IEE: ciego, sordo y mudo

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Una reciente encuesta mandada a hacer por un partido político ofrece un panorama tan contundente como inquietante: únicamente tres de cada 10 poblanos confían en el Instituto Electoral del Estado y casi el 51% considera que los consejeros “ciudadanos” obedecen órdenes del gobernador Rafael Moreno Valle.

No es para menos: el árbitro de los comicios locales de este año no se ha ganado el respeto ni la autoridad que la ley le confiere. Es un juez parcial y omiso.

Por temor, conveniencia u obediencia, los integrantes del Consejo General de IEE no quieren asumir la función para la cual fueron electos y para la cual se les paga –y muy bien-.

Son los únicos que no ven –porque no quieren ver- las abiertas, cínicas, campañas anticipadas de funcionarios públicos y personajes de todos los niveles y todos los colores y sabores a través de anuncios espectaculares, bardas, paraderos, medallones de unidades de transporte público y publicaciones impresas.

La reforma electoral aprobada el 29 de julio de 2001 por el Congreso del estado es letra muerta. El legislador la hizo para regular las precampañas y evitar lo que hoy está pasando: un proselitismo sin freno, regido sólo por el dios del dinero –carretadas de dinero- y la oferta y la demanda.

Según la ley, ningún ciudadano puede realizar actividades propagandísticas para promover su imagen personal de manera pública con el fin de establecer su postulación a un cargo de elección popular.

El artículo 200 bis del Código Electoral señala que se le negara el registro como candidato a quien lo haga.

Pero eso, eso no pasará nunca.

Desde su constitución, el Consejo General del IEE está podrido. Su presidente, Armando Guerrero, es un empleado más de Casa Aguayo. Y consejeros como Dalhel Lara Gómez, José Luis Martínez y Paul Monterrosas son títeres al servicio de un titiritero mayor.

Ayer mismo, con pretextos ridículos, trataron de boicotear una denuncia contra seis priístas que desde noviembre promueven su imagen en Cholula, confirmando que en Puebla, en materia electoral, todo se vale porque el árbitro no sólo está vendido, sino también es ciego, sordo y mudo.

La encuesta citada señala que casi el 45% de la población manifestó que los resultados de los comicios del próximo 7 de julio no será confiables.

El IEE tiene, sí, un grave, gravísimo, problema de credibilidad, pero la credibilidad no se compra en la tienda de la esquina ni crece en una maceta.

Los consejeros deben ganársela, con hechos, siendo congruentes entre lo que dicen y lo que hacen. Y aplicando la ley, a secas.

¿Lo entenderán algún día?

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Y como un ejemplo más de los excesos y abusos que está tolerando el árbitro electoral, ahí están los miles de panfletos que el priísta Álvaro Alatriste Hidalgo puso a circular en Tehuacán.

El ex alcalde de esa ciudad y aspirante a repetir en ese mismo cargo utiliza o falsifica logotipos de la Secretaría de la Contraloría para informar que no está inhabilitado para el desempeño de un puesto público.

Sancionado por el Congreso del estado por uso indebido de recursos, Álvaro Alatriste intenta sorprender al IEE y de paso a Patricia Leal Islas.

¿También la contralora va a hacer como que no ve y como que no oye?

panfletotehua

gar_pro@hotmail.com

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