APUNTES SOBRE EL EMBROLLO PERREDISTA

PRD

Si en 2010 se generaron grandes expectativas sobre la alianza electoral entre el PAN y PRD, para este 2016 esas mismas expectativas se desvanecieron de manera abrupta. Mucho dinero, mucho tiempo, mucho desgaste político para que, al final, el sol azteca terminara imponiendo como candidata a una furibunda antimorenovallista como la ex diputada federal Roxana Luna Porquillo.

Explicaciones sobre el fracaso de la coalición PAN-PRD, puede haber muchas; sin embargo, dos me parecen las más importantes: 1) la intervención de actores importantes del PRI nacional y 2) la soberbia, la terquedad y el desconocimiento total por parte de los operadores morenovallistas (Luis Maldonado, Jorge Cruz Bermúdez, Carlos Martínez Amador y hasta Tony Gali López) acerca de los intereses y las razones que mueven a todas las corrientes y tribus que cohabitan en el (eternamente caótico) Partido de la Revolución Democrática.

Su falta de oficio político e ignorancia sobre la vida interna del PRD provocaron que se echara abajo el acuerdo entre estas dos fuerzas disímbolas entre sí. Cometieron graves errores de estrategia, pensaron que la alianza saldría sin contratiempos, que la tenían en sus manos con facilidad, y en el pecado llevarán la penitencia de tener que lidiar con otra piedra en el difícil camino de concretar el proyecto transexenal que se opera desde Casa Puebla.

Tarde se dieron cuenta que la ansiada coalición PAN-PRD no transitaría localmente y que, a diferencia de 2010 o 2013, el éxito o fracaso de la alianza formaba parte del tablero de ajedrez nacional rumbo al 2018, donde los enemigos del morenovallismo son de otro calibre, así como el tamaño de sus motivos para descarrilar las aspiraciones presidenciables del gobernador de Puebla.

Los neo perredistas identificados con el gobierno del estado se enredaron con la heterodoxia de las tribus poblanas, históricamente caracterizadas por su canibalismo y ambición desmedida, y los resultados están a la vista de todos: no sólo no lograron impedir la candidatura de Roxana Luna, sino tampoco pudieron imponer a un candidato “pelele” (Arturo Loyola, Julián Rendón o Miguel Ángel de la Rosa) ni conseguir que, ante la judicialización y el caos del proceso interno, el PRD se abstuviera de elegir a un candidato para la minigubernatura.

Durante meses y meses, Maldonado y compañía engañaron y se auto engañaron.

Nunca se percataron que con la inesperada renuncia de Carlos Navarrete (de “Nueva Izquierda”) a la dirigencia nacional del PRD, la coyuntura les sería totalmente desfavorable en 2016, entre otras cosas porque Agustín Basave, su sucesor en la presidencia del sol azteca, es un “socialdemócrata” que en nada, absolutamente en nada, coincide con el actuar del gobierno poblano y mucho menos con sus formas y métodos políticos.

Su desconocimiento fue tal, que pensaron que con el solo hecho de tener buenos acuerdos con la corriente “Nueva Izquierda”, que dirigen los “Chuchos”, más sus consejeros estatales importados y el supuesto aval del coordinador de los senadores perredistas, el poblano Luis Miguel Barbosa, bastaba y sobraba para sacar adelante la alianza PAN-PRD.

Minimizaron y dieron muchas cosas por hechas. No contaban con que los “Chuchos” no se iban a dar un tiro en el pie por una coalición en Puebla, pues su verdadero objetivo es seguir teniendo el control de su partido a mediano y largo plazo; ellos están pensando en el 2018 –no en el 2016 poblano- y en esa ruta, prefirieron cuidar a un dirigente nacional, Basave, impulsado por ellos, que privilegiar sus acuerdos con el gobernador del estado.

Barbosa Huerta, por su parte, decidió cambiar de amo –y de caballo- a mitad del camino, convirtiéndose en la “cabeza de playa” del PRI para dinamitar la alianza PAN-PRD. Acusó “malos tratos” y “malos modos” del morenovallismo, al que siempre sirvió pero el que ciertamente le quiso dar trato de “empleado”, de “gato”.

Maldonado y compañía intentaron rebasarlo por la izquierda y arrebatarle los hilos del sol azteca, y el senador los sorprendió, dándoles la vuelta y reventando desde adentro cualquier intento de construir la coalición.

Es, sin duda, uno de los grandes ganadores del río revuelto, pues no sólo seguirá controlando al PRD en Puebla, sino garantizó su candidatura al gobierno del estado en 2018, con el visto bueno, el apoyo y el respaldo económico de fuerzas políticas nacionales del PRI, que ahora saben que cuentan con un aliado importante en una entidad estratégica como esta.

Maldonado y compañía han anunciado que, no conformes con todo el dinero y tiempo invertidos, van a impugnar ante el TEPJF la candidatura de Roxana Luna, pues alegan que hubo “graves irregularidades” en su designación, como el hecho de que sólo la avalaron 12 de los 25 integrantes del Comité Ejecutivo Nacional del PRD, además de que se ausentaron de la sesión tanto el dirigente, Agustín Basave, como la secretaria general, Beatriz Mojica.

Ciertamente Basave no estuvo presente, pero sí firmó el acuerdo a través del cual el CEN del PRD da cumplimiento a la sentencia del TEPJF que le ordenaba elegir a un candidato o candidata, lo que no es otra que un espaldarazo legal, y político, contundente por parte del dirigente nacional del sol azteca a la candidatura de Roxana Luna.

Por eso, se ve muy, muy difícil que los neo perredistas poblanos logren tumbar a Luna, pero más que de última hora impongan a uno de sus alfiles o que consigan que el partido se quede sin candidato a la minigubernatura, lo que representará otro fracaso más a la ya larga cuenta de un grupo que se obsesionó con la alianza PAN-PRD, olvidando que a veces hay guerras que se ganan dando un paso atrás.

De mantenerse la candidatura de una de las principales críticas del morenovallismo, ¿qué explicación le van a dar ahora al gobernador, pero también al candidato de la alianza “Sigamos Adelante”, Tony Gali, el principal perjudicado con este escenario, uno que abre la puerta para que por primera vez en la historia de Puebla haya tres mujeres compitiendo por la gubernatura: Roxana Luna, por el PRD; Blanca Alcalá, por el PRI, y Ana Teresa Aranda, por la vía “independiente”?

gar_pro@hotmail.com

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