Puebla y las prioridades de Peña Nieto

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¿Por qué no se ha dado el relevo en la dirigencia del PRI en el estado?

¿Por qué no hay todavía una definición más o menos clara sobre la candidatura a la presidencia municipal de Puebla para el 2013?

¿Por qué sigue habiendo dudas sobre el tipo de relación que el nuevo gobierno federal tendrá con Rafael Moreno Valle?

Las respuestas a esas -y otras- preguntas no requieren demasiada ciencia, ni ser un profundo conocedor de la política.

Sencillamente hoy esos temas, como otros tantos más, no están dentro de las prioridades de Enrique Peña Nieto.

El hombre que materializará el regreso del PRI a Los Pinos, para concretar el proceso de restauración de la Presidencia Imperial, tiene otros asuntos mucho más importantes que atender en estos momentos.

A saber:

La toma de posesión del próximo 1 de diciembre. Peña Nieto y su equipo no quieren repetir el patético espectáculo que hace seis años ofreció al mundo el Congreso de la Unión durante la ceremonia en que Felipe Calderón se colgó la banda presidencial. Impugnado, acusado de llegar mediante un fraude electoral, el panista se coló literalmente por la puerta de atrás y protestó en medio de gritos y sombrerazos de diputados y senadores de la izquierda, que tomaron la tribuna para tratar de evitar la imposición. Más allá del escándalo, el saldo fue una ruptura institucional y un daño a la figura presidencial de consecuencias que hoy mismo México sigue pagando en términos de legitimidad. Esta vez se quiere evitar ese lamentable escenario. Se teje fino con todos los grupos políticos para que la toma de posesión de Peña Nieto sea un acto republicano, sobrio, legal, legítimo y sin encono, que sirva para proyectar una nueva imagen del país y a un Presidente fuerte, con rumbo y mando, muy lejos del litigio poselectoral de hace unos meses, cuando también hubo acusaciones de fraude. Andrés Manuel López Obrador ha anunciado que organizará protestas en todo el país y que movilizará a sus simpatizantes, hoy reagrupados en Morena, para intentar una especie de boicot testimonial de lo que ha venido denunciando como la “compra” de la Presidencia por parte de la mafia que se ha adueñado del país. En el equipo de Peña Nieto saben del riesgo de volver a repetir los errores de 2006. Tanto por proximidad como por forma y fondo, el 1 de diciembre es una de las grandes preocupaciones del nuevo mandatario.

La construcción del gabinete. Una segunda gran prioridad de Peña Nieto es la elección de sus colaboradores, especialmente de los secretarios de Estado. Aunque ya se manejan ternas, y algunos ya dan por hecho que han amarrado tal o cual posición, la verdad es que hay poca claridad sobre lo que realmente sucederá respecto al primer nivel de su equipo de trabajo, ya no se diga en paraestatales y delegaciones en los estados. Ha habido señales pero sólo para iniciados. Peña Nieto está lidiando en estos precisos momentos con un verdadero alud de intereses y compromisos por parte de todo tipo de grupos relacionados con el poder. En la definición de su equipo va implícito el éxito o el fracaso de su gobierno. También buena parte de su propia sucesión, la de 2018. No se llega a ser presidente sin hacer promesas. El pago de facturas es otro de los factores que entran a consideración a la hora de armar gabinete. Peña Nieto se encuentra en la etapa de la reflexión consigo mismo. A diferencia de Vicente Fox –que bromeó con los headhunters- o Calderón –que habilitó a una corte integrada exclusivamente por amigos y compadres-, Peña Nieto está ante la oportunidad de hacer las cosas bien o de hacerlas a medias. ¿Va el PRI por seis, por 12 o por 18 años en el poder? Ello depende de que no se equivoque en la elección de sus colaboradores, un proceso que al menos por hoy no admite distracciones.

El Presupuesto 2013. Una tercera prioridad es sin duda la operación política para lograr un presupuesto acorde con el modelo de gobierno –y por ende de país- que el PRI pretende impulsar desde Los Pinos. Peña Nieto debe enfocarse en sus programas pero sin olvidar los reclamos sociales que escuchó en campaña. Ganó pero no todos votaron por él. ¿También va a gobernar para ellos? Se verá desde el presupuesto. Sin mayoría absoluta en el Congreso de la Unión, debe convencer y vencer desde hoy resistencias de grupos interesados en el fracaso de su gobierno. Ello incluye las naturales tensiones y jaloneos con legisladores, partidos políticos, gobernadores, presidentes municipales y otros poderes, como el Judicial. Todo mundo querrá su rebana del pastel y no todos van a quedar contentos. En 2013 hay elecciones locales en varios estados, incluyendo Puebla, y eso será otro factor a considerar en la repartición de los dineros. Peña Nieto y sus operadores deberán poner toda su atención en la elaboración y aprobación del Presupuesto Federal. Cualquier descuido puede resultar costosísimo. O peor: irreparable en términos políticos y más cuando recibirá un México endeudado, en crisis y con los rezagos de siempre.

Hay, por supuesto, otras prioridades para Peña Nieto, como impedir que la seguridad se convierta en el primer foco rojo del nuevo gobierno y que se concreten las amenazas del narco y de la guerrilla –otra vez activa en varios puntos del país-, que querrán medirlo de inmediato. Sin embargo, con la toma de posesión, la elección del gabinete y la elaboración del presupuesto, más la gira por Estados Unidos para iniciar la era Obama-Peña Nieto, el nuevo presidente tiene bastante en qué ocupar su mente.

Por tanto, las minucias de Puebla no están en la agenda y menos en la agenda de riesgos. Por eso el PRI estatal se mantiene como se mantiene y en términos generales, el vacío político –o el impasse- sigue siendo aprovechado por el gobernador Moreno Valle para terminar de afianzar su poder regional, lo que –como se sabe- pasa por la instauración de un Avilacamachismo moderno a partir precisamente de la falta de contrapesos, lo que se espera cambie a partir del 1 de diciembre.

Seguramente cada cosa estará en su lugar y todo sucederá en su momento, no antes, no después. Primero lo primero, y lo primero son las prioridades de Peña Nieto. Y es que por ahora, lo demás es lo de menos. Literalmente.

gar_pro@hotmail.com

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