LAS BARBIES DEL PRI POBLANO

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Si hay mirreyes, varones jóvenes que presumen riqueza y se acercan al poder político para gozar de sus mieles, cargos y beneficios, sin méritos ni trabajo, hay también una versión femenina. En el caso del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en Puebla han sido bautizadas como las “barbies”.

Se trata de aquellas mujeres, menores de 30, cuya única cualidad, aparentemente, es su belleza física.

La frivolidad y el protagonismo son características que nunca las abandonan.

Ellas no tienen ideas ni un ideario propio.

En la mayoría de los casos carecen de preparación, pero aun así, de buenas a primeras, por algún padrinazgo o parentesco, aparecen en primera fila de posiciones partidistas.

Van por la vida presumiendo que ya “amarraron” futuros cargos y hasta se las dan de “salvadoras” de los pobres, los jóvenes o algún grupo vulnerable.

Su actividad política se concentra, principalmente, en publicar fotos suyas, selfies, con los dirigentes locales y nacionales.

Muy a tono con la última contienda, todas, absolutamente todas, tienen una foto con Karina Romero, hija de la ex candidata Blanca Alcalá Ruiz, en actitudes que harían suponer que son las “grandes amigas”.

A petición de parte, este columnista platicó hace unos días con jóvenes militantes del tricolor poblano, quienes se quejaron de las “barbies” y hasta dieron santo y seña de ellas y sus padrinos.

El malestar viene a cuenta porque aseguran que en su partido, como ocurre en otros, no se está ponderando el trabajo, la militancia, el esfuerzo y las aportaciones de las mujeres jóvenes.

Se privilegia a las “apadrinadas”, lamentan.

La reforma constitucional, a nivel federal y en los estados, que obliga a los partidos a postular a mujeres en 50 por ciento de las candidaturas, ha desvelado esta inequidad, ya no en relación con el género masculino, sino intragénero, entre las mismas mujeres.

Hay que recordar que de los 300 distritos de mayoría relativa del país, en el próximo proceso los partidos deberán postular a la mitad de mujeres para diputadas federales, con una suplente del mismo género.

Igual pasará con las candidaturas al Senado y hasta en las regidurías.

De ahí que ahora urgen mujeres candidatas. Aquellas a quienes les fueron cerradas las puertas como cuadros activos, hoy se les abren de par en par.

Ahí es donde entra el caso de las “barbies”.

El tema de la belleza y la frivolidad, en realidad no molesta a las jóvenes militantes.

Su malestar es porque se hace a un lado a “las del trabajo”, para beneficiar a aquellas que no tienen méritos.

La soberbia de sus adversarias internas, además, las tiene al borde de un enfrentamiento político en el terreno femenino.

Las tildan a ellas y a sus padrinos como “agresores de género”, los acusan de “violencia política” y los consideran “antidemócratas”.

No están de acuerdo, por ejemplo, en la protección y defensa a capa y espada que un dirigente partidista y empresario hace de quien dicen “es su novia” y tiene un cargo municipal.

Aseguran que ella no tiene “capacidad, experiencia, ni méritos” para estar en donde está.

Igual lamentan que la diputada federal que tiene el corazón en otro partido político haya llegado sin suficiente trabajo a ras de suelo.

Les molesta también que la hija de un líder migrante, rey en su rama empresarial y además ahijada del impresentable ex gobernador Mario Marín Torres, se vea ya como candidata en 2018.

Aseguran que no tiene “trabajo en tierra” y que su posible postulación es injusta, pues es un “invento” de sus padrinos, entre quienes cuentan a su novio, el alcalde de un municipio que es más conocido por el nombre de su cabecera, que por las tres palabras del formal.

Está también el descontento contra el ex delegado que impulsa a su cónyuge -quien tiene edad para ser su nieta- para convertirse en diputada por el Distrito 6 federal o alguno de sus equivalentes locales.

“Nos hacen a un lado a muchas que sí tenemos trabajo de muchos años”, advirtió una de las jóvenes.

Y así, hay quejas, con nombre y apellido contra las hijas de los caciques en las Sierras Norte, Nororiental y Negra.

También denuncian entre las “barbies” a las hijas de los empresarios constructores de Tecamachalco, que aseguran que tienen una larguísima amistad con Blanca Alcalá.

Están por todos lados, en la ciudad, en el interior, y hasta en estados vecinos como Oaxaca, en donde hay “barbies” que llegan a diputadas por el gran amor que les profesan coordinadores parlamentarios de la entidad.

El tema, que no puede ser considerado misógino, pues son ellas las que se quejan de aquellas, refleja un grave error de los políticos poblanos, en este caso, que ofrecen candidaturas como “pruebas de amor” para sus compañeras, hijas o parientes.

Es un asunto grave de antidemocracia que se da en todos los partidos, pero que señaladamente está presente en el PRI de Puebla.

De ahí que la denuncia de estas jóvenes, que aseguran que sí “traemos trabajo y militancia y méritos”, sea razonablemente atendible.

¿Podrán sobrevivir las “barbies”, convertidas de facto en el cuarto sector del tricolor, con la dirigencia de “Don Nadie”, Enrique Ochoa Reza?

A quién le haya quedado el blazer, que se lo ponga.

Para más señas, echen un vistazo a los Facebook de las versiones femeninas del mirreynato priísta.

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Garganta Profunda sale de vacaciones.

Se publicará nuevamente a finales de julio.

Agradezco a los lectores su comprensión.

gar_pro@hotmail.com

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