Tres Momentos del Informe y Tres Posdatas

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Tres fueron tal vez los momentos trascendentes del segundo informe de Rafael Moreno Valle.

El primero tuvo que ver con lo que podemos denominar el guiño a Enrique Peña Nieto. Sabedor de lo que opinan de él en Los Pinos y de la guerra electoral que se avecina, el gobernador trató de enviar un mensaje de colaboración y respeto al Presidente. De hecho, arrancó y cerró su discurso aludiendo al priísta, un gesto innecesario pero revelador de lo que es capaz de hacer Moreno Valle con tal de seguir adelante en su proyecto presidencial: todo, hasta caer en la lisonja. Hubiera bastado con que anunciara que impulsaría y apoyaría de inmediato la aprobación de la reforma educativa de Peña Nieto por parte del Congreso de Puebla, un poder –como se sabe- controlado de principio a fin por el gobernador y que a la fecha sigue posponiendo el tema, un tema de la más alta prioridad para el Presidente.

El segundo momento importante del evento llegó cuando Moreno Valle mostró que, contra viento y marea, se mantiene fiel a sus lealtades. El agradecimiento y reconocimiento público que hizo a la profesora Elba Esther Gordillo, su mentora, fue el acto más arriesgado del gobernador, por las implicaciones políticas que conlleva en un momento en que la dueña del SNTE y de Nueva Alianza no las trae todas consigo y, desde alguna óptica, se le ve debilitada como nunca antes desde que llegó al trono del magisterio nacional. Sin embargo, Moreno Valle no titubeó y la ensalzó como lo que es: el verdadero epicentro de su poder. Puede traerle buena o malas consecuencias, pero el gobernador fue al menos congruente. No suele negar a sus amigos, sin duda un activo en cualquier político que se respete.

El tercer momento fue cuando tocó un tema en la boca de todos: el proceso electoral de este 2013. Dijo que no meterá las manos y que respetará la autonomía del IEE y TEE. No obstante, el pronunciamiento –idéntico al que en su tiempo hicieron Piña, Bartlett, Melquiades y Marín, y que incumplieron- encerró en sí mismo una fragrante contradicción: No puede ser respetuoso del proceso electoral quien se ha apoderado de los organismos encargados de organizar y sancionar los comicios. El doble discurso es tan evidente como penoso. ¿O creerá que los poblanos todavía se chupan el dedo? A propósito: la “pinche señal” (Sierra dixit) no llegó en el informe. Todo parece indicar que si bien Tony Gali luce como su “delfín”, Moreno Valle aún tiene dudas. No dio luz y no la dio porque no ha terminado de tomar una decisión. Cualquier cosa puede pasar. Cualquiera.

Posdata 1. Quienes se encargaron de darle un pilón al gobernador poblano fueron el dirigente nacional del PAN, Gustavo Madero, y el jefe de gobierno del DF, Miguel Mancera. Ambos, en su momento, con sus declaraciones a los medios locales, lo ubicaron dentro de la carrera por la Presidencia en 2018. Mientras el panista aseguró que la administración morenovallista es “un ejemplo a nivel nacional”, el perredista dijo que RMV tiene una “importante proyección” que lo meterá a la pelea. Les debe un buen regalo de cumpleaños.

Posdata 2. Uno de los grandes ausentes del día fue el empresario Pepe Chedraui, quien pese a estar invitado no llegó. Las malas lenguas cuentan que fue llamado al CEN del PRI y que por varias razones prefirió eso a acudir al informe. ¿Pues qué de importante le dijeron? ¿O qué sabe que ni usted ni yo?

Posdata 3. Si el PRI quería pintar su raya frente a RMV, mal mensajero escogió. El diputado Ernesto Leyva se vio muy descompuesto a la hora de leer “su” pronunciamiento ante el gobernador. Las piernas le temblaban. El discurso ni siquiera fue escrito por él y ni lo ensayó. Lo peor es que no logró el cometido: mostrarse como el gran crítico y opositor de RMV, a quien ni cosquillas le hizo. ¿Y así aspira a coordinar al PRI en el Congreso? Peor, imposible.

gar_pro@hotmail.com

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