MORENA, el Parto en Puebla

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No es el parto de los montes, pero se le parece.

Y es que un enorme esfuerzo de organización y movilización puerta por puerta es el que hará posible el nacimiento el próximo domingo del Partido Movimiento de Regeneración Nacional, mejor conocido como MORENA o el partido de Andrés Manuel López Obrador.

Las huestes del tabasqueño se preparan para llevar a cabo su asamblea estatal en el Salón Country de San Manuel, un parteaguas para el nuevo instituto político en busca de que el IFE le otorgue su registro y con ello financiamiento público y pleno derecho a participar en los futuros procesos electorales, empezando por los comicios intermedios de 2015, fecha clave para el presidente Enrique Peña Nieto, quien se jugará buena parte de su sexenio en la disputa por el control de la Cámara de Diputados.

MORENA es un golpe severo al PRD y al PT, franquicias que han usado la bandera de la izquierda sólo para enriquecer a sus dirigentes y cuadros “distinguidos”; AMLO y sus simpatizantes, remanentes de las contiendas de 2006 y 2012, no sólo gozan de cabal salud, sino que ahora tendrán un partido para pelear a perredistas y petistas una muy nutrida clientela electoral que sigue creyendo que el país necesita una izquierda fuerte, capaz de romper el triunvirato formado por PRI, PAN y PRD, mimetizados en fondo y forma.

En Puebla, como en otras partes del país, la organización política de López Obrador ha encontrado impulso gracias, irónicamente, a Peña Nieto, quien con sus iniciativas de reformas energética y hacendaria, por no hablar de la educativa, ha dado alimento –es decir, pretexto, discurso y motivo- a los adictos al dos veces candidato presidencial, quien tampoco es un santo y ha hecho de la protesta callejera, el soliloquio y la intransigencia todo un negocio.

De hecho, gracias a que ha convocado a una consulta nacional sobre lo que señala es la virtual “privatización” de PEMEX, se augura un éxito para la asamblea estatal del domingo, cuando MORENA se presentará, digamos, oficialmente en sociedad y realizará una afiliación masiva de militantes, quienes además podrán presumir a sus hijos y nietos que fueron fundadores de un partido que hará más difícil la ya de por sí complicada disputa por el voto en elecciones locales, estatales y federales, así como un poco más cara la “democracia” a la mexicana.

Dicha asamblea, hay que decirlo, coincide con un cambio de estrategia y con un muy llamativo giro en el trayecto discursivo del citado López Obrador, quien la víspera declaró que aceptaría sentarse con el presidente Enrique Peña Nieto, para discutir la iniciativa de reforma energética, lo que en términos prácticos significa un reconocimiento explícito y directo a aquel que tras los comicios de 2012, no ha dejado de considerar “ilegítimo” y ha llamado “pelele”, “malhechor”, “corrupto” y “empleado de Carlos Salinas”, entre otras de sus acostumbradas perlas.

Y es que MORENA, como París, bien vale una misa. Y hasta ir a Los Pinos de visita.

gar_pro@hotmail.com

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