PRD: LA IZQUIERDA DEL PRI

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Ya casi no hay dudas: la estrategia política de Enrique Peña Nieto no puede ser otra que seguir por la ruta ya trazada y “exitosa” de los grandes acuerdos, los consensos y los pactos secretos y abiertos (por México) tanto con la derecha como con la izquierda partidarias. La imagen que planea e imagina pasando los procesos internos que viven el PAN y PRD, mismos que quedarán resueltos este año, es tener sentados a sus lados a un Gustavo Madero, por la derecha, y a un Carlos Navarrete, por la izquierda, y obvio, al centro él, disfrutando sus alianzas y gozando el poder político absoluto de un país que no ha cambiado en mucho.

Veamos: Jesús Zambrano Grijalva, presidente del PRD y dichoso ex guerrillero; Jesús Ortega Martínez, coordinador nacional de Nueva Izquierda y accionista mayoritario de dicha franquicia; Carlos Navarrete Ruiz, socio, cantante y candidato a la presidencia nacional del sol azteca, y Guadalupe Acosta Naranjo, pactista de corazón, tienen en sus manos el control de ese instituto partidista y no lo dejarán tan fácilmente, a lo mucho -y como siempre- sólo repartirán algunos trozos a las demás tribus perredistas.

Sus aliados para mantenerse en el poder de esa izquierda (PRD), por cierto muy sistémica y que ha permanecido a la sombra de los regímenes panistas y priistas, cambian según las circunstancias, las coyunturas y los tiempos. Ayer fueron los cardenistas, hoy son: ADN (Alianza Democrática Nacional), del diputado federal Héctor Bautista López y del senador Luis Sánchez Jiménez, dueños y señores en el estado de México, y Foro Nuevo Sol, de la histórica y pésima gobernadora de Zacatecas, Amalia García Medina, y del coordinador de los diputados federales, Silvano Aureoles.

Así las cosas, entre estas tres corrientes perredistas mantienen la mayoría del llamado “aparato partidario” e impondrán las condiciones para ganar de nueva cuenta la mayoría del Consejo Nacional y por ende la dirigencia nacional con el ex senador Carlos Navarrete.

Para muestra un botón: ahí están los resultados que obtuvieron los llamados “chuchos” durante el Séptimo Pleno Extraordinario del VIII Consejo Nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD), que acordó el método de elección indirecta para la renovación de la dirigencia nacional de este instituto político, la cual se llevará a cabo el próximo 21 de septiembre.

Será mucha la “democracia ya, patria para todos” en el PRD, pero ahora no habrá votación universal y secreta entre el floterío amarillo, son otros tiempos modernos y no quieren exponer la vida íntima perredista, sobre todo ante el peligro inminente de MORENA, dirían los de Nueva Izquierda.

El 24 de agosto se llevará a cabo la elección por vía directa de delegadas y delegados al Congreso, y consejeras y consejeros nacionales estatales y municipales, mientras que el 21 de septiembre será la elección de presidente y secretario general, así como de los integrantes del Comité Ejecutivo Nacional.

Mientras que la elección de presidentes, secretarios generales e integrantes del Comité Ejecutivo estatal será del 27 de septiembre al 25 de octubre y del 4 de octubre al 24 de noviembre se llevará a cabo la elección de presidentes, secretarios generales e integrantes del Comité Ejecutivo municipal.

En la otra trinchera, los promotores del viejo caudillo, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, son: IDN (Izquierda Democrática Nacional) propiedad de René Bejarano Martínez –“El Señor de Las Ligas”, aquel viejo amigo del empresario argentino y novio de Rosario Robles, Carlos Ahumada- y de la senadora Dolores Padierna, quienes han tejido una alianza con una fracción de Nueva Izquierda, encabezada por el senador y cacique del PRD poblano Luis Miguel Barbosa Huerta, conjuntamente con Alejandro Encinas y otros pequeños grupos perredistas.

Presentan y pasean a Cárdenas Solórzano como el “salvador” de una izquierda que nunca fue, como el garante de la unidad entre los perredistas que nunca ha sido posible y como el guía moral y defensor de aquel nacionalismo revolucionario rancio y añejo.

Sin embargo, en el fondo, la disputa entre ambos bloques amarillos no sólo es por el control del PRD, va más allá y tiene que ver con quién goza y tiene la interlocución directa con Peña Nieto y su elite de poder, para los grandes acuerdos políticos y en consecuencia el pago por los favores hechos en favor del régimen actual. Es mucho lo que se juega y se pone en la mesa de los pactos por México.

Para que funcione la gobernanza, para seguir impulsando las reformas estructurales, para sacar adelante las leyes secundarias, para poder crecer, para que siga el PRI en el poder y “por el bien México”, al régimen de Peña Nieto le conviene y no escatimará nada, absolutamente nada, para que Carlos Navarrete y Gustavo Madero sean los próximos dirigentes nacionales tanto del PRD como del PAN.

Una segunda prioridad para la revolucionaria, pulcra y ética izquierda nacional es el tema de las prerrogativas federales, pues a todas las corrientes les interesa el control de los dineros públicos, en un partido que recibirá para esté 2014 la cantidad 699 millones 207 mil 733 pesos. Hoy en el PRD hay una verdadera lucha de clases; muchos de sus dirigentes nacionales, estatales, representantes populares y líderes son ricos y burgueses, los demás son asalariados o lumpen-proletarios.

La tercera y última es la disputa y el reparto de posiciones en las burocracias partidarias, las candidaturas a gobernadores, diputados federales, senadores, legisladores locales y presidentes municipales. Hoy todo cuenta e importa en un partido alcanzado por la corrupción y las ambiciones personales, alejado por mucho de sus propios valores ideológicos.

Qué más decir del PRD: sus gobernadores están con los “chuchos”, por la necesidad del cabildeo para contar con más recursos públicos y poder sacar a sus estados de la pobreza, la inseguridad y el olvido, a pesar de ser muy torpes y malos.

Miguel A. Mancera, el jefe del Distrito Federal, más cercano a Peña Nieto que al partido que lo impulsó, golpeteando a Marcelo Ebrard para quitarlo de la contienda interna por la dirigencia nacional y entregando la capital del país al PRI.

El coordinador de los senadores perredistas, muy cercano y buenos acuerdos con el panista Ernesto Cordero. El coordinador de los diputados, Silvano Aureoles, buscando apoyos con Manlio Fabio Beltrones, para volver a competir por Michoacán y dicen que el gobierno federal también golpea a los Cárdenas en aquel estado por sus presuntas relaciones indirectas con la delincuencia.

Sí, el PRD es hoy por hoy la izquierda del PRI.

¿Alguna duda?

gar_pro@hotmail.com

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