El Teleférico y la Endemoniada Suerte de Moreno Valle

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En el último capítulo de la telenovela, nos quedamos en que a través de un oficio -el 401.F(6)138.2012/4202- fechado el pasado 28 de diciembre y firmado por el arquitecto Arturo Balandro Campos (coordinador nacional de Monumentos Históricos), el INAH revelaba que, pese a lo que juraban en el gobierno de Rafael Moreno Valle, no había autorización o permiso alguno para las obras (ya iniciadas) del teleférico de Puebla, ubicado en la calle 8 Norte 414, en el Centro Histórico.

Así, uno de los proyectos más importantes del Ejecutivo recibió un golpe severo, pues ello vino acompañado de un amparo federal (el 1962/2012) que obligó a suspender temporalmente la construcción.

Más de uno cantó, y con razón, la muerte –y súbita- del teleférico. Varios, de hecho, nos imaginamos al secretario de Infraestructura, Tony Gali Fayad, enfundando en un bonito overol color azul y demoliendo con marros, mazos y cinceles las torres que ya se edifican de Los Fuertes a San Francisco.

Sin embargo, sorpresas te da la vida, la vida te da sorpresas, porque ahora resulta que la obra está más viva que nunca. Tanto que ayer, en Casa Puebla, hubo algo muy parecido a una fiesta.

En efecto: el teleférico no sólo goza de cabal salud, sino que en su momento se concluirá e inaugurará con bombos y platillos, pese a la oposición –más que justificada, pues el proyecto se arrancó de forma autoritaria, sin apego a la legalidad- del Comité Defensor del Patrimonio Cultural, Arquitectónico y Ambiental de Puebla.

En los próximos días el Instituto Nacional de Antropología e Historia va a dar la nota, al menos en los tribunales.

Y es que “por instrucciones superiores” el arquitecto Balandro Campos rendirá un informe “desdiciéndose” (sic y recontra sic) de lo afirmado en aquel documento del 28 de diciembre.

Ello evitará que el juez otorgue el amparo definitivo a los críticos de la obra y por tanto permitirá la continuación y terminación de la misma.

El gobierno de Moreno Valle, por su parte, reparará los daños causados (por ejemplo, a La Casa del Torno), regularizará el expediente, transparentará los detalles del proyecto (empezando por su costo, uno de los grandes misterios), pagará tal vez una multa y… ¡asunto arreglado!

Así como lo lee.

¿Qué pasó para tal escenario idílico?

Nada, que resultó que el secretario de Educación Pública del gobierno del estado, Luis Maldonado Venegas, es amigo cercanísimo del nuevo director general del INAH, el etnólogo Sergio Raúl Arroyo García.

Una reunión entre ambos fue suficiente para que Maldonado –el secretario quizá mejor relacionado e intelectualmente más capacitado del gabinete morenovallista- lo convenciera de (diría el gobernador) los “beneficios” del teleférico, no tanto de su legalidad, pues esa, esa está claro que no existió, ni ha existido, desde el principio del drama.

Así que no se espante ni se llame a sorpresa (prohibido comerse las uñas o hacer berrinche) si el 15 de enero, durante su segundo informe, Rafael Moreno Valle anuncia con firmeza -y hasta con cierta soberbia, algo muy usual en él- que el teleférico va y va hasta el final, llueva, truene o relampaguee.

Y es que sí, la suerte, su endemoniada suerte, lo habrá salvado.

Nuevamente.

Otra vez.

Ad infinitum…

***

Antes de que termine esta historia de la vida real, debo destacar que una versión muy exacta de lo que va a pasar con el INAH y su titular, Sergio Raúl Arroyo García, respecto al polémico teleférico de Puebla la dio el periodista Fermín Alejandro García en su columna “Cuitlatlán” de La Jornada de Oriente, el pasado jueves.

García escribió:

“Una profunda decepción dejó Sergio Raúl Arroyo García, el director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en la visita que este martes realizó en la capital, pues dejó entrever que en lo que corresponde al organismo que preside no va a clausurar las obras del teleférico ni sancionará al gobierno de Rafael Moreno Valle por las afectaciones provocadas en el Centro Histórico. Simplemente definió que el INAH no emprenderá “juicios políticos” en contra de algún Poder Ejecutivo estatal”.

Aquí la columna completa:

http://www.lajornadadeoriente.com.mx/noticia/puebla/el-inah-no-va-a-proceder-contra-las-obras-de-rmv_id_18512.html

***

Por cierto que el escándalo de Walmart México alcanzó ayer, y de qué forma, a nuestro multicitado personaje: Sergio Raúl Arroyo García.

Los congresistas de EU que investigan la entrega de sobornos por parte de la empresa para la apertura de tiendas en territorio mexicano tuvieron acceso a una serie de e-mails internos de la compañía.

En ellos queda claro que Walmart hizo pagos irregulares a políticos priístas, perredistas –como el hoy gobernador de Morelos, Graco Ramírez- y…  ¡al actual director del INAH!

De acuerdo con la información divulgada por agencias de noticias internacionales, en conjunto los priistas y perredistas involucrados habrían recibido 1.2 millones de pesos, mientras que Arroyo García habría obtenido una donación oficial de 500 mil pesos y un “regalo personal” por 400 mil pesos.

¿Y ahora quién podrá ayudarlo?

Qué diosito se apiade de su alma… y que se esconda dentro de la cabina del teleférico más cercano.

gar_pro@hotmail.com

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