La Batalla por Texmelucan

Uno de los municipios más importantes del estado, por su ubicación geográfica, por su potencial comercial, por su peso político, es sin duda San Martín Texmelucan.

Por lo mismo, la pelea por la alcaldía así como la diputación local es descarnada y frontal; será un verdadero triunfo para el partido político o alianza que se quede con ambas o con cualquiera de las dos posiciones.

Aunque las encuestas marcan preferencias e indicadores, el PAN en Texmelucan podría tener las de ganar, sobre todo si las alianzas se concretan y la elección de quien encabece la fórmula sea la correcta.

En la cabecera distrital ya es una voz recurrente que el ex presidente de la Junta de Gobierno del Congreso del estado, Edgar Salomón Escorza, tiene la seguridad de que le cerrarán el paso para ser el abanderado del PRI a la presidencia municipal -su verdadero sueño dorado-, por lo que ya pregona, con sus allegados, que cuenta con todo el apoyo de Rafael Moreno Valle y la estructura del gobierno estatal para entonces ser el abanderado de la alianza PAN, PANAL, Compromiso por Puebla y PRD, abandonando las filas del tricolor, partido que le dio todas las oportunidades de crecer políticamente y al amparo del cual, mediante sus corruptelas, se enriqueció en sólo dos años.

De hecho, en la ciudad y el distrito, Salomón Escorza ya hace circular su imagen publicitaria en varias unidades de transporte y en espectaculares. Un derroche propio de un sujeto ambicioso, ignorante y mezquino, que empezó su carrera vendiendo ropa interior y abriendo y cerrando puertas, y que hoy se da lujos y extravagancias que sólo se ven en los nuevos ricos.

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Pero el diputado local no las tiene todas consigo, ya que en el PAN texmeluquense, donde intenta refugiarse, no quieren saber ni su nombre. Únicamente un grupo de asalariados del gobierno, afiliados al partido blanquiazul, es el que podría allanarle el difícil camino para convertirse en candidato de la coalición encabezada por Acción Nacional.

Por si eso no fuera poco, enfrente tiene un rival de cuidado: el ex alcalde (2005-2008) Rubén Garrido Muñoz, bien posicionado en las encuestas y con una estructura electoral y ciudadana bastante respetable.

A Garrido ya le aprobaron todas sus cuentas públicas y hasta hoy registra buena aprobación por parte de los ciudadanos, quienes han padecido tres administraciones verdaderamente desastrosas: la del panista Sabás López Montaño, que incumplió todas sus promesas y salió en medio de fuertes cuestionamientos sociales; la de Noé Peñaloza Hernández, de Nueva Alianza, con faltantes por más de 150 millones de pesos; y la del priísta Carlos Sánchez, una gestión caótica y marcada por la corrupción de sus funcionarios (hay un expediente abierto relacionado con el negocio de la recolección de basura, por ejemplo).

El único problema del aspirante es que siendo un panista reconocido, y con un legado importante (la primera parte del libramiento carretero, la construcción del Complejo Cultural Texmeluquense, la Unidad Deportiva Ángeles Blancos, etcétera), hay quien mediante el fuego amigo intenta vincularlo con la campaña del priísta Javier López Zavala en 2010, confrontándolo con el gobernador Moreno Valle, aislándolo del grupo en el poder –del que siempre fue cercano- y cerrándole el paso a la candidatura del PAN o de la alianza.

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Lo que es un hecho es que El Gran Elector en el blanquiazul sólo tiene de dos sopas: Salomón Escorza y Garrido Muñoz. El primero, arribista y traidor, y el segundo, un panista competitivo y con experiencia pero sin la bendición divina.

También por ahí circulan los nombres de otros priístas y panistas “distinguidos” que pretender ser los abanderados a la alcaldía, pero la verdad es que la competencia, la verdadera batalla de Texmelucan, se ha cerrado entre estos dos personajes.

¿Quién ganará?

Haga sus apuestas.

gar_pro@hotmail.com

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