LORENZO RIVERA Y EL ORGULLO DE SU NEPOTISMO

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No conforme con el gris desempeño que ha tenido en la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, el priísta Lorenzo Rivera Sosa ahora pretende ampliar el poderío de su dinastía, la dinastía Rivera, a través de su hijo, el mismo que lleva su nombre y que, cual junior de sexenio, no sólo es el orgullo de su nepotismo, sino una versión corregida y aumentada de la frivolidad y los excesos que históricamente han caracterizado la carrera del delegado en Puebla de la SEDATU y de su familia.

El hecho es sólo la confirmación de un estado cíclico generado por el particular gen integrado en el clan caciquil de los millonarios amos de la región chignahuapense.

Igual sucedió con la traslación de poder de “Don” Saúl Rivera Sosa a su congénere Enrique Rivera Reyes, actual presidente municipal de Chignahuapan.

Ahora sucede de “Don” Lorenzo hacia Lorencito, el más inquieto de todos.

Sí, en efecto, papá Lorenzo va con todo para que su junior sea postulado a una diputación federal, que seguramente será Zacatlán.

Hay que recordar que ya en un pasado reciente, Lorencito quiso pero no pudo asumir la presidencia del Frente Juvenil Revolucionario del Partido Revolucionario Institucional.

Y no pudo ante la rebelión de la minúscula juventud revolucionaria, pese a contar con el apoyo, es un decir, de Pablo Fernández del Campo, quien, como se sabe, echa a perder todo lo que toca.

De ese tamaño es el “power” de Lorencito, cuyo padre, el delegado de la SEDATU, ha venido haciendo uso de personal e infraestructura de la dependencia federal para impulsar la incipiente carrera política de su vástago.

Bien haría el funcionario en atender, primero, el encargo que le fue confiado por el gobierno de la República, el mismo encargo que, por cierto, ha desempeñado en una gris medianía, sin acciones que hayan impactado realmente los niveles de pobreza en el estado, todo ello reflejado en las paupérrimas viviendas de miles de familias poblanas.

Se sabe que a finales del mes de agosto el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) dará a conocer los resultados de su estudio en materia de políticas para el desarrollo social aplicadas por el gobierno federal en Puebla.

Independientemente de la calificación que obtenga la delegación de la SEDATU, de antemano esta instancia gubernamental ya está reprobada ante la opinión de miles de poblanos que viven en medio de la miseria.

Recientemente, más ocupado en las elecciones que vienen, Lorenzo Rivera Sosa fue sorprendido apoyando en horario de oficina las aspiraciones de su hijo durante el evento “La juventud sí puede”, so pretexto el Día Internacional de la Juventud.

De camionetas de la SEDATU fueron bajadas miles de botellas de agua con el apellido “RIVERA”, que se repartieron entre todos los presentes en un abierto acto de proselitismo.

No es casual, tampoco, que el delegado esté multiplicando la presencia de la delegación que encabeza en la región electoral donde pretende imponer a Lorencito como candidato.

De no conseguirlo se “conformaría” con la presidencia del Frente Juvenil Revolucionario del PRI, pues el junior quiere hacer política y su papá le va a cumplir el caprichito, sea como sea, le guste a quien le guste.

Es claro que la dinastía Rivera pretende perpetuar su poder pero a costa de los pobres de Puebla, de los que se acuerdan sólo cuando les conviene.

Como buenos caciques que son, ¿o me equivoco?

gar_pro@hotmail.com

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