LORENZO RIVERA, PERDEDOR EN LA GANANCIA

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Las bondades electorales que históricamente ha brindado el distrito federal electoral con cabecera en Zacatlán a los candidatos del PRI a diputados podrían verse menguadas a raíz de la imposición que desde la oficina del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, se gestó a favor de Lorenzo Rivera Sosa, decisión en la que el Comité Ejecutivo Nacional priista sirvió sólo como canal de comunicación para hacer llegar la orden al empresario ex delegado de la SEDATU y en la que la débil dirigente estatal, Ana Isabel Allende, únicamente fue considerada para conseguir y proporcionar los números telefónicos del susodicho.

Lorenzo Rivera Sosa creyó tener el potencial político sobrado para imponer condiciones en la negociación y, pensando en un proyecto unipersonal, se aferró a permanecer en la titularidad de la SEDATU, mientras que su indefendible vástago, el imberbe Lorenzo Rivera Nava, fuera quien representara al PRI como candidato a diputado federal por el distrito zacatleco.

Era el plan perfecto, el que le permitiría sobre todo seguir pidiendo el respectivo moche a los presidentes municipales para poner hasta arriba sus expedientes de solicitud de obra y así aterrizar la “grandeza” de los beneficios de la Cruzada Nacional Contra el Hambre en los miserables cinturones pobreza en Puebla.

El mismo plan a través del cual seguiría condicionando a los munícipes -principalmente priístas- a ejecutar las obras mediante sus empresas constructoras representadas por presta nombres, aunque al día de hoy presenten considerables atrasos que comienzan a colmar la paciencia de alcaldes ante la proximidad del primer informe de gobierno.

Una práctica documentada y platicada por los mismos ediles, que ha dejado millonarias ganancias al flamante aspirante a diputado federal.

La suma de esos factores -moche más retraso- podría derivar en la resta de votos para Lorenzo Rivera Sosa y lo que es peor, esta fórmula tendría efecto en los territorios municipales gobernados por priístas que a la fecha siguen sintiendo el desamparo y la desprotección del gobierno federal. Sí, porque los alcaldes han sido atados de manos por los ambiciosos y corruptos delegados del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto en cuanto a ejecución de obra se refiere.

De tal forma que la presumida ventaja natural que presenta el distrito 2 podría reducirse si se toma en cuenta que Lorenzo Rivera tendrá enfrente a un rival –el candidato del PAN, Mario Alberto Cruz-que competirá con un apoyo nunca antes visto.

En su delirio por cristalizar su anhelado plan perfecto, Lorenzo Rivera llegó a cometer un fallido intento de desobediencia que tuvo que ser acallado desde la oficina del poderoso secretario de Gobernación de Enrique Peña Nieto.

Justo cuando la orden bajó desde México en el sentido de que representaría al PRI en las elecciones federales por Zacatlán, Lorenzo comenzó a balbucear su tibia inconformidad, la que fue silenciada de inmediato con la sepulcral y muy priísta sentencia:

No es una invitación, es una indicación”.

gar_pro@hotmail.com

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