Y los delegados enseñan el cobre

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Así como en el gobierno del estado ha habido una limpia indiscriminada de burócratas, en las delegaciones federales en Puebla no cantan mal las rancheras.

En las últimas semanas, cientos de trabajadores han sido literalmente corridos para dar paso a compadres, amigos y recomendados de los señores delegados del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto.

Los reportes se acumulan y las quejas se multiplican en prácticamente todas las delegaciones que ya cuentan con titular.

Se están despachando con la cuchara grande, confirmando los peores temores del regreso del PRI a Los Pinos y su visión patrimonialista del poder.

Hay muchos ejemplos pero entre los más destacados está el del Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe), ubicado en la 21 Poniente 3305 de la colonia Belisario Domínguez, entre 33 y 31 Sur.

Y es que desde el cambio en esa delegación dependiente de la SEP, el nuevo titular, el ex diputado Cutberto Cantorán Espinosa, ha despedido a alrededor de 30 trabajadores.

Según cuentan varios de los afectados, los han tratado peor que animales y con un “gracias, pero ya no te necesitamos”, los han conducido hacia la salida.

El que se niega recibe amenazas y todo tipo de presiones al estilo mafioso.

La persona a cargo de los despidos es un licenciado de apellido Blanco, que ni siquiera trabaja dentro de la delegación.

“Son órdenes del señor delegado”, asegura.

Y es cierto: conocido depredador de la política, finísima persona, Cutberto Cantorán llegó a apoderarse de la Conafe y a realizar una limpia con el único fin de dar empleo a sus sobrinos, ahijados y amigos.

Dentro de los corridos hay tres –dos hombres y una mujer- que incluso fueron amenazados de muerte para obligarlos a firmar su renuncia.

Por supuesto todo esto sucede a espaldas de la directora general del Consejo Nacional de Fomento Educativo, Carolina Viggiano Austria.

Pero no es en la única delegación donde empiezan a notarse esta clase de abusos que se inscriben en la lógica de casos como el de la #LadyProfeco y el uso electorero de la Cruzada Nacional contra el Hambre.

Los delegados ya enseñaron el cobre, utilizando las dependencias a su cargo para hacer negocios y satisfacer sus apetitos personales.

Ahí están, por ejemplo, el delegado de Liconsa, Juan de Dios Bravo Jiménez, mejor conocido como “La Memela”, quien como su jefe político, Mario Marín, ya se siente “Dios en el poder”.

Y el delegado de la Sedesol, Juan Manuel Vega Rayet, el cual ni cuando anda sobrio suele acordarse de que tiene que cumplir con un horario laboral.

Hay tal desastre que si el PRI sabe contar, que mejor no cuente con los delegados para los comicios del 7 de julio.

Ellos andan en lo suyo.

Y lo suyo, lo suyo es meterle mano al cajón y liberar la nómina para llenarla de parientes y compadres.

Porque ya lo dijo el profesor Hank:

“Un político pobre es un pobre político”.

gar_pro@hotmail.com

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