BLANCA ALCALÁ Y EL YUNQUE: RELACIONES PELIGROSAS

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La relación entre Blanca Alcalá y el Yunque no es nueva. Se trata de una amistosa relación que, por momentos, tiene tintes de alianza. Lejos de una relación institucional, la frecuencia y profundidad de los diálogos que mantienen, hacen de su complicidad algo evidente.

Para muestra de esta cercanía entre la actual senadora priísta y la ultraderecha poblana, basta con recordar algunos acontecimientos.

Durante la transición de poderes entre la administración municipal de Blanca Alcalá y Eduardo Rivera Pérez, más allá de la cortesía política, la administración encabezada por el PRI autorizó una partida generosa y extraordinaria para los gastos del equipo electo del (impoluto) líder moral del Yunque.

Muchos insisten que Rivera Pérez se sintió comprometido y por ello cuidó que las muchas observaciones respecto a la administración que le antecedió no trascendieran más allá de lo anecdótico.

Años después, cuando el ayuntamiento encabezado por Rivera Pérez estaba por concluir, fue precisamente el PRI, y en específico su aliada Blanca Alcalá, quien habría de devolver el favor.

Basta recordar cómo los regidores priístas se ausentaron de la sesión de Cabildo donde se sometió a votación la aprobación de la cuenta pública de los dos últimos periodos de la administración yunquista.

La última muestra de afecto entre ambos grupos se desarrolló en la última sesión ordinaria del Cabildo de la capital, ya en este periodo encabezado por Tony Gali Fayad.

Y es que las señales de complicidad, aunque ahora por interpósitas personas, prevalecen.

Trastabillante y confusa, la joven hija de Blanca Alcalá, Karina, regidora ella por obra y gracia de su mamá, leía sus acordeones. Con ánimos protagónicos y ansiosa de reflectores, buscaba señalar la imperiosa necesidad de incluir una coma y modificar una palabra.

Todo para darse a notar. Lo que no esperaba la escrupulosa Karina, es que sus propios colaboradores reconocieran que obviamente ella no había sido la autora de tan sesudas aportaciones, sino que los textos habían sido manufacturados en otra oficina.

En efecto: la autora material e intelectual de tan brillantes argumentos, merecedores de un galardón internacional, es la también regidora Guadalupe Arrubarrena.

Lupita, como la conocen sus compañeros del Yunque, es probablemente la más radical de los exponentes de la ultra derecha en el Cabildo poblano.

Ya quedó claro que Arrubarrena quiere torpedear a la administración de Tony Gali pero, por supuesto, no se atreve a hacerlo de manera directa y personal.

Juega el papel de alguien que quiere abonar mientras envía dardos envenenados.

Ambas regidoras han quedado expuestas. Karina, quien garante de las relaciones peligrosas de su mamá fue evidentemente utilizada y sucumbió al protagonismo, así como Lupita, quien no respalda el éxito del gobierno capitalino.

Qué dirá Eduardo Rivera, quien jura –y perjura- que sus regidores están en la mejor disposición de favorecer el desempeño del ayuntamiento de Tony Gali Fayad.

gar_pro@hotmail.com

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