EL ÚLTIMO ACTO DE DESESPERACIÓN DE RAFAEL MICALCO (EL PANISTA QUE NUNCA SERÁ SENADOR)

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Hay un odio que une a Eduardo Rivera Pérez con Rafael Micalco Méndez: el que les despierta Pablo Rodríguez Regordosa. El actual presidente del Comité Directivo Municipal del PAN es defenestrado tanto por el ex alcalde de Puebla como por el diputado federal y dirigente estatal de Acción Nacional.

La estrategia desesperada de Micalco por mostrar un intento de oposición al grupo del cual se emancipó tiene como principal base el incumplimiento de un acuerdo, la búsqueda de la senaduría.

Micalco confiaba en que, con la estructura panista del Comité Directivo Estatal, pudiera buscar su candidatura al Senado para 2018. Seguro de que tendría en la bolsa esa nominación y que su “tocayo” -como antes afectuosamente llamaba al gobernador- le permitiría utilizar una estructura panista para un fin personal, alimentó su ego y su ambición.

La confrontación contra el gobernador Rafael Moreno Valle ocurrió justo cuando el mandatario apeló a lo que ahora Micalco demanda: prudencia y paciencia en la aspiración política. Vaya que son curiosas las cosas, el mandatario le pidió ser prudente respecto a esa lejana ambición y Micalco montó en cólera porque no le dejaron usufructuar con la estructura del PAN.

Ahora él convoca a la dignidad albiazul y se indigna de la posición en que es mantenida la dirigencia estatal, pero omite decir que fue él quien decidió aprovecharse del cargo político para buscar uno constitucional.

¿A poco usted creía que en realidad le había tomado por sorpresa la afiliación masiva?

¿Le parece a usted creíble que el dirigente estatal del principal partido político en Puebla tuviera plena ignorancia de una afiliación masiva que ocurría en todo el estado a la luz del día?

¿No cree que es más probable que él conociera y apoyara esta afiliación, pero hasta que vio que no serviría para sus fines personales decidió ocupar la misma como un pretexto para “rasgarse las vestiduras”?

De hecho, así sucedió. Contumaz mentiroso y mal aprendiz de víctima, Micalco sabía que la afiliación masiva estaba ocurriendo y no la paró en principio porque confiaba en que esa estructura se sumara a la suya, pues ya le había “planteado a su tocayo” aquel interés por el Senado.

El revés que recibió cuando supo que ni la estructura era suya ni que serviría para sus fines fue el causante de su actual campaña de odio contra el gobierno del estado.

A partir de entonces trató de no dinamitar sus puentes con el gobernador -según su perspectiva-, pero la nula importancia política de su figura le causó frustración y decidió elevar el nivel de la confrontación.

El punto más álgido ocurrió esta semana cuando decidió retirar de la coordinación de los diputados locales a Jorge Aguilar Chedraui, un acto de pleno choque que, en su momento, tendrá puntual respuesta.

Al principio de esta columna hablaba yo del odio que unía a Micalco con Rivera. En efecto, Pablo Rodríguez es uno de los afectados por la salida de Jorge Aguilar Chedraui, pues fue el panista tradicional que se sumó al grupo del ex secretario de Salud.

Así, la venganza de Micalco estuvo calculada en diversos puntos. Al desplazar a Jorge Aguilar manda un mensaje contra el gobernador y su grupo político, deja en la orfandad a Pablo Rodríguez Regordosa y suma a los panistas conservadores -los pocos que quedan- a su causa.

Y ese grupo de azules yunquistas es liderado por Eduardo Rivera Pérez, quien al parecer ya encontró el valor que siempre le faltó y también reapareció en la escena política. Antes, platicó con Micalco de esta alianza de todos los tradicionales. Y el tema común, claro, fue Pablo Rodríguez, a quien no bajan de traidor a la causa yunquista.

Para mostrar su nueva devoción al grupo que abandonó para sumarse al morenovallismo y alcanzar una senaduría -en sus sueños-, tuvo que traicionar a quien fuera su amigo, “su tocayo”.

Traiciones vendidas como actos de dignidad. Esa puede ser la frase del grupo conservador actual que tiene como líderes visibles a Eduardo, “el 777”, Rivera; a Ana Teresa Aranda, la de los “piojitos de rancho” y las maletas marinistas llenas de billetes; y a Rafael Micalco Méndez, el panista que nuca será senador.

gar_pro@hotmail.com

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