2016, UNA ELECCIÓN DONDE NO HABRÁ LUGAR PARA LOS ERRORES

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A mayor lejanía del proceso electoral de 2015, que ocurrió hace más de dos semanas, puede mirarse con mejor precisión la serie de acontecimientos que causaron que en Puebla capital, por ejemplo, el PAN perdiera tres distritos y en lugares donde el PRI se había establecido por años, como Zacapoaxtla, el albiazul alcanzara la victoria.

El primer gran elemento del análisis luce como una verdad demasiado evidente: los priistas no tenían ni idea de que pudieran ganar en los pasados comicios. Basta ver que no hubo inversión ni en publicidad, ni en campañas en redes sociales y mucho menos en eventos multitudinarios, salvo el caso de Alejandro Armenta en Tepeaca.

En otras palabras, el PRI no ganó debido a una bien planeada estrategia electoral, sino que el PAN perdió por una serie de circunstancias internas y externas a las que puede sumarse el factor nacional.

En efecto. A nivel nacional el albiazul tuvo una derrota tremenda. Una de sus peores derrotas desde la década de los noventa. Pero en simple aritmética luce Puebla como un estado en el que el PAN ha crecido sostenidamente. Si bien en estas elecciones el crecimiento no fue tan enorme como pudo esperarse, sí ha persistido un aumento de distritos para el PAN de manera constante pese a la crisis nacional.

Pero la crisis existe y golpeó a todo el panismo nacional. Claro que eso no fue ni calculado ni provocado por los priistas poblanos, sino que fue una coyuntura de la que se beneficiaron sin siquiera esperarlo. Es más, es la fecha que muchos de los priistas ganadores, se siguen preguntando cómo es que terminaron triunfando.

Por otro lado, el enorme abstencionismo le cobró la factura más cara al PAN que al PRI, que siempre ha mantenido su voto duro. Las colonias priistas siempre tendrán ese lastre tricolor en la idiosincrasia de sus habitantes. Con una baja participación evidente, los priistas se alzaron con la victoria debido a que sus simpatizantes de siempre sí salieron a votar. Pero esto no ocurrió por operación tricolor sino por meras circunstancias. ¿O a poco la operación de masas fue evidente? Vamos, no hubo ni marea roja.

Otro factor que claramente comienza a incidir y que tiene que ver con la nula participación es la manera en que han penetrado, a través de sitios de internet y redes sociales, los mensajes contra el gobierno en general y contra la administración del estado en particular. Una administración que no ha sabido comunicar. Muchas de esas críticas tienen origen en la ausencia de convenios publicitarios para ciertos medios de comunicación. Medios que, en una lógica perversa y absurda, han sido minimizados más de la cuenta.

Lo interesante es que aun cuando hay temas que pueden ser presumibles por parte del gobierno del estado, como el caso de las fotomultas para reducir la velocidad, pues antes de ellas los excesos causaban una alta incidencia de fallecimientos, en redes sociales se ha causado una crítica viral. Esa crítica que tiene como fundamento la molestia de un grupo de medios de comunicación, es compartida sin verificación por parte de los usuarios de las redes sociales.

Así el fenómeno de desprestigio cibernético causa, cuando menos, la ausencia de la participación ciudadana y en el peor de los casos el voto en contra.

Los priistas no crearon esta estrategia de medios y redes sociales. Ocurrió de manera fortuita a lo largo del sexenio, pero en esta elección los tricolores se beneficiaron de ella. Nuevamente, más casualidades que operación fueron las causas de la victoria del PRI en los distritos electorales de la capital.

Y es que justamente es en la ciudad de Puebla donde hay un mayor uso de las redes sociales como sistema para el diagnóstico político o el activismo digital, lo que comienza a conocerse como hacktivismo. Un hacktivismo que, es cierto, encuentra su razón de ser ante los múltiples errores y el desgaste del grupo en el poder.

Finalmente, en este análisis vale la pena insistir en que la derrota del PAN en los tres distritos de la ciudad ocurrió sin que el PRI estableciera una estrategia fina y bien pensada. Basta ver la pésima producción de sus spots para radio y televisión.

La pregunta entonces es: ¿qué pasará cuando realmente el tricolor quiera aprovechar estas debilidades circunstanciales? ¿Cómo afectará esto al candidato de Casa Puebla?

Al parecer, de esta elección pueden obtenerse aún más beneficios por parte del morenovallismo, pues le permitirá encontrar o detectar a tiempo las deficiencias que si bien el PRI no supo capitalizar, el PAN sí tiene tiempo para corregir de aquí al 2016, una elección donde no habrá lugar para los errores y en la que el PRI seguramente ya no contará más con el factor suerte.

gar_pro@hotmail.com

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