CAPOS, CAPOS, CAPOS

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No es la primera, tampoco la última vez, que Puebla ocupa las portadas de los diarios nacionales e internacionales por la sorpresiva –y sorprendente- captura de grandes capos del narcotráfico y de la delincuencia organizada. Lo que antes parecía un mito o una leyenda urbana, hoy es toda una realidad.

La historia se ha repetido una y otra y otra vez también.

De Melquiades Morales a Rafael Moreno Valle, pasando por supuesto, cómo de que no, por Mario Marín.

De Benjamín Arellano Félix a Sergio Villareal, alías “El Grande”, pasando por Sergio Enrique Ruiz Tlapanco, “El Zeta-44″, Manuel Antele Velasco -jefe de plaza de Los Zetas y ex policía judicial-, y Jesús Torres Solórzano (a) “El W” y/o “El Come Gusanos”, presunto responsable del trasiego de droga y dinero de Los Zetas entre Guatemala y la Frontera Norte de México.

De sexenio a sexenio, la situación no cambia.

Grandes capos del narcotráfico han encontrado refugio –escondite, guarida, madriguera, cobijo, resguardo- en Puebla.

Sin que las autoridades puedan hacer algo por evitarlo, o siquiera se den por aludidos.

Puebla ha despertado a su realidad solo gracias a operativos especiales del Ejército o la Marina, que nunca toman en cuenta a las autoridades o corporaciones policiacas locales para evitar fugas de información.

Los poblanos comentan:

Aquí viven los narcos, aquí hacen su vida, invierten, descansan, se relajan, sus hijos van a la escuela y sus esposa o amantes hacen las compras“.

Todo mundo lo sabe, todo mundo lo intuye, todo mundo lo huele.

Pero de gobierno a gobierno esto ha sido negado.

Puebla no es refugio de narcos“, afirman una y otra y otra vez.

Son hechos aislados”, repiten y repiten y repiten.

Pero la realidad, la dura realidad, los ha desmentido.

Fraccionamientos residenciales como El Mirador, Las Animas, Puerta de Hierro, Bosques de Angelópolis, La Calera, Lomas de Angelópolis, La Concepción Buena Vista y sobre todo La Vista Country Club, entre otros, han tenido como distinguidos huéspedes a conocidos narcos.

Los más célebres:

Benjamín Arellano Félix.

Sergio Villareal, alías “El Grande”.

Sergio Enrique Ruiz Tlapanco, “El Zeta-44″.

Manuel Antele Velasco -jefe de plaza de Los Zetas y ex policía judicial-

Jesús Torres Solórzano (a) “El W” y/o “El Come Gusanos”, presunto responsable del trasiego de droga y dinero de Los Zetas entre Guatemala y la Frontera Norte de México.

Y ahora, justo ahora, como para confirmar todos nuestros temores: Daniel Fernández de la Vega, “El Pelacas”, ni más ni menos que colaborador u operador del eternamente prófugo Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera y señalado como uno de los responsables de haber secuestrado al panista Diego Fernández de Cevallos en 2010.

Aunque todo empezó bajo el régimen de Melquiades Morales, fue con Marín donde esto se hizo más evidente.

En estos tiempos la situación no ha cambiado.

Son casi 15 años de Puebla en el plano nacional, y a veces internacional, debido al “sorpresivo hallazgo” de los narcotraficantes y/o delincuentes más buscados.

Incluso, en el colmo, se ha dado el caso de Ismael Coronel Sicairos, operador financiero de Los Beltrán Leyva, quien vivió, hizo negocios, compartió el presídium con el ex gobernador Mario Marín, sus “proyectos” fueron subsidiados por el Estado y se rozó con la clase empresarial, universitaria y política de Puebla, sin que nada, o muy poco, haya pasado.

De hecho, hay tal desfachatez que uno de los promotores de Coronel Sicairos, el inefable Alberto Jiménez Merino, pretende convertirse hoy en el nuevo dirigente estatal del PRI.

Ahora, en el colmo de la picaresca, un ex diputado pero sobre todo ex secretario general del CISEN y ex director de Inteligencia de la Policía Federal como Alberto Amador Leal, fue quien le rentó a “El Pelacas”, según él sin saber de quién se trataba, el inmueble de La Vista donde la madrugada de este miércoles la Marina lo atrapó.

Igual de grave si Amador, actual delegado federal de la Secretaría de Gobernación en Veracruz, conocía o no la identidad y las actividades de su arrendador, quien, según las primeras versiones, llevaba un modo de vida lo bastante ostentoso como para llamar la atención de cualquiera; de hecho, durante el cateo en La Vista, se le decomisaron entre 8 y 10 autos de lujo, entre ellos un Porsche y un Ferrari.

¿Tampoco los vio Amador cuando le iba a cobrar la renta?

¿Qué tiene Puebla que atrae tanto a estas “personalidades”, la misma Puebla hipócrita, moralista y cínica que, no hay que olvidar, un día se sorprende de que la organización de “El Chapo” Guzmán lave millones y millones de dólares en una casa de cambio de la avenida Juárez y al día siguiente se olvida de ello y sigue su vida como si nada hubiese pasado, como si nada grave esté ocurriendo?

Puede haber, desde luego, múltiples respuestas, pero lo cierto es que ha sido, es y seguirá siendo refugio de narcos, más allá de coyunturas políticas o gobiernos.

Los poblanos comemos cerdo, cochino y marrano.

Y vivimos al lado, somos vecinos de capos, capos, capos…

***

Peor que La Venganza de Moctezuma.

Así jura El Yunque que será la respuesta al grupo morenovallista, a quien endosan todos los males sufridos en los últimos días por Eduardo Rivera Pérez.

Y, fúricos, desquiciados, ya planean lo que será, dicen, juran, la gran estocada.

Sabotear la primera sesión de Cabildo de Tony Gali Fayad, es la misión de los conjurados, es decir, los regidores identificados con el grupo de ultraderecha.

A saber: Juan Carlos Espina, Guadalupe Arrubarrena, Adán Domínguez, Myriam Arabian, Marcos Castro, Miguel Méndez y Carlos Cobos.

“Quien a hierro mata, a hierro muere”, piensan.

Y ya se preparan para impedir como sea, al costo que sea, que salgan los primeros nombramientos del nuevo presidente municipal:

Mario Riestra Piña, secretario general.

Arely González, tesorera municipal.

Luz María González, contralora.

Alejandro Santizo, secretario de Seguridad Pública y Tránsito.

Sí, El Yunque quiere sangre.

Y sangre correrá.

gar_pro@hotmail.com

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