LA IMPOSIBLE OPERACIÓN CICATRIZ EN EL PRI

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El PRI es un caos y la operación cicatriz que le garantice la unidad en torno a Blanca Alcalá, la candidata aparentemente ya definida, hoy es imposible. La rebelión de los aspirantes y también las batallas por la presidencia del Comité Directivo Estatal (CDE) del tricolor han desatado una guerra intestina. No hay tregua. No hay prudencia.

Las patadas por debajo de la mesa son evidencia, además, de que el caso Puebla se le fue de las manos a Manlio Fabio Beltrones, presidente nacional del priísmo.

Podría ser también que Don Beltrone esté tan ocupado con la elección extraordinaria de Colima, que se realizará este 17 de enero, que ha soslayado a nuestro estado.

¿Vendrá después a poner orden?

Esa es la duda.

Mientras tanto, fuentes de Bucareli han comentado que falta ya muy poco para que el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) emita finalmente la convocatoria para candidato a la gubernatura.

¿Qué estaría determinando la fecha de emisión de la convocatoria del PRI?

El informe del gobernador Rafael Moreno Valle, que se realizará este 15 de enero.

El CEN de Beltrones quiere enviarle un mensaje directo a Casa Puebla.

También muy a su estilo, Beltrones esperará hasta el final para anunciarle a los otros aspirantes que se ha tomado ya la decisión y que es Alcalá.

Sí, pero mientras tanto, el PRI es un caos y la urgente operación cicatriz, que debería interesarle más que a nadie a la senadora Blanca Alcalá, se ve muy, muy lejos.

Enrique Doger, fiel a su histórica estrategia, salió este lunes a descalificar la posibilidad de que Alcalá sea ungida y advirtió que el PRI será derrotado si se alejan “de los ciudadanos” y no se respeta la “democracia”.

Pero el berrinche beligerante de Doger es señal de ya ha sido derrotado por la senadora y que va por su cuota de poder. Sabe algo y por eso reacciona así.

No es el único.

El otro aspirante que en realidad nunca ha tenido posibilidades, pero que sueña con llegar a la candidatura del PRI, Alberto Jiménez Merino, se exhibe desesperado y débil.

El delegado de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) armó un show este martes en el Parque Juárez, con alrededor de 300 personas de organizaciones que le son afines, pero que no tienen ninguna representatividad ni peso político específico.

Había prometido una mega concentración.

No pudo reunir a las masas que asegura lo siguen y el músculo que pretendía mostrar, terminó convirtiéndose en debilidad.

Está desesperado.

Él y su padrino, Mario Marín, están desesperados.

Falta ver si no hubo desvío de recursos de la Sagarpa en los camiones en que fueron acarreados sus seguidores.

Lo peor es que pareciera que Blanca Alcalá no mide correctamente lo que está pasando. Lo desestima y da las cosas por hecho, sin reparar en que, dadas las actuales condiciones, la operación cicatriz es urgente.

Y es que corre el riesgo de que le pase lo que a Javier López Zavala en 2010 y a Enrique Agüera en 2013, blancos de las simulaciones y las traiciones por parte de sus propios compañeros de partido.

Porque esa añorada unidad priísta es difícil de construir. Nada se da en automático y menos de a gratis.

La senadora tampoco parece mirar al CDE de su partido, en donde los jaloneos, como hemos dicho, han llegado ya a la ruptura de quienes aspiran a quedarse con el cargo de Ana Isabel Allende.

El PRI es hoy una hidra de mil cabezas: Doger podría traicionar nuevamente; Jiménez Merino está desbocado y realiza actos anticipados de campaña, y la dirigencia priísta se dirime entre disputas agresivas.

El PRI está extraviado.

Y las heridas comienzan a ser tan profundas que ninguna operación cicatriz podría servir más adelante. O al menos no sin que queden resentimientos que, como dice Doger, anticipen una derrota.

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Será el lunes 22 de febrero cuando Tony Gali Fayad abandone definitivamente la presidencia municipal de Puebla.

Los parches al código electoral modificaron el calendario y la salida del alcalde, que estaba prevista inicialmente para el 3 de marzo, va a tener que adelantarse para no incurrir en actos anticipados de campaña.

Y es que ahora el periodo de precampañas iniciará el 23 de febrero y terminará el 3 de marzo.

El adelanto en las fechas no cambia esencialmente nada en los planes del presidente municipal: el virtual candidato del grupo morenovallista a la minigubernatura solicitará licencia definitiva y por tanto no volverá a la alcaldía, pase lo que pase.

De hecho, según cuentan, su sucesor, Luis Banck Serrato, actual secretario de Desarrollo Social del gobierno estatal, ya acude a algunas reuniones del equipo compacto de Gali para empaparse de los asuntos municipales.

La suerte está echada y no hay vuelta atrás.

Tan solo unos días después de su segundo, y último, informe de labores, Tony Gali levantará el vuelo para emprender, nuevamente, la aventura electoral con un día subrayado en el calendario del poder: 5 de junio.

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Las malas lenguas cuentan que no sólo los priístas Manlio Fabio Beltrones y Miguel Ángel Osorio Chong están operando subrepticiamente, a través de los perredistas Héctor Bautista y Roxana Luna, para obstaculizar la alianza PAN-PRD en Puebla.

Hay quien ve la mano del mismísimo dirigente panista, Ricardo Anaya, más interesado –dicen- en dinamitarla que en facilitarla porque el pleito con el gobernador de Puebla ya es directo y en serio de cara al 2018.

Por múltiples razones, no le conviene que haya alianza PAN-PRD en Puebla.

En público, Anaya dice que apoya una coalición con el PRD en el estado; en privado, hace todo lo posible para hacerla fracasar; el doble juego ya fue descubierto hasta por el ingenuo líder del sol azteca, Agustín Basave.

En Casa Puebla, aseguran, ya tomaron nota. Y hasta el nuevo secretario General de Gobierno, Diódoro Carrasco, puso manos a la obra para intentar salvar una alianza que hoy luce muy difícil, pues tiene todo en contra, ahora hasta a la propia dirigencia nacional panista.

Cuentan que también tomaron nota de la instrucción que Anaya giró hace unas horas a todos los diputados federales del PAN para viajar desde este jueves a Colima y mantenerse ahí hasta el domingo, el día de la elección extraordinaria.

Los mal pensados aseguran que lo de Anaya lleva jiribilla, pues lo que en realidad busca con dicha instrucción es que los diputados federales del PAN le hagan el vacío al gobernador poblano en su quinto informe de gobierno, que es este viernes.

Solo los de Puebla recibieron luz verde para estar presentes en el informe de Rafael Moreno Valle, ¡faltaba menos!; el resto deberá acuartelarse en Colima porque así lo pidió Anaya.

Él mismo Anaya que hace poco vino a la Angelópolis a reiterar su lealtad y amistad a quien lo ayudó a llegar a la dirigencia del PAN, desde donde ahora claramente se opera en contra de las aspiraciones presidenciales del poblano.

Como dirían por ahí: se ven a la salida…

¿Voy bien o me regreso?

gar_pro@hotmail.com

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