TONY GALI PINTA SU RAYA

CABILDO

Con la necesidad de ofertar al electorado un cambio dentro de la continuidad, no el continuismo, y de mostrar el rostro humano de la eficacia gubernamental –el gran déficit del sexenio-, el virtual candidato del PAN a la minigubernatura, Tony Gali Fayad, ha emprendido la nada fácil tarea de tomar distancia respecto a algunas de las más impopulares políticas públicas del gobierno morenovallista.

El todavía presidente municipal de Puebla empieza, así, a pintar su raya incluso antes del arranque oficial de las campañas, pues no hacerlo, aumentará el riesgo de una derrota en la elección del próximo 5 de junio.

Tony Gali y su equipo saben que el PRI ha mandado a medir el desgaste del gobernador Rafael Moreno Valle en el ejercicio del poder.

Y no se equivocan.

Los priístas, en efecto, traen números precisos sobre el costo social del autoritarismo, la mano dura, la falta de diálogo, la exclusión de diversos sectores, los “presos políticos”…

Y los asesores de Blanca Alcalá estarían encantados de que el PAN tuviera a Moreno Valle como el eje de campaña, pues así Tony Gali tendría que cargar sobre sus espaldas con todos los negativos y todas las críticas que han generado algunas acciones y decisiones gubernamentales, como el elevado costo de las foto multas, las deficiencias de la RUTA y sobre todo los problemas causados por la concesionaria del agua potable (“Agua de Puebla para Todos”), que en los hechos vino a empeorar asuntos sociales torales como el abasto del vital líquido y el cobro del servicio a muchos poblanos que, pese a pagar altas tarifas, carecen del mismo en sus domicilios.

Temas con los que, como se dice por ahí, el PRI ya tiene hecha su campaña de contraste, tal y como este miércoles empezó a dar muestras a través de sus redes sociales la senadora Blanca Alcalá, quien, contra todo pronóstico, se arrancó con una serie de críticas al gobierno morenovallista.

Ante este escenario, Tony Gali está ante una de las paradojas clásicas del poder: ¿cómo lograr un cambio de rumbo sin romper con el sistema que lo engendró?

Es decir, ¿cómo ofrecer razones de voto a los electores decepcionados con el régimen pero sin romper con éste?

Vaya: ¿cómo ir a un escenario de alta competitividad electoral y resolver eficientemente el dilema entre continuidad y continuismo, un dilema que en 2010 nunca lograron descifrar Mario Marín y su “delfín” Javier López Zavala?

En esencia: cómo refrescar el concepto de “cambio” y arrebatárselo al Revolucionario Institucional.

Ya están las grandes obras sexenales y, según el gobierno, ya están rindiendo frutos; ahora toca voltear hacia lo micro, lo que va a beneficiar al ciudadano “de a pie”, y eso Tony Gali pretenderá decir a los poblanos en su campaña a la minigubernatura.

Tal vez por eso, en busca de voz, ideas, intenciones y decisiones propias –un distanciamiento gradual pero obligado de Casa Puebla-, el todavía alcalde capitalino ha anunciado ya algunas medidas que quitarán al PRI motivos de crítica y evitarán que los negativos del gobierno estatal se conviertan en un lastre para su candidatura.

Sobre la Red Urbana de Transporte Articulado (RUTA), habló de la adquisición de hasta 40 unidades que cubran la necesidad de traslado de los residentes de la zona sur hasta las terminales; muchos de esos poblanos ahora deben pagar un taxi para poder llegar a sus trabajos, escuelas y viviendas.

Respecto al Monitor Vial, confirmó la disminución en el costo de las multas y hasta dejó abierta la puerta para someter a consulta pública la continuidad del programa.

Acerca del agua potable, reiteró lo que ya había dicho hace un par de semanas y destacó la necesidad de “apretar” a la concesionaria para que termine con los abusos y los malos tratos, mejore su servicio, regule los cobros, revise sus tarifas y los adeudos de los ciudadanos, y garantice que el vital líquido llegue a cada rincón de Puebla.

(En corto, operadores del presidente municipal aseguran que en privado se ha hecho una fuerte advertencia a la empresa “Agua de Puebla para Todos”: o cumple o cumple; su concesión está en el limbo).

Y es que Tony Gali se juega el todo por el todo; sabe que va a una competencia donde la disputa será voto a voto, y en ese sentido ya empezó a pintar su raya.

Una raya que debe mantenerse sin titubeos y con todas sus consecuencias para lograr el difícil pero no imposible objetivo de ofertar al electorado un cambio dentro de la continuidad, no el continuismo que han rechazado históricamente los poblanos.

Este es, por cierto, el punto de acuerdo completo sobre el agua potable, que se prevé sea aprobado por el Cabildo de Puebla este jueves, en sesión extraordinaria.

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gar_pro@hotmail.com

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