GIORGANA Y LAS TRAMPAS DE LA TRAICIÓN

29-c-giorgana-1

¿Qué hay peor que un político sin palabra? Un político que hace de la traición una práctica cotidiana, un método de vida. Es el caso del presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política del Congreso del estado de Puebla, el priísta Víctor Manuel Giorgana Jiménez, personaje tragicómico, excedido de protagonismo, que ha rebasado ya el límite de lo razonablemente permitido y que ahora tendrá que empezar a pagar las consecuencias de sus decisiones. En especial una: su documentada participación en el movimiento detrás del pretendido boicot contra la Línea 2 del Metrobús, también conocido como Red Urbana de Transporte Articulado, la RUTA.

Y es que mientras por un lado muestra ante el poder una actitud cooperativa, dialogante y hasta obsequiosa –con sumisos ofrecimientos de amistad más allá de las coyunturas-, por el otro Giorgana Jiménez promueve, coordina y hasta financia una serie de acciones que buscan poner en riesgo, y hasta reventar, algunos de los más importantes proyectos sociales del gobierno del estado.

Está acreditado con audios y fotografías que la mano de Giorgana –un líder legislativo “sin dientes”, sólo de membrete- está, por ejemplo, moviendo la cuna de Delfino Juan Reyes Bocardo, un sujeto singular, con largo historial, que se ha puesto por delante de las manifestaciones de protesta contra la introducción del Metrobús en el trayecto de la 11 Norte-Sur, la vialidad sin duda más transitada de Puebla capital, y que abarcará una extensión de 19 kilómetros y tendrá 19 vías auxiliares, en beneficio de 273 mil pasajeros al día, con una inversión de 2 mil 338 millones de pesos. Protestas que, hay que recordar, ya dejaron -en días recientes- un saldo de 8 detenidos acusados del delito de ataques a las vías de comunicación.

¿Pero quién es Reyes Bocardo, el amigo de Giorgana?

Según las investigaciones disponibles, a sus 59 años de edad se asume como líder de la Asamblea Permanente del Transporte (APT) y desde esa posición, gobiernos anteriores lo han beneficiado con más de 100 concesiones del transporte público que representan el 70 por ciento de las rutas que circulan precisamente al sur de la ciudad.

Es permisionario de las líneas Agua Azul, Mayorazgo, San Ramón y Loma Bella y si bien por el momento ha descartado una estrategia legal en contra de la entrada en operación de la Línea 2 de RUTA, ha advertido que el gobierno del estado se enfrentará a un serio problema de movilidad vial, debido a que por ese corredor circulan por hora más de mil unidades entre transporte público y privado.

Ante los medios de comunicación, asesorado por Giorgana Jiménez, Delfino Reyes ha afirmado que la Secretaría de Transportes (ST) mantiene bajo la opacidad la información sobre la operación de la Línea 2 del Metrobús.

Lo que no ha dicho, ni dirá nunca, es que él, Delfino Reyes, junto con Ángel Sierra de la Rosa, son dos de los poseedores de placas de transporte que peor servicio ofrecen a los miles y miles de usuarios del sistema y que más, año con año, presionan a las autoridades para la enésima autorización de un incremento al precio del pasaje.

Delfino Reyes fue uno de los múltiples beneficiarios de la administración encabezada por el “góber precioso” Mario Marín, aunque antes, durante el sexenio de Melquiades Morales Flores, le fue entregada la concesión de una estación de transferencia, actualmente abandonada y que ahora funciona como corralón privado de la ruta Agua Azul-Mayorazgo.

Un hermano de nuestro personaje, José Mario Reyes Bocardo, también es propietario de concesiones del transporte de las rutas Galgos del Sur, Malacatepec, San Ramón y Titanes, un negocio de varios millones de pesos que pretenden seguir manteniendo como sea pero sobre todo a costa de ofrecer un servicio caro, malo y peligroso, con vehículos que datan ya de hace más de una década.

Con sus últimas decisiones, el eternamente histriónico Giorgana Jiménez juega con fuego y demuestra que sigue totalmente confundido.

Trepado al frondoso árbol de la soberbia, no distingue la gimnasia de la magnesia y no sólo no acaba de entender la dimensión y responsabilidad que implica su papel de presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política del Congreso, sino que al mismo tiempo sigue creyéndose el nuevo factótum del PRI, una dualidad esquizofrénica que ya va a tener sus consecuencias en el terreno de lo político y de lo legal.

Porque cuando un político se compromete a algo, ese algo se cumple. No es el chantaje la mejor vía para lograr un objetivo de poder. Y la traición es imperdonable. Total y absolutamente.

Al tiempo.

gar_pro@hotmail.com

Leave a Reply