GASOLINAZO Y AUMENTO DE PRECIOS, EL WATERLOO ELECTORAL DEL PRI

Protestas por el gasolinazo en Guadalajara.

El malestar, la justificada y extendida irritación social contra el gobierno federal priísta por el aumento en el precio de las gasolinas que, en efecto dominó, repercutirá en todos los costos de bienes y servicios, no tiene parangón y se anuncia ya como un enorme lastre electoral para el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y sus candidatos.

Para comenzar, en los comicios para gobernador de este 2017 en Coahuila, Nayarit y, el más importante, el Estado de México.

Esta entidad tiene la lista nominal más grande del país, de más de 11 millones de potenciales votantes, y define casi siempre elecciones presidenciales.

Incluso, el efecto de la por ahora incipiente exacerbación social llegará a impactar los comicios de 2018, federales y en el estado de Puebla.

En nuestra entidad, se prevé que beneficiaría al Movimiento Regeneración Nacional (Morena), sin modificar la delantera que mantienen el PAN y sus partidos aliados.

El tricolor sufrirá en esta previsión su Waterloo.

El PRI está metido, en términos electorales, en un enorme brete que se ve muy difícil de superar.

Las próximas elecciones de este 2017 serán un termómetro que hay que seguir de cerca.

La molestia expresada desde este primer lunes del año en Puebla y todo el país, se trasladará sin duda a las urnas.

Para los priístas, no hay cómo entrarle al tema. Cómo defender lo indefendible.

Las culpas son del gobierno de Enrique Peña Nieto, sin duda.

Pero también de sus diputados y senadores en la actual y la anterior legislatura.

El PAN también tiene vela en el entierro, pero la mayoría de la gente, sin el análisis de fondo, ven al PRI y su gobierno como los responsables.

La anterior legislatura, porque fue la que aprobó la Reforma Energética, que tenía como premisa fundamental la reducción de los precios de las gasolinas y el diésel.

La actual, porque diseñó un Paquete Económico cojo, débil y fantasioso.

Poco se ha reparado en que la Ley de Ingresos de la Federación fue aprobada en octubre pasado con un déficit de 51 mil 380.2 millones de pesos.

Es decir, los legisladores, en este caso los senadores, presupuestaron que el país obtendría más recursos de los que en realidad hay.

De ahí, la necesidad de los incrementos en cascada.

Ante esto, el crecimiento en todos los precios y la inflación disparada.

Por ello, la debilidad de los argumentos de la Secretaría de Hacienda (SHCP) al respecto.

De acuerdo con la SHCP, el aumento a las gasolinas no generará que todo suba. Eso ha resultado falso. Totalmente falso.

Dice que no le pega directamente a “los sectores más desfavorecidos”. Tampoco es cierto.

Todo, alimentos, bienes y personas, se transportan, aunque sean pobres y no tengan vehículos propios.

Y que el precio de las gasolinas en el país es menor al promedio mundial, tampoco importa en la realidad de los bolsillos de los mexicanos.

La molestia es real y muy justificada en la población.

Ni siquiera con la crisis de 1994, cuando el “error de diciembre” acabó con el patrimonio de millones de mexicanos, hubo tanta desazón y malestar social.

De ese fallido comienzo del gobierno de Ernesto Zedillo, en 1994, el resultado fue la pérdida de la Presidencia de la República para el PRI en 2000.

Que nada nos extrañe.

De entrada, no sé ve cómo el PRI pueda ser competitivo en Puebla en 2018.

Es más fácil que este efecto posicione a Morena por encima del tricolor, dependiendo de su candidato.

Lo que viene, la crisis que ya está, tendrá consecuencias.

gar_pro@hotmail.com

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