Macip y la transa de los medidores del SOAPAP

Eduardo Macip Zúñiga, director del SOAPAP en la administración de Mario Marín y ubicado como uno de los 40 ladrones en la mira del actual gobierno del estado, firmó un contrato de instalación de medidores de agua marca IUSA por medio de “Servicios Rápidos de Agua S.A. de C.V.”, empresa formada el mismo año que se firmó el contrato, sin costo al Sistema Operador de Agua Potable y Alcantarillado de Puebla, pero con cargo al usuario.

Se instalaron aproximadamente 2000 medidores, que funcionan con tarjeta de prepago, es decir, se puede pagar el servicio en tiendas de autoservicio.

El usuario realiza el pago mínimo de $ 200.00 por cada “recarga de agua”.

A cada recarga se le descuenta al usuario $112.00 sin su consentimiento para terminando pagando el medidor en 84 mensualidades, es decir, 7 años hasta cubrir un monto promedio de $9,416.40 por cada medidor, por lo que en realidad el usuario sólo está comprando $88.00 de agua.

Esta situación ha causado mucha molestia entre los usuarios que nunca supieron que estaban pagando un medidor y que sólo reciben los $88.00 de agua, drenaje y saneamiento.

Los medidores fallan y los usuarios se quejan porque quedan bloqueados sin permitir la entrada de agua no obstante haber realizado el pago correspondiente. Este tipo de medidor se instaló en la ciudad de Acapulco y después fue retirado por el mismo problema de funcionamiento. Fue un rotundo fracaso. Un fraude en toda regla, del que resultaron como principales beneficiarios el tristemente célebre Eduardo Macip y sus cómplices, algunos de ellos, por cierto, vinculados a medios de comunicación.

Cada medidor se vende según el contrato a un monto promedio de $ 5,912.22, pero por intereses anuales se cobra el 14.4% aproximadamente, mucho más que los bancos, pagaderos a 7 años, lo cual da un valor de $ 9,416.40 al final del pago del medidor, del cual nunca se es propietario, sino que pasa a propiedad del SOAPAP al final del pago.

Tampoco dan factura por el medidor comprado a fuerza y mucho menos desglosan el IVA.

Lo peor es que cada medidor no vale arriba de $2,600 en el mercado y según la cláusula tercera del contrato que se publica, la ganancia promedio por medidor es de $7,200.00, algo así como $ 144.3 millones de pesos por el financiamiento de los primeros 20 mil medidores y sus “licencias de uso”.

Los pagos son cargados a una cuenta electrónica de Servicios Rápidos de Agua, de la cual no se pagan ingresos por dotación de agua al SOAPAP, es decir, la empresa se ha quedado con el pago del servicio que daba el organismo más la mensualidad del medidor.

El contrato fue para instalar 40 mil medidores inicialmente, es decir, $ 376.6 millones y sin licitación. Pero a la fecha sólo se han instalado 2000. Se firmó un adendum por 40 mil medidores más tres meses después sin haber instalado los primeros, es decir, un contrato por $ 753.28 millones de pesos, un contrato mucho más jugoso que el de las famosa e ineficientes plantas tratadoras de Degremont.

¿Qué bonito, verdad?

Pero eso no es todo, pues esta historia continuará

gar_pro@hotmail.com

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