EL “PLANTÓN” DEL PRI AL CUARTO INFORME

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Berrinche, muestra de inmadurez, señal de incapacidad para hacer política o todo eso junto, pero lo cierto es que desde la tarde-noche de este miércoles, por instrucciones precisas del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, la dirigente de ese partido en el estado, Ana Isabel Allende, hizo un llamado a sus compañeros priístas para ausentarse del cuarto informe que el gobernador Rafael Moreno Valle rinde en el nuevo Auditorio Metropolitano Puebla, ante representantes de todos los sectores.

Por teléfono, WhatsApp y hasta mail, la diputada se comunicó con carácter de urgencia con sus colegas –legisladores, alcaldes y regidores incluidos- para transmitir las órdenes de un César Camacho Quiroz y una Ivonne Ortega Pacheco totalmente perdidos como oposición en Puebla: en su lógica rijosa, la única que conocen, creen que con un boicot van a “golpear” o “descarrilar” a un gobernador como Moreno Valle estupendamente bien calificado por la mayoría de los ciudadanos.

Consultados, varios de los priístas confirmaron que, en efecto, la señora Allende les pidió abstenerse de acudir al informe, bajo el profundísimo argumento de que así, tal cual, “se decidió en el CEN” en vísperas de los comicios de este año, unos comicios que lucen muy cuesta arriba para el tricolor en los 16 distritos de la entidad.

La electorera decisión va de la mano del famoso –y también muy electorero- desplegado preparado por los “sabios” del PRI, a través del cual este partido sin brújula ni liderazgo pretende fijar una postura frente al informe de Moreno Valle, a cuyo gobierno “analizan” –o más bien: satanizan- a partir de temas como el caso Chalchihuapan, la Línea 2 del metrobús, los verificentros, la concesión de los servicios que prestaba el SOAPAP, los supuestos presos políticos y obras públicas como el Distribuidor Vial Cholula, la ciclopista de la Vía Atlixcáyotl, el Viaducto Elevado de la 31 Poniente y el Nodo Juárez-Serdán, entre otras.

Un documento de dos cuartillas cargado de adjetivos, verdades a medias y mentiras completas, que más bien deberá leerse como una declaratoria de guerra a un Moreno Valle que, a cuatro años de distancia, les sigue ganando de todas, todas, verbigracia la paliza electoral del 2013, cuando los priístas ni las manitas metieron.

Y es que eso es lo que en el fondo subyace: un ánimo de venganza, que nace de la impotencia –prima hermana de la incompetencia- y que en esencia busca maquillar su incapacidad y nula competitividad. Una situación que ya casi raya en la obsesión: ¿cómo, cómo diablos “bajar” desde ahora a quien se perfila como protagonista de un 2018 cada vez más cerca?

A la fecha, el PRI ha sido incapaz de asumirse como verdadera oposición ante un morenovallismo cada vez más dueño de los hilos en el estado: en el terreno de los hechos actúa o como peleador de barrio o como avestruz ante los grandes problemas de Puebla.

Todavía peor: acomodaticios y oportunistas, Ana Isabel Allende y sus huestes un día se muestran muy “duros” contra RMV y al día siguiente son capaces de acompañar al mismo RMV en sus giras de trabajo y hasta de posar con él en las fotos, muy sonrientes, en un muy bonito ejercicio de simulación que sólo provoca risa y pena ajena.

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Ahora, ante el cuarto informe, fieles a su naturaleza, pretenden repetir el show y pintar su raya con un pretendido “plantón”.

Sin duda será muy interesante ver qué priístas acatan la instrucción del esquizofrénico Comité Ejecutivo Nacional y cuáles se pasan literalmente por el arco del triunfo las órdenes de una dirigente como Allende, carente de credibilidad pero sobre todo de autoridad entre sus compañeros de partido, cansados, verdaderamente hartos de que el PRI sea dirigido desde la improvisación, las ocurrencias y, como en este caso, los –muy electoreros- berrinches.

gar_pro@hotmail.com

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