NOTICIAS (EN BICICLETA) DESDE EL PALACIO DE CHARLES T.S. HALL

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A una semana de que concluya la administración del alcalde de Puebla, el panista Eduardo Rivera Pérez, las reuniones en secreto se vuelven una constante en el Palacio Municipal, aquel viejo edificio –guardián de mil secretos- diseñado por el arquitecto de origen inglés Charles T. S. Hall. ¿Por qué? Veamos:

Si bien Rivera Pérez rindió su último informe de actividades, donde presumió honradez, transparencia, claridad y eficacia, llaman la atención los acontecimientos que marcan el último tramo de su gobierno.

Por un lado, cuestionamientos permanentes por su fallida estrategia de seguridad y la corrupción que impera en la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal (SSPTM), que dirige su incondicional y paisano, Amadeo Lara Terrón, el gran responsable de que en la ciudad de Puebla ya no se pueda vivir con tranquilidad.

Por otro, actos de abuso de autoridad, prepotencia y corrupción por parte de Luis Mora Velasco a través de la Dirección de Normatividad, que a diestra y siniestra extorsiona a empresarios de diversos giros comerciales, principalmente antros, cabaret y otros leoneros, de los que, por cierto, son asiduos clientes varios de los connotados integrantes de El Yunque.

Y también, el ya conocido –y absurdo y cínico e injustificable- pago de finiquitos por cerca de 11 millones de pesos a empleados afines al secretario del Medio Ambiente y Servicios Públicos, Alejandro Fabré Bandini, los cuales después fueron recontratados, en un caso enciclopédico de corrupción institucionalizada que tan solo representa la punta de un iceberg más grande que el que hizo naufragar al Titanic.

El último acontecimiento sucedió el pasado miércoles, cuando a su oficina el casi extinto edil mandó llamar a la presidenta de la Comisión de Patrimonio y Hacienda Municipal, Irma Adela Fuentes, y a dos integrantes de la misma: a la panista Xóchitl Barranco y al priísta Octavio Castilla.

En privado acordaron, entre otras cosas, avalar por la vía fast track el manejo de los recursos públicos del mes de enero; así, sin análisis.

Parece complicado que en tres horas se pueda analizar el Estado Financiero de la Cuenta Pública 2013 y los Estados Financieros del mes de Enero y los que corren de Febrero de 2014.

Para ello, los cinco regidores que conforman la comisión antes mencionada recibirán los informes a las 10:00 horas; sesionarán a las 10:30 horas (solo media hora para el estudio de la numeralia que presentará el tesorero Manuel Janeiro Fernández), y la sesión extraordinaria está agendada a las 12:00 horas para votarlos a favor.

Es obvio que un asunto tan delicado lo dejan al último minuto, considerando que los tiempos que se requieren para la aprobación y entrega de esta información a la Auditoría Superior del Estado (ASE) tienen un calendario improrrogable y la cuenta pública es el concentrado de los estados financieros aprobados en dicha comisión y en el Pleno del Cabildo durante los doce meses del ejercicio 2013, por lo que no cabe la posibilidad de error, puesto que ello debe cuadrar con los mismos y el concentrado y analíticos de la cuenta pública.

De ahí las misteriosas –bueno, ni tanto- reuniones en privado con tres de los cinco regidores, al menos para generar mayoría y pasarlo al pleno del Cabildo, donde, se presume, se tiene total control de los regidores, casi todos maiceados por la “honestidad valiente” de Rivera Pérez y sus operadores.

Usted coincidirá conmigo: Sería un acto gravísimo avalar dichas finanzas considerando que se tratan de esconder irregularidades que sin lugar a dudas serán observadas por la Auditoria Superior del Estado. Vale la pena recordar que la cuenta pública 2012 de la administración que está por irse se encuentra en desahogo de pliego de cargos.

¿Por qué las prisas?

¿Por qué el secretismo?

Vaya que le espera un gran desafío al edil electo Tony Gali Fayad, quien ya ha enviado a emisarios a que vigilen el desarrollo de la última etapa, de los últimos días, de las últimas horas, de los últimos minutos de la entrega-recepción, un proceso torcido que esconde más secretos de los que muchos imaginan… mientras Eduardo Rivera Pérez pasea, feliz, sonriente, orondo, en su bicicleta.

gar_pro@hotmail.com

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