Rivera Pérez: ¿La casa “en orden”?

foto-auditoria

Una constructora en específico y tres personajes tan interesantes como oscuros aparecen de forma destacada en la investigación que ha destapado las corruptelas del gobierno del alcalde de Puebla, el panista Eduardo Rivera Pérez, con la instalación de desayunadores escolares, supuestamente el programa “estrella” del DIF municipal.

Este lunes, Puebla On Line reportó que la Auditoría Superior del Estado (ASE) detectó ya irregularidades y desvíos por hasta 9 millones de pesos en la adjudicación en forma directa e injustificada de obras de construcción de 13 desayunadores y en el pago anticipado de los contratos.

Ha sido señalado como principal responsable Antonio Vasconcelos Rueda, quien fungía como director general del Sistema Municipal DIF, en su tiempo muy cercano a Rivera Pérez y a su esposa, la titular del organismo.

Pero no es el único: detrás de la cloaca hay otros personajes, igualmente ligados con quien hoy afirma que dejará el ayuntamiento “en orden”.

En el corazón de la historia aparece la Constructora y Edificadora Tepatlaxco S.A. de C.V., con domicilio fiscal en Camino a Atotonilco número 2 de San Cristóbal Tepatlaxco, en San Martín Texmelucan, beneficiada con cinco fallos de obra, todos violatorios de la Ley de Obra Pública y Servicios Relacionados con la Misma para el Estado de Puebla.

El rastro dejado por esta misteriosa empresa ha llevado hasta Pablo Aguilar Zárate, oriundo de Texmelucan, amigo de Vasconcelos y de Rivera Pérez y primo hermano del ex senador Humberto Aguilar Coronado, así como a otros dos implicados: Helena Aguilar Lugo y Ricardo Toledo, ex subdirector administrativo del DIF, quienes con toda libertad lograron crear el mecanismo para hacer un jugoso negocio personal mediante la instalación de desayunadores escolares.

Según la ASE, se asignaron los contratos de forma ilegal, pues la constructora ni siquiera estaba inscrita en el padrón municipal.

El daño patrimonial es doblemente grave por el fraude social que ha implicado, pues el programa de desayunadores escolares fue posible gracias a las generosas y desinteresadas aportaciones económicas que realizaron importantes empresarios, fundaciones, universidades, medios de comunicación y miembros de la sociedad civil, que contribuyeron con cerca de 9 millones de pesos, es decir, el mismo monto en que el auditor calcula fue desviado ilícitamente.

Lo más grave es que las primeras evidencias de que algo andaba mal en el programa “estelar” del DIF municipal datan de junio del 2012. Sin embargo, desde lo más alto del ayuntamiento se giraron instrucciones para sepultar el tema.

¿Por qué?

¿Qué tenía que esconder el alcalde, el mismo que va por la vida sonriendo y jurando que “la honestidad paga, y paga bien”?

¿A quién o quiénes quería proteger?

Son preguntas que sin duda merecen ser respondidas.

***

foyo-yunque

Como se anticipó, no llegó el gobernador Rafael Moreno Valle.

Tampoco el dirigente nacional de su partido, Gustavo Madero.

(Por cierto: los dos, Moreno Valle y Madero, comieron el lunes en privado).

No se vio a nadie del gabinete estatal, salvo el representante oficial Mario Rincón.

El rector de la BUAP, Alfonso Esparza Ortiz, tuvo mejores cosas que hacer.

Y al parecer el presidente municipal electo, Tony Gali Fayad, también, pues envió a Ángel Trauwitz en su lugar.

(Por cierto: Trauwitz fue maltratado por la gente del alcalde y mejor abandonó el CCU de la BUAP).

Las ausencias, los vacíos, los desplantes fueron el sello distintivo del tercer y último informe.

Dos de sus antecesores, Luis Paredes y Enrique Doger, lo dijeron mejor que nadie.

“Se terminaron tres años de corrupción e ineptitud”, señaló el panista.

“Si dice Eduardo Rivera que le pidió a Dios muchas cosas, ¿por qué no le pidió sabiduría para gobernar?”, preguntó el priísta.

Peor: el (todavía) presidente municipal de Puebla puso por delante su proyecto político personal.

Y en esa lógica obsesiva, con la gubernatura del 2018 en la cabeza, determinó usar su informe para concretar su alianza con dos perdedores consumados como Josefina Vázquez Mota y Ernesto Cordero, con quienes busca colarse como secretario general del PAN y luego a San Lázaro para alcanzar el ansiado fuero.

Fuero que te quiero fuero.

Dos escenas últimas marcaron el desangelado evento:

El abrazo afectuoso, y más que eso: revelador, con un Fernando Manzanilla Prieto desconocido.

Y la fotografía –para enmarcar- con Juan Manuel Oliva y Cecilia Romero, capitanes de El Yunque.

El santo y seña, el principio y fin, el leit motiv de un alcalde con cuentas pendientes y facturas que pagar.

Una larga, dura travesía en el desierto.

Un Sísifo moderno, rehén de sus limitaciones y víctima de sus yerros.

Al tiempo.

gar_pro@hotmail.com

Leave a Reply