Son mortales

rmvarturo

El Resultado del 1 de Julio parcialmente positivo para el grupo en el poder, que con todo y los “milagros” de Casa Puebla envió mensajes contradictorios sobre la verdadera capacidad para ganar elecciones, las elecciones que importan; que dejó más muertos que heridos, y que sembró dudas, muchas dudas, sobre el lugar –o los lugares- donde se encuentran las lealtades y los compromisos políticos del ¿primer panista del estado?

El Caso Tornero y lo que éste, en el fondo, provocó: un severo golpe a la credibilidad en general del gobierno “del cambio”, acompañado de una profunda desconfianza hacia el personal encargado de operar los recursos federales para el combate a la delincuencia a través del Consejo Estatal de Seguridad Pública (CESP), tema hipersensible para la sociedad.

El fallido, lamentable Rescate en La Malinche, que exhibió o negligencia oficial o enorme descoordinación o graves, gravísimas, carencias estructurales en una de las materias más importantes de la gobernabilidad como la Protección Civil, o todo eso junto.

La exhibición de Grandes Hoyos Negros en áreas específicas del gabinete, destacadamente el fracaso en Desarrollo Rural, pero sobre todo la puesta en escena del fin del mito de la excelencia administrativa, una verdad a medias o una mentira completa según el cristal desde donde se mire, sobre todo si ese cristal es el de un indicador tan apreciado como el del Doing Business del Banco Mundial.

La confirmación de que con todo y la “alternancia”, el fondo -y la formas- de la Vieja Política no cambian; hete ahí la unánime, penosa, aprobación por aplanadora de la cuenta pública 2011 por parte de un grupo de diputados serviles y retrógradas y ridículos, que remiten a los tiempos del echeverrismo (¿dónde dejaron las guayaberas y el agua de Jamaica?), pues fueron incapaces hasta de disimular su abyección con la generación de alguna clase de equilibrio, o contrapeso, para salvar tanto la dignidad del gobernador como la suya propia. (Hay unanimidades que, además de sospechosas, son como la roña: ¿qué les hubiera costado mandar a votar a dos de ellos en contra, aunque sea para fingir que hay independencia de poderes?).

Y la reciente detención de peces gordos del narcotráfico, hecho que cuestiona la presumida Pax Poblana en una ciudad donde nunca pasa nada, y cuando pasa pues tampoco; donde nada es lo que parece, sino peor, y donde los hechos aislados de ayer son, en el discurso y la retórica oficial, los mismos, idénticos hechos aislados de hoy. Como en el melquiadismo. O como en el marinismo, periodos oscuros, ciertamente, pero menospreciados y ridiculizados por la nueva generación, la nueva clase política, sin darse cuenta que, en eso y en muchas otras cosas más, cojean del mismo pie.

Sí, como diría Monterroso:

Y cuando despertaron… descubrieron que son mortales.

Y algo más:

Que el poder desgasta, pues, al igual que un explosivo, o se maneja con cuidado o estalla.

Que del 8.5 u 8.6 de aprobación se puede pasar rápidamente, casi sin darse cuenta, al 6.5 o 6.0.

Que el tiempo transcurre rápido.

Que aun siendo el reloj el más sabio de todos los consejeros, es imposible hacer que regrese.

Que es inevitable cometer errores en el camino.

Que no hay peor espejo que aquel que nos devuelve los típicos –pero falsos- gestos de los que se creen semidioses y como tales, omnipotentes, omniscientes y omnipresentes.

Y que son mortales.

Son mortales.

Son mortales.

Y que lo son, y serán, aunque no quieran, aunque insistan en que la única variable que no controlan es la de la naturaleza, aunque consigan la planta de Audi –y ojalá, por el bien de Puebla, la consigan-, y nuevamente los juegos de artificio, los elogios, el éxtasis, la soberbia y los falsos profetas los hagan pensar que nunca han dejado de morar La Cima del Monte Olimpo.

gar_pro@hotmail.com

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