RMV, Esparza y la Sucesión en la BUAP

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Hasta hoy no hay ningún indicio –indicio serio- que permita pensar que Alfonso Esparza Ortiz no tendrá continuidad al frente de la BUAP.

Sin embargo, su permanencia en el cargo luce condicionada, en principio, por dos factores: por un lado, el visto bueno de Casa Puebla, donde hay acuerdos desde el pasado proceso electoral que se mantienen vigentes, y por el otro, el alejamiento –paulatino pero firme- del grupo agüerista al que perteneció hasta un segundo antes de sentarse en la silla principal del viejo e histórico edificio de El Carolino.

Para Ortiz Esparza, todos los caminos llevan hacia un solo sitio: guste o no a los puristas de la autonomía –un adorno retórico dentro del mundo de la política real-, su permanencia al mando de la máxima casa de estudios depende del grado de afinidad, y hasta complicidad, que logre concretar en las siguientes semanas con el gobernador Rafael Moreno Valle, el gran factótum del poder en el estado.

A falta de equilibrios y contrapesos, y tras el resultado electoral del pasado 7 de julio, no hay de otra sopa. Y eso, eso se sabe bien, ya, en la BUAP, donde este viernes arranca virtualmente la sucesión cuando el Consejo Universitario, de conformidad con lo previsto en la Ley Orgánica y en el Estatuto Universitario, aborde y resuelva en torno al contenido de la Convocatoria para elegir rector para el periodo 2013-2017.

Desde el pasado 11 de julio, días después de la cita electoral intermedia, cuando aparecieron en público juntos en una gira por el municipio de Quimixtlán, se confirmó lo que el círculo rojo ya sabía: que entre Moreno Valle y Esparza Ortiz hay, hubo y seguirá habiendo acuerdos que trascienden la coyuntura.

En ese sentido, quizá la parte más difícil para el actual rector interino –que cubre el periodo que dejó inconcluso el ex rector Enrique Agüera- será cortarse el cordón umbilical que lo ata todavía al frustrado candidato de la coalición 5 de Mayo a la alcaldía de Puebla y dejar atrás los lazos políticos que le pueden impedir volar con alas propias.

Doloroso pero pragmático, Esparza Ortiz deberá proceder de la misma forma que en su tiempo Enrique Doger lo hizo respecto a José Doger y el propio Agüera respecto a Enrique Doger, aunque en el camino se crucen acusaciones de “traición”.

La transición que ya comienza en la BUAP depende de todo esto y de cómo se produzca el reacomodo y recambio de fuerzas internas, pero también de un importantísimo compromiso no escrito: el ex tesorero sólo podrá aspirar a seguir siendo rector.

Rector y sólo rector. No será en el morenovallismo que se dé nuevamente el mismo fenómeno: que desde El Carolino se trabaje y se aspire para la alcaldía o para la gubernatura.

Es otra condición sine qua non para Esparza Ortiz, con todo y todo es todo –repito- para seguir teniendo la continuidad por la que lleva meses trabajando.

gar_pro@hotmail.com

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