Fel contra Ché: Pleito de Familia

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Un diferendo en El Yunque ha impedido que se llegue a un arreglo para la transición en el Comité Municipal del PAN.

Viejas rencillas entre Eduardo Rivera Pérez –ubicado con el seudónimo de “Fel” al interior de la organización de la ultraderecha- y Pablo Rodríguez Regordosa –conocido como “Ché”, por aquello de que lleva un pequeño argentino dentro- han prolongado ya por demasiado tiempo la posibilidad de un consenso sobre el nombre de quien llegará al relevo de Gerardo Maldonado Balvanera.

Y es que al alcalde de Puebla sigue sin convencerle que el morenovallismo, respaldado por una facción de El Yunque, haya escogido al ex titular de la Secotrade y actual diputado electo como el “bueno” para la dirigencia panista en esta capital.

Se sigue pensando que si bien es la opción más transitable para Casa Puebla, Pablo Rodríguez juega más para ese lado, que a favor de los intereses del grupo ideológico y hasta religioso, el de los “soldados de Dios”, al que pertenece.

Entregado en la recta final de su trienio casi totalmente a encontrar contrapesos y equilibrios al primer panista del estado, Rivera Pérez ve con mejores ojos a personajes como Eduardo Morales Garduño, Rafael Von Raesfeld, Matías Rivero, Bernando Arrubarrena y Pablo Montiel para el Comité Municipal; de hecho, son los nombres que ha puesto sobre la mesa de negociaciones.

Piensa que si cede el PAN municipal, prácticamente no habrá ninguna isla a la cual asirse en su larga travesía por el desierto una vez que acabe su periodo como alcalde.

Y si bien no hay un veto explícito de su parte hacia Pablo Rodríguez, es el último en que hubiese pensado para sustituir a Maldonado Balvanera.

Las diferencias entre “Fel” y “Ché” no son nuevas, se remontan a muchos años atrás, como parte de una espiral en la que las envidias y hasta los orígenes políticos y familiares han marcado la pauta de una relación siempre difícil, siempre tensa.

Pablo Rodríguez es poblano, Eduardo Rivera de Toluca. De cara al panismo, Pablo Rodríguez es “de sangre azul”, mientras que Eduardo Rivera pertenece a la cultura del esfuerzo. Pablo Rodríguez se considera con pedigrí, Eduardo Rivera ha luchado por cada logro con el sudor de la frente. Eduardo Rivera es lo que Pablo Rodríguez intentó y fracasó: presidente municipal de Puebla. Sin embargo, Pablo Rodríguez ha escalado en el gobierno estatal y jugado las cartas del morenovallismo, que a su vez ha sido hostil con el ayuntamiento de Eduardo Rivera, salvo este año electoral.

Por si fuera poco, muchas de las familias custodias de la ultraderecha tienen en Eduardo Rivera a un líder político y moral, mientras que Pablo Rodríguez les queda distante, ajeno, pues siempre ha marcado su distancia porque desde niño fue educado para hablar solo con los jefes de El Yunque, no con la pipitilla, que en El Yunque también hay clases sociales.

El gran problema, entre otros, es que el tiempo y la paciencia se agotan y los momios ya tienen su pronóstico: si el grupo de Eduardo Rivera sigue alargando el proceso, sin llegar a un acuerdo, la decisión de escoger al relevo de Gerardo Maldonado –quien definitivamente no se reelegirá- se va a ir hasta febrero, precisamente cuando el alcalde ya no será alcalde, con todas las de perder en una elección interna ante el candidato del gobernador Rafael Moreno Valle.

Alguien debe decir a “Fel” y “Ché” que siempre es mejor un mal arreglo que un buen pleito. Sobre todo cuando –como diría el clásico- se perderá el gobierno y se corre el riesgo de perder, también, el partido.

gar_pro@hotmail.com

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