Fernández del Campo: Dualidad Esquizofrénica

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Un claro doble discurso es el que viene manejando en las últimas semanas el delegado presidente del PRI en el estado, Pablo Fernández del Campo, respecto al gobernador Rafael Moreno Valle.

Y es que mientras, en sus reuniones (ni tan secretas) en Casa Aguayo, pide insistentemente una cita con el mandatario sugiriendo entrelíneas que es momento de dialogar y llegar a acuerdos tras ser arrollado en las elecciones del 7 de julio, al salir de la oficina de Luis Maldonado Venegas, secretario General de Gobierno, cambia de disfraz y de monólogo y, desde lo oscurito, se pone a promover y financiar movimientos “sociales” que buscan dinamitar los principales proyectos de Casa Puebla.

Es síntoma inevitable de enfermedad: mientras por un lado presume que Moreno Valle es un aliado importante para que el presidente Enrique Peña Nieto pueda sacar adelante sus reformas estructurales, sobre todo desde que el poblano ocupa la presidencia de la CONAGO, y que por tanto “hay que construir” con él y “ver hacia adelante”, por el otro arma conspiraciones mezquinas contra ese mismo Moreno Valle, en una suerte de dualidad tan peligrosa como esquizofrénica.

Entre otras, como la del delegado de la SEDESOL, Juan Manuel Vega Rayet, mejor conocido como “El Rey del Brindis”, la mano del novel dirigente priísta está, por ejemplo, en la reunión que se llevó a cabo la tarde del pasado martes en el Sindicato de Telefonistas para iniciar el trámite de presentación de un amparo colectivo contra la decisión del Congreso del estado para concesionar el SOAPAP, buscando “masificar” un movimiento supuestamente de rechazo que, en realidad, es la apuesta política y personal más arriesgada de Fernández del Campo desde que mordió el polvo en los pasados comicios locales, cuando perdió todo y, desde la depresión, juró venganza.

El priísta que quiere hacerse adulto dando bandazos –está en contra del asunto del SOAPAP pero no de los PPS para la adquisición y mejoramiento de alumbrado público- ha propuesto varios puntos para cumplir su objetivo: además del amparo, para el cual incluso ya se recaudan firmas, conformar un bloque de ediles electos priístas que se declare en “resistencia civil pacífica” contra el gobierno de Moreno Valle, lo que incluye un mitin frente al Congreso local, la difusión de un volante con las fotografías de los diputados que avalaron lo que denomina el “decreto privatizador” y una movilización para el próximo 20 de octubre de 2013, a las 11 de la mañana, de El Gallito del Paseo Bravo al zócalo.

Aunque hay puntual registro en Casa Aguayo de sus ofertas de “tregua”, Fernández del Campo ha decidido ir a fondo –aunque de costado, ocultando el rostro- en su extraño juego de vencidas con el Ejecutivo poblano, esperando con un poco de suerte hacer méritos para que su protector, el oficial mayor de la Secretaría de Gobernación, Jorge Márquez Montes, influya para convertirse en el coordinador de los diputados del PRI en la próxima Legislatura.

Ésa, otra lucha –contra molinos de viento- que libra el delegado presidente del PRI buscando atajar la aspiración del empresario Pepe Chedraui Budib, quien con el respaldo del presidente Peña Nieto y en especial del subsecretario de Gobernación, Luis Miranda Nava, viene ejerciendo un liderazgo de facto al interior del desolado priísmo poblano, abandonado a su suerte antes y durante el pasado proceso electoral local.

Fernández del Campo no estuvo presente el martes en el Sindicato de Telefonistas, cuando sus emisarios especificaron por primera vez la estrategia que pretenden seguir para judicializar el caso del SOAPAP, pero ni falta hizo: en su muy particular ajuste de cuentas con el morenovallismo, al que un día ve como aliado y al otro como enemigo, la patología es la misma; o como dirían los especialistas, ve el mundo a través de su cerebro sin saber que es suyo, lo que le lleva en ocasiones a proyectar afuera lo que en realidad le ocurre dentro, o viceversa.

¿Tendrá cura la dualidad esquizofrénica?

gar_pro@hotmail.com

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