LOS SUEÑOS ROTOS DEL SENADOR BARBOSA

PRD . INAUGURACIÓN OFICINAS

Se veía ya como el candidato de una alianza PAN-PRD en 2018 para la gubernatura de Puebla. Soñó con ser el primer gobernador perredista en la historia de la entidad. Así lo planeó desde 2010, cuando fue uno de los principales impulsores de la coalición que concretó la alternancia en el estado, con Rafael Moreno Valle como candidato.

Su otrora excelente relación con el gobernador le abonó, sin duda, para hacer realidad su anhelo de presidir el Senado de la República.

Tocó el cielo de la exposición mediática nacional y de los lujos, del dinero y la pleitesía que goza un político consagrado, de peso completo.

También su cercanía con el morenovallismo le procuró muchos privilegios, a pesar de que rompió con los líderes de la corriente hegemónica del partido del sol azteca, Nueva Izquierda (NI).

Pero la soberbia le ganó a Luis Miguel Barbosa Huerta.

Creyó que era indispensable.

Tuvo desplantes de diva.

Un ejemplo: su negativa a viajar en el mismo helicóptero para asistir al IV Informe de Gobierno de Moreno Valle, en enero de 2015, con los chuchos Jesús Zambrano y Carlos Navarrete.

En esa época todavía era aliado del morenovallismo, pero a medias, con chantajes, con doble discurso.

Construía desde entonces la deslealtad.

Hay otras, muchas otras anécdotas que lo muestran de cuerpo entero.

Finalmente, su ambición y caprichos terminaron por minar su relación con el mandatario poblano y entonces fueron cayendo al suelo todas sus aspiraciones.

Miguel Barbosa Huerta, descendiente del cacique revolucionario priísta de la región de Tehuacán y dueño del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en el estado, en donde pone y quita dirigentes desde hace casi una década, ya no es útil.

Abiertamente se declaró enemigo del morenovallismo al apoyar la candidatura de Roxana Luna Porquillo a la gubernatura.

Dinamitó la posibilidad de una alianza entre el PAN y el PRD, suponiendo que con presiones conseguiría sus intereses.

No fue así.

Uno de los más damnificados con el aborto del acuerdo entre panistas y perredistas fue precisamente él.

Encima, Luna Porquillo hizo pomada, con la peor votación histórica para el perredismo, de apenas 3.8 por ciento, la clientela de su partido.

En Puebla devaluó tanto al PRD, que ya no sirve en solitario para los planes de Barbosa Huerta.

Sí, aún es el coordinador de los senadores del PRD, pero la bancada viene hace mucho a la baja.

Ya es chiquillada.

Comenzó en 2012 con 22 escaños, pero ahora suma, en los hechos, apenas unos 15 senadores y senadoras.

Muchos de los que llegaron como perredistas a la Cámara alta en 2012, ahora obedecen los lineamientos del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), de Andrés Manuel López Obrador.

A pesar del horizonte nublado, Barbosa Huerta sigue jugando la contra a quienes en el pasado fueron sus aliados.

Recibe cada semana, en su oficina de la sede senatorial, a muchos presidentes municipales poblanos, la mayoría del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Les promete gestionar recursos y les endilga servicios de consultoría, además de que los compromete con promesas de respaldo político.

Entre quienes más recientemente lo fueron a ver está el alcalde de Chalchicomula de Sesma, el priísta Juan Navarro, marcados ambos por la corrupción y el cinismo.

Barbosa Huerta sigue soñando, aunque ahora ya no está en su panorama la gubernatura, vía una alianza con el PAN para 2018.

Sabe que ese castillo era de arena y se derrumbó.

Ahora busca llegar a la presidencia del PRD en 2017, pero ni los números ni los respaldos, dentro y fuera de su partido, le alcanzan.

Con pose de “demócrata de izquierda”, ahora reniega de Moreno Valle y se olvida de los acuerdos y los favores recibidos.

Su empleada, Socorro Quezada Tiempo, presidenta estatal del PRD, arremete contra el mandatario, cuando antes se desvivía en elogios y recibía sonriente el cariño y el aplauso del morenovallismo.

Se olvida cómo, con prontitud y complacencia, fue muchas veces herramienta del morenovallismo. Le encantaba serlo.

Ahora encabeza una cruzada para defender las cuentas públicas con anomalías de algunos alcaldes del PRD y se tira al suelo con el cuento de la persecución política.

Igual hace su otro empleado, quien de velador de oficinas pasó a dirigente partidista y diputado, Eric Cotoñeto.

El ex legislador que tanto alabó al gobierno estatal, hoy es oposición de pancarta.

Sus ayudantes y sus acciones también desnudan al senador.

La historia de Barbosa Huerta es la del detractor ardido, el malagradecido profesional.

Pensó que le debían más de lo que vale.

Y en el pecado ha llevado –y seguirá llevando- la penitencia.

gar_pro@hotmail.com

One Response to “LOS SUEÑOS ROTOS DEL SENADOR BARBOSA”

  1. LOS SUEÑOS ROTOS DEL SENADOR BARBOSA says:

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