazo, amparada en cualquier artículo del Código Reglamentario del Municipio de Puebla, Alcalá mandó a clausurar el comercio aliado que entregaría al dream team morenovallista 3 mil teléfonos celulares de forma gratuita.

Esto es: la red de comunicación privada que el domingo 4 de julio usarían los operadores electorales de “Compromiso por Puebla” en todo el estado.

A pesar de eso, Moreno Valle ganó, y desde entonces, la ex presidenta está marcada.

Y es que sus actos la condenan.

Es cierto: Blanca tiene padrinos influyentes en el Comité Ejecutivo Nacional del PRI, a los cuales les ha pedido abogar por ella ante actores clave del grupo en el poder.

Sin embargo, ninguna petición de tregua –y de perdón y olvido, menos- ha procedido.

El veto se mantiene y sea o no la candidata del PRI al Senado, le van a cobrar todas las facturas pendientes.

Ésas, y otras que aguardan por ahí esperando salir a gritar su nombre.

De hecho, los mil millones de pesos observados como irregularidades en su cuenta pública 2010 palidecen ante la magnitud del verdadero expediente.

No, no estoy vetada (por Casa Puebla)”, dijo Alcalá esta misma semana a los medios de comunicación.

Y agregó:

“Con el gobernador (Rafael) Moreno Valle mantengo una relación de respeto mutuo”.

¡¡¡¿En serio?!!!

***

El dirigente estatal del PRI, Juan Carlos Lastiri, ya no siente lo duro sino lo tupido.

Y es que no sólo no termina de sacar la elección de los candidatos al Senado de la República –proceso entrampado y ya en el ámbito del Trife-, sino que la selección de los candidatos a las diputaciones federales por los 16 distritos del estado es un verdadero pandemónium.

No hay nada para nadie, y los jaloneos amenazan con derrumbar el ya de por sí endeble edificio priísta poblano.

Hasta anoche, los únicos amarrados eran Pablo Fernández del Campo, por el 12 de Puebla; Carlos Sánchez Romero, por el 5 de Texmelucan; Lorenzo Rivera, por el 2 de Zacatlán; René Lechuga, por el 1 de Huauchinango, y Rosalío Zanata, por el 16 de Ajalpan.

Pero en el resto de los distritos, las negociaciones con –y entre- los aspirantes no avanzan, y las patadas, los escupitajos, las puñaladas traperas y las amenazas de ruptura están a la orden del día.

A ver en qué termina la tragicomedia del PRI en Puebla, pero por lo pronto el pronóstico no es- ni puede ser- optimista.

Y es que, literalmente, se están rompiendo la madre, y en pleno mes del amor y la amistad.

¡No hay derecho!

gar_pro@hotmail.com

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